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domingo, 19 de marzo de 2017

Talento Visual y 2 "princesas": Carrie Fisher y Emma Watson


Hoy domingo, Día del Padre y Santo de los Pepes y Pepitas, la prensa local se ha hecho eco de la Convención SUMA de ayer, de las palabras de su DG, Manuel Bonilla, y de lo que comentó un servidor (Significado, Unión, Motivación y Ambición). SUMA es una gran referencia en cómo hacer bien las cosas en la Administración Pública. Seguiremos contando este modelo de éxito.
En el AVE de vuelta a Madrid he estado leyendo ‘Inteligencia Visual. Agudiza tu percepción, cambia tu vida’ de Amy Herman. Filóloga neoyorkina, doctora en Derecho, Máster en Historia del Arte y apasionada de la Neurociencia, en 2001 (tras el 11S) diseñó el curso ‘El Arte de la Percepción’, que ha impartido para miles de alumn@s, principalmente para el NYPD (Policía de Nueva York), el FBI y el Departamento de Defensa. Si los servidores públicos mejoran su percepción, serán más eficaces en sus pesquisas (hasta un 56% mejores respecto a quienes no lo han cursado). Sentido común que no siempre se convierte en práctica común. “Aprender a ver lo importante también puede cambiar tu mundo”.
La autora divide el texto en cuatro partes:
I. Evaluar. “Sólo encontramos el mundo que buscamos” (Henry David Thoreau). Es la importancia de “saber ver” (saper vedere, Leonardo da Vinci). Según Sebastian Seung (una “estrella del rock” de la neurociencia) y su TED, el procesamiento de lo que vemos implica el 25% de nuestro cerebro y el 65% de las vías neuronales. “La retina, más que una cámara, es un ordenador”. Úsala o piérdela (Use it or Lose it). El Arte ayuda a entrenar la mirada (visión consciente). Es “un exorbitante arsenal de experiencias e informaciones” (David Joselit, historiador del arte). “El arte nos transporta lejos de nuestra vida cotidiana para replantearnos nuestra visión, nuestra percepción y nuestra comunicación”. En lugar de ir “con el piloto automático”, “con los ojos cerrados”, mirar de verdad. En la era de la distracción, miramos el móvil unas 110 veces diarias y nos perdemos lo que hay a nuestro alrededor. La invención tiene menos de creación que de descubrimiento, como afirmaban Leonardo o Steve Jobs.
Para dominar el arte de la observación, hemos de preguntarnos: ¿Qué vemos? (“No cobramos consciencia por arte de magia sino por procesamiento del cerebro”, Dr. Graziano, neurocientífico de Princeton). Frente a la “ceguera por falta de atención” (el gorila de Simons y Chabris, Harvard), hemos de entrenar la observación. Poseemos filtros perceptivos, filtros inconscientes: Ver lo que queremos ver, Ver lo que nos dicen que veamos, No ver el cambio… Para limitarnos a los hechos, hemos de preguntarnos: ¿Quién?, ¿Qué? (analizar lo que ocurre), ¿Dönde? (la escena). Y analizar lo que ocurre. Para evitar lo subjetivo: concretar, cuantificar, sustituir los adjetivos calificativos por sustantivos comparativos. Porque las suposiciones entrañan riesgos. Ver el bosque y los árboles (perspectiva). No pasar por alto los detalles (estar pendientes), especialmente en la comunicación no verbal. El método de Amy es la COBRA (la reina de las serpientes): en inglés, las siglas de Camuflado (Camouflaged), Uno (One), Pausa (Pause), Reajustar (Realign) y Ask (Pedir). Concentrarnos en lo camuflado, una sola cosa cada vez (el multitasking es muy ineficaz), hacer una pausa, reajustar las expectativas y pedir a alguien más que mire contigo (tándem). 
II. Analizar. “El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto y pensar lo que nadie ha pensado” (Albert Sznet-Györgyi). Analizar desde todos los ángulos (“Si cambiar tu forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambiarán”, Wayne Dyer). Amy pone como ejemplos ‘El hortelano’ de Arcimboldo y el ‘David’ de Miguel Ángel. Perspectiva completa (con los cinco sentidos), para una nueva visión de servicio a los demás. Ver lo que falta (como un agente secreto), lo que sé y lo que no sé, diferenciando lo urgente de lo importante y centrándonos en las prioridades, que dicen mucho de nosotr@s. “La priorización no ayuda a ordenar lo que ya hemos priorizado”.
III. Expresar. “La diferencia entre la palabra casi adecuada y la palabra adecuada no es una cuestión baladí; es la diferencia entre la luciérnaga y el relámpago” (Mark Twain). Debemos tratar de evitar los fallos de la comunicación (no por casualidad, tanto Churchill como Hitler fueron pintores de centenares de obras). Elegir sabiamente las palabras, tener en cuenta al público (empatía), practicar la corrección (decir demasiado puede ser tan malo como decir poco). “Los comunicadores excelentes son concisos. Hacen que cada palabra tenga su valor”. Para que la comunicación llegue con eficacia, 3 R: Repetir, Renombrar, Replantear. Para decir las crudas verdades (Amy compara los cuadros de ‘La maja desnuda’ de Goya con ‘Supervisora de subsidios durmiendo’ de Lucien Freud), hemos de decir lo que vemos y no lo que pensamos, creer lo que vemos y ganarle la partida a las emociones. “Con un poco de azúcar esta píldora que os dan pasará mejor” (Mary Poppins).
IV. Adaptar. “No vemos las cosas como son. Las vemos como somos nosotr@s” (Anaïs Nin). Hemos de superar nuestros sesgos intuitivos (nada es blanco o negro), inconscientes. Las tres reglas para lograrlo son: cobrar consciencia de los sesgos y librarnos de los malos, no confundir sesgos con hechos (usar los sesgos para descubrir hechos) y comunicar a otr@s nuestras conclusiones. “Podemos superar hábitos mentales indeseables igual que los físicos” (Jennifer Raymond, Stanford). Para navegar por la incertidumbre, tratar de dar respuestas objetivas a problemas subjetivos, ser creativ@s cuando escasean los recursos, acabar lo inacabado (porque genera ansiedad).
Un libro importante. Si miramos de manera diferente (mejor, más profunda), los cuadros no cambian pero nosotr@s sí. Voy elegir algunas de las obras más importantes de la pintura universal y a mirarlas con detenimiento, para educar la mirada y cultivar mi talento visual.
En XL Semanal, las nuevas memorias de Carrie Fisher tras su fallecimiento (‘El diario de la princesa’): Harrison Ford fue su amor secreto, a los 9 años su madre le daba pastillas para dormir, sufrió de trastorno bipolar, probó el cannabis a los 13, fue alcohólica, su exmarido Bryan Lourd le dijo que “le había vuelto gay”. La princesa Leia no vivió precisamente una vida de cuento de hadas. En la revista CLUB de Renfe, en portada, Emma Watson, activista de la igualdad. Interpreta a Bella en ‘La Bella y la Bestia’: “No hay que fingir que vivimos en un mundo que trata igual a las mujeres”. Le gusta leer y es embajadora de ONU Mujeres.
Esta mañana Manu Solís, DG de Manpower y DG Comercial de ManpowerGroup, me ha comentado el fallecimiento de Chuck Berry, “el más grande de la historia del Rock’n Roll (Johnnie B. Goode, Maybellene, You never can tell). John Lennon dijo que, si hubiera que buscarle otro nombre al Rock, sería Chuck Berry. Gracias, Manu, por la información. En homenaje a Chuck Berry, ‘Johnnie B. Goode’: www.youtube.com/watch?v=MEtLeoNW6Sw