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lunes, 17 de julio de 2017

De Empresa a Ecosistema de Talento, de Clientes a Socios


Lunes de reuniones internas y proyectos. Hoy nos ha visitado en la Talent Tower (Avda. Burgos 18) Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema y una de las principales referencias de la Educación en España. Gracias, Carmen, por tu extraordinaria labor. Siempre aprendemos mucho de ti. Y almuerzo en Bibo, el restaurante de Dani García en la Castellana, a modo de celebración de los logros y de la amistad.


De la prensa de ayer, me quedo con el artículo de P. Clemente, L. Montes y E. Mallol sobre el tercer Foro #somosmujerestech, en el que han intervenido Esther Gassull (directora de la oficina de Accenture en Barcelona), María Serrano (Schneider Electric), Laura Pérez (Cabify), Eloisa Alonso (Hill + Knowlton), Ester Fernández (Cellnex Telecom) y Ana Izquierdo (Talentclue). “La empresa ya no es una entidad autónoma integrada en una cadena de suministro vertical y con una estructura compartimentalizada y jerarquizada. La revolución tecnológica obliga a concebirla como un ecosistema, en el que proveedores, competencia, clientes y empleados colaboran en la co-creación de productos y servicios dinamitando así sus roles tradicionales”. “A veces es mejor colaborar que adquirir” (Esther Gassull): en Accenture España tienen 400 start-ups innovando. “La mina de oro de los datos obliga a plantear nuevos modelos de negocio” (María Serrano). “La era digital afecta a las marcas y a cómo nos relacionamos como usuarios con ellas, porque ya no es sólo qué ofrezco sino cómo conecto” (Laura Pérez). “El mercado tiene que ser capaz de transformarse para cubrir las necesidades de los clientes” (Ester Fernández). “La empresas tienen un propósito, que hay que comunicar fuera” (Ana Izquierdo). “Debemos cruzar la barrera, hace converger la economía tradicional con la nueva” (Eloisa Alonso). De producto a servicio (“en la economía digital, todos los productos se convierten en servicio”, Genís Roca), de empresa (con su cadena de valor y sus costes de transacción) a ecosistema de talento (clientes, proveedores, empleados, alianzas, etc), de clientes a socios… El planteamiento va más allá de un cambio terminológico; es una transformación conceptual en toda regla.

Rosa Montero cree que vivimos “en el salvaje Oeste”. “Hay algo en las redes que nos emborracha de falsa impunidad porque, si no, no se entiende que haya tantos cretinos que cuelgan sus crímenes”. Necedad y frenesí hasta en el cerebro más templado. Internet está aún en la época del salvaje oeste (¿hará el Blockchain de “sheriff”?, me pregunto).

‘¡Yo quiero trabajar ahí!’, de Ramón Oliver. “Las compañías con un fuerte prestigio como empleador son un destino prioritario para muchos profesionales”. Es que “resulta difícil no enamorarse del tecnodiseño de Apple, de la omniscencia de Google, de la osadía de Tesla o del poderío español de Inditex. Empezando por sus propios empleados”. Ramón Oliver pregunta a Salvador Ibáñez, country manager del Top Employers Institute: “La clave para que una compañía se convierta en icónica es su capacidad para construir una marca de empleador auténtica y consistente que sabe comunicar con éxito. Esta identidad está habitualmente vinculada a la creatividad, a contar con un propósito apasionante y a los entornos de aprendizaje acelerado”. Learnability. A los valores de atracción tradicionales (Ramón mencionaba a los “arturitos”, los de Arthur Andersen) se han sumado otros, como flexibilidad e innovación (Almudena Rodríguez Tarodo, Employer Branding Academy). Se aconseja por el/la profesional una estrategia de aproximación a la empresa soñada (Noelia de Lucas, Hays España), teniendo en cuenta que esta ambición ayuda al candidato (Ricardo Bacchini, DRH de Volkswagen-Audi).
Y el maestro José Antonio Marina, con sus ‘Ideas’. La de ayer domingo, las “simplificaciones peligrosas”. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, considera una hipersimplificación la desconexión tras el 1-O (si lo comparamos con el Brexit). La reflexión de JAM me ha recordado la navaja de Ockham: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Ahora bien, no debe pasarse de simple. 

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