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lunes, 31 de julio de 2017

Crecen PIB y empleo, pero no la renta disponible


Felicidades a los “Nachos” en el inicio de esta semana que despide julio. En Madrid, mucha menos actividad. Reuniones internas, preparación de presentaciones estratégicas y de comunicación corporativa.
De la prensa de ayer, comienzo con el artículo de Antonio Maqueda (Economía y Negocios, El País): ‘El PIB crece pero no se nota tanto’. El 26 de abril de 2013, Consejo de Ministros en lo más bajo de la economía española (el PIB se había desplomado casi un 10% y Bruselas pedía recortar el déficit público en 25.000 M €). Desde entonces, tres vientos de cola: el turismo (principalmente por la inseguridad de los destinos competidores), la intervención del BCE sobre la prima de riesgo y los tipos negativos (40.000 M de ahorro en hipotecas) y el precio del crudo (otros 40.000 M de ahorro anuales). Desde la entrada del euro al 2008, España había perdido un 20% en competitividad. Ahora el PIB ha recuperado los niveles de ese año (a base de contención salarial). Las rentas del trabajo eran hace 9 años el 50% del PIB (ahora son el 46’9%), las de las empresas eran el 41’3% (ahora, el 42’8%) y los impuestos el 8’8% (ahora, el 10’2%). Ya hemos visto cómo y a costa de quién se ha resuelto la crisis.
El 80% de la desigualdad lo genera el desempleo. El PIB per capita no se recuperará hasta 2018 y, aunque se haya recuperado la producción, hay una parte que se exporta y no se consume aquí (la demanda era del 109’6% del PIB en 2008 y del 97’9% en 2017). El 60% del empleo generado en la recuperación es temporal.
El profesor Josep Oliver, en ‘Mitos y realidades de la recuperación’, señalaba que el PIB avanza a más del 3% y el empleo al 2’8% anual. Sin embargo, el BCE cuenta con el 25% de la deuda pública española en su balance, el endeudamiento público y privado ya es el 247% del PIB (20 puntos más que en 2008) y el endeudamiento exterior es del 87% (el de Francia e Italia, del 15%). La mejora de productividad es del 0’5% anual, lo que explica que el aumento del PIB genere empleo.
Los vientos de cola son transitorios. Como no mejoremos la productividad (y el 60% se debe a calidad directiva), lo tenemos difícil.
En la misma línea, Emilio Ontiveros escribía sobre nuestra ‘Vulnerabilidad financiera’. “No podemos descartar que iniciemos el 2018 con señales de normalización de la política monetaria”. “La deuda externa, que mantiene niveles importantes, acentúa la exposición a problemas de refinanciación, entre otros”. Una elevada exposición a lo que ocurre fuera de nuestra economía. No es como para echar las campanas al vuelo.
Así, vivimos “la montaña rusa del empleo” (Raymond Torres). La tasa de paro intensifica su caída (buena noticia), con un 27% de los empleos, temporales. “Ninguna de las reformas del mercado laboral (2012, 2010, 1997) ha logrado modificar el modelo de empleo”: bajos salarios, escasa productividad. Cuando llegue la recesión (de nuevo), más paro.
Ramón Oliver comentaba el caso de la aseguradora Axa y el derecho a desconectar. “Los mensajes fuera de hora que oblgan a los trabajadores a responder crean una relación tóxica”. En el futuro del empleo, la responsabilidad (por ambas partes, talento y organización) es esencial. Mayor asertividad, mayor dignidad.
El maestro José Antonio Marina está ultimando un libro de historia universal desde los comportamientos sociales. En el fondo, impulsados por las emociones, por fenómenos pasionales. “Cálculos precisos para rutas enloquecidas”. Como necesitamos sentirnos racionales, ponemos en marcha mecanismos de autojustificación (¿de defensa?). El pensamiento crítico ha de sustituir una pasión por otra (la pasión por el poder por la pasión por la verdad, por ejemplo).
Carlos Font Gavira relataba “el otro” Dunquerque, el de La Coruña (1809). Las tropas napoleónicas se retiraban; murieron 6.645 soldados (en Dunquerque, 3.500) y 15 buques fueron incendiados. Al frente de las tropas inglesas estaba Sir John Moore, enterrado en la ciudad gallega.
Viviremos un agosto decisivo para África. Elecciones en Ruanda y Kenia, moción de confianza de Jacob Zuma en Sudáfrica, comicios en Angola.
En otro orden de cosas, el restaurante ‘Dans le noir?’ en Madrid ofrece cenas a oscuras guiadas por camareros invidentes. “Donde se apaga la luz, se despiertan los sentidos”. Menú sorpresa, apelando a la imaginación. Menús de 37’90 € (el corto), 42’90 € (completo) y 64’90 € (amplio).
“Los líderes también son materia”. Javier Peña, director de Elisava (Escuela de Diseño e Ingenieria de Barcelona) considera que Rajoy es acero al carbono, Pedro Sánchez bronce, Pablo Iglesia magnesio, Albert Rivera policarbonato, Carles Puigdemont vidrio, Manuela Carmena vitrocerámica y Ada Colau madera.
Patricia Ramírez nos ilustraba sobre el “síndrome de Procusto” (menospreciar a las personas con talento): “El miedo les lleva a vivir en una continua mediocridad”. Acaparan tareas, están a la defensiva, realizan atribuciones irracionales (¿testosterónicas?), juzgan a los demás.
Rosa Montero se refería a nuestra relación con los robots (‘El camino al futuro’). “La tecnología es una herramienta maravillosa: la cuestión es usarla de manera adecuada. Estamos en un momento fascinante, al mismo tiempo prometedor y peligroso. Tendremos que encontrar nuestro camino al futuro, y para eso me parece que hace falta más debate, más imaginación, más información y más pensamiento”.

Y para que los adictos al trabajo aprovechen las vacaciones, consejos de la psicóloga Isabel Serrano: parar los pensamientos en torno al trabajo, obligarse a actividades placenteras, saboreo, desconexión tecnológica, nuevas aficiones, relajación…
Siempre he asociado una canción con el “Dolce far niente”: Sittin on the dock of the bay (wasting time) de Otis Reding: www.youtube.com/watch?v=rTVjnBo96Ug      

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