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martes, 2 de mayo de 2017

Inteligencia emocional, Ética y series de TV


Dedico el 2 de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid (la lucha de los rebeldes frente a la tiranía, a principios del XIX), a ir a Barcelona y reunirnos con más de un centenar de compañer@s de ManpowerGroup cara a cara para compartir la Estrategia Corporativa y avanzar juntos en la ejecución. Frente al abismo entre el diseño estratégico y el día a día, una sana transformación digital cultural (TDC) como mecanismo de supervivencia organizativa. Son tiempos de Aprendibilidad.
Ayer fui a ver ‘Un italiano en Noruega’, la película más taquillera del país transalpino. Escrita y dirigida por el humorista Checco Zalone es una comedia entretenidísima sobre un funcionario de vocación destinado por una reforma (en realidad, mero maquillaje) al país nórdico, ejemplo de “civismo”. Con más de 70 M € recaudados en su país (estar producida por Mediaset ayuda), superó ampliamente en Italia a Star Wars y las pelis de superhéroes (Capitán América, Batman vs Superman). Una cinta costumbrista, una sátira, sobre los latinos y los puestos fijos. Tal como está la cartelera, ideal para pasar un buen rato.
También estuve leyendo ‘Emociones en serie. De la inteligencia emocional a la inteligencia ética”, de Manuel Güell. Profesor de la UB, formador y coach, parte de la filosofía y de la psicología (que en general ha pasado de puntillas por las emociones como concepto, con las salvedades de Spinoza, Hume, Nietzsche o Freud), lo conecta con la ética y pone como ejemplo varias de las series de televisión actuales.
El libro tiene dos partes (Materiales e Itinerarios). La primera consta de tres capítulos:
A. Nociones de la psicología de las emociones.
1. El equilibrio virtuoso. Toda emoción implica movimiento, cambio de estado (es lo que significa “motio” en latín) y genera reacciones fisiológicas, cambios en nuestro cuerpo. Manel nos ofrece las perspectivas evolucionista-biológica (desde Darwin: las emociones como mecanismos adaptativos para la supervivencia; William James: primero la fisiología y después la emoción, “el pájaro no canta porque sea feliz, es feliz porque canta”), cognitiva (las emociones son racionales, tienen un aspecto mental consciente: Lazarus, Salomon, Carroll Izard), cultural (Margaret Mead, James Averrill). Se distinguen seis emociones universales o primarias (ira, miedo, tristeza, alegría, asco, sorpresa), definidas por sendas expresiones faciales, y 72 emociones secundarias o complejas (según J. A. Marina, ‘Diccionario sentimental’) que el autor amplía a 84:
a) Vergüenza: culpa, remordimiento, inferioridad.
b) Desaliento: desgana, decaimiento, fatiga, apatía, deseperanza.
c) Ansiedad: angustia, impaciencia, preocupación, turbación, agobio, confusión.
d) Tranquilidad: consuelo, serenidad, calma, seguridad, placidez.
e) Aburrimiento: amodorramiento, tedio, asco.
f) Envidia: celos, rivalidad.
g) Fracaso: decepción, desengaño, frustración.
h) Esperanza: expectación, ilusión, confianza.
i) Orgullo: autoestima, dignidad, soberbia.
Para Antonio Damasio, “el sentimiento es una elaboración mental que el neocórtex realiza a partir de una emoción”. Con acierto, Manel Güell comenta que el amor no es una emoción, sino un estado, una vivencia, un cóctel de emociones. La felicidad, aún menos: desde Aristoteles (la felicidad, eudaimonia, como placer & significado a Nietzsche, la felicidad como sentimiento sólo para débiles). La empatía es un proceso cognitivo, mental (de pensamiento). Son mitos qua haya emociones positivas y negativas, que sean irracionales (Joseph Ledoux ha demostrado que hay un circuito largo y otro corto o atajo, directamente al sistema límbico), que podemos controlarlas.
2. El equilibrio virtuoso. La ética (del griego “ethos”, morada, lugar donde una persona vive) es universal. La moral (del latín “mos”, costumbre) es cultural. “La ética es la reflexión sobre la validez de las normas morales”. Para Begoña Román, la moral se pregunta qué hacer (acción) y la ética por qué hacerlo (argumento). Hay una ética teórica (de Aristóteles, Descartes o Kant) y una aplicada. ¿Para qué sirve la ética? (Adela Cortina) “Para intentar forjarse un buen carácter, que asume la posibilidad de ser felices y justos, al ayudar a estimar los mejores valores y optar por ellos”. Lawrence Kohlberg ha establecido tres etapas: preconvencional (hasta los 10 años), convencional (de los 10 a los 16-18) y postconvencional (a partir de los 18). En la familia Simpson, Bart es pre-, Homer es pre- y convencional, Marge convencional y post-, Lisa plenamente post-. Para Kohlber, de l@s ciudadan@s, se comportan de forma posconvencional… un 20% (Pareto). ¿Para qué la ética? Responde Howard Gardner (Inteligencias múltiples) en una entrevista de La Vanguardia: “Hemos comprobado que los mejores profesionales son siempre excelentes, comprometidos  y éticos”.
3. De la Inteligencia Emocional a la Inteligencia Ética. Emociones y ética se sintetizan en dos palabras: placer y dolor (desde Platón a Damasio). Una sensación placentera se almacena en el hipotálamo, para ser reconocida y deseada en el futuro. La genera la dopamina (la corteza puede generar placer con un recuerdo). El dolor se previene con los noceciptores, terminaciones nerviosas a flor de piel. Desde Epicuro (s. IV a.C.)  se ha pensado que buscamos el placer y evitamos el dolor, por lo que perseguimos el bien y nos alejamos del mal (Platón hablaba de la sensatez, la honestidad y la justicia). Las emociones evalúan la realidad, decideny actúan en consecuencia. La inteligencia es una capacidad humana que se puede desarrollar (que se puede “invertir rentablemente”, como diría Marina, y eso es el Talento). Las inteligencias interpersonales e intrapersonales (Gardner) son la Inteligencia Emocional. La ética y la moral también se pueden (se deben) aprender.
La parte B, Itinerarios, consta de cinco capítulos:
4. Vergüenza, Honestidad, Sinceridad e Integridad en las series Miénteme, Cómo defender a un asesino y Narcos. “La honestidad camina de la mano de la sinceridad y la verdad”. “La sinceridad no implica decir siempre la verdad”. “El valor de la integridad corre el riesgo del inmovilismo o la inflexibilidad ante las mudables situaciones de la realidad”. La vergüenza surge cuando la conducta no es lo que la sociedad espera de un@. La culpa (interiorización de la vergüenza) es su prima hermana. Estas series lo plantean desde un psicólogo que detecta las mentiras, una abogada penalista y el narcotraficante colombiano Pablo Escobar.  “La integridad puede convertirse en integrismo”.
5. Alegría, Solidaridad y Generosidad en Modern Family, Los Simpson y Fargo. La solidaridad es un valor indiscutible, entrelazado con la justicia. La generosidad es un valor defendido por Aristóteles y Descartes. Solidaridad y generosidad tienen en común el cuidado de los demás (Apego, de John Bowlby). “El cuidado es una ética humana” (Carol Gillian). Somos “homo empathicus” en lugar de “homo lupus”. “La cooperación está programada en nuestros sistemas nerviosos”. La alegría está en un centro de recompensa, que libera dopamina. La sensación de bienestar se refuerza con las endorfinas. ¿Y el amor? “Desde el punto de vista neurocientífico, es todavía muy poco lo que sabemos del amor” (Giovanni Frazzeto, 2014). Las series mencionadas presentan nuevos modelos familiares, una “típica” familia americana y personas “anónimas o corrientes”. La solidaridad está de moda (unas 15.000 ONGs en España).
6. Ira, Justicia e Igualdad en Homeland, Viking y Scandal. Desde Aristóteles, la justicia se relaciona con una distribución equitativa. John Rawls elaboró en el siglo XX una Teoría de la Justicia con planteamientos clásicos y mirada contemporánea (principios universales, con equilibrio de aspiraciones e intereses). La ira, en el ámbito laboral, se provoca cuando un@ es tratad@ injustamente (44%), por un comportamiento amoral (23%), por incompetencia (15%), falta de respeto (11%) o una humillación en público (7%). La ira suele ser consecuencia de la falta de justicia. En estas series, un héroe de guerra parece haberse pasado al enemigo, los vikingos aplican el “ojo por ojo” y una experta en crisis (Olivia Pope) ayuda a clientes del mundo de la política. El enfado crónico o por tonterías no son buenos compañeros de viaje.
7. Tristeza, Dignidad y Respeto en Outlander, Bloodline y The Hundred. La Dignidad (sinónimo de valioso, estimable) fue estudiada ampliamente por Kant. La persona es un fin en sí mismo, no un medio para nada. Este valor se relaciona con el perdón (Manel reconoce que no está muy de moda). “Perdonar es terapéutico y sano emocionalmente”. También la tristeza es útil para la supervivencia, para asimilar e integrar las pérdidas y los duelos. Distinta es la melancolía (sin causa). Al otro lado de la tristeza, un sentimiento poco estudiado: el orgullo. La asertividad sirve para defender la dignidad con sano orgullo. “La tristeza y el orgullo son fundamentos de los valores de la dignidad y el respeto”. En Outlander, una enfermera inglesa de la II Guerra Mundial “viaja” a la Escocia de mediados del XVIII. Bloodline es la tragedia en una familia de los Cayos de Florida. The 100 es una serie futurista de unos jóvenes que han sobrevivido a la contaminación letal de la Tierra.
8. Miedo, Respeto, Responsabilidad y Tolerancia en Wayward Pines, Juego de Tronos y Black Mirror. “Ama y haz lo que quieras” (San Agustín). “La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien por nuestro propio camino, en tanto no privemos a los demás del suyo o les impidamos esforzarse para conseguirlo” (John Stuart Mill). Isaiah Berlin trató la libertad positiva y la negativa (impedir a los demás). “Estoy condenado a ser libre” (Sartre). La neurología mantiene un debate entre el determinismo y el libre albedrío. “Nuestra libertad consiste en la capacidad de nuestra corteza cerebral para seleccionar entre alternativas de acciones con objetivos y la información que nos guía” (Joaquín Fuster). El miedo es la emoción de base de la libertad, junto con la vergüenza, la compasión, el orgullo y la alegría. “La angustia es miedo en busca de motivo” (Frazzeto). “El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad desea lo que se supone (socialmente) que debe desear (Erich Fromm, El miedo a la libertad). Waynard Pines es un pueblo donde todo el mundo es libre y feliz, hasta que un agente descubre que lo que comparten es el miedo a una autoridad invisible. Juego de tronos es una lucha entre familias y dinastías. Black Mirror es una distopía que trata cómo los medios y la tecnología afectan a nuestras vidas. Desde el 11S, parece que nuestro modo de vida está “amenazado” y que la tolerancia es más formal que real. “Sacrificamos la libertad por el miedo a la angustia de nuestra responsabilidad”.
Esplendido libro éste de Manel Güell. Ha publicado además, entre otros, ‘¿Tengo inteligencia emocional?’ (2013) y ‘El arte de la belleza. Para entender el arte a través del diálogo filosofico’. Le seguiré la pista. Gracias, Manel, por este planteamiento fresco y profundo.
En la banda sonora de hoy, dos canciones  provenientes del taquillazo ‘Quo Vado?’ (‘Un italiano en Noruega’), ambas cantadas por Checco Zalone:  ‘Italiano Boy’: www.youtube.com/watch?v=KIEzzoA0p7w “Mafia, pizza, maccarroni” y ‘La prima Repubblica’: www.youtube.com/watch?v=dMdjdoooqeo “con un'unghia incarnita/ eri un invalido tutta la vita”.      

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