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lunes, 27 de marzo de 2017

De Nietzsche a Risto, la Filosofía es la profesión del futuro


Primero de los días de una semana especialmente madrileña, en la Talent Tower, nuestro edificio corporativo que precisamente estrena Jonas Prising (CEO mundial de ManpowerGroup) pasado mañana.
De la prensa de hoy, quiero empezar con un par de artículos de PAPEL (la revista de El Mundo). El primero, ‘Se buscan Nietzsches. Razón: Silicon Valley’, de Berta G. de Vega (@martinidemar). En LinkedIn está Edward Grefenstette. Pero también podemos admirar a Peter Thiel (fundador de PayPal; su libro ‘De cero a uno’ es imprescindible para entender lo que está pasando) o Charalampos Tsourakis (Google, hoy profesor en Harvard). Platón nos enseñó que la diferencia entre sabiduría y astucia pasa por la justicia y la verdad. Y nuestro compatriota Emilio Lledó explica el interés actual por la Filosofía por el valor de la curiosidad, del asombro, “pero sin dogmatismos, sin grumos mentales”. Las personas que han estudiado Filosofía suelen destacar por sus analisisi, por su razonamiento, sus conclusiones, su posicionamiento ético ante los dilemas morales (de valores). Según el filósofo y emprendedor Tristan Harris (en su popular charla de TED), la tecnología nos está secuestrando la mente, pero debemos rebelarnos. De momento, el pensamiento crítico (conceptual) no puede “robotizarse”, y por ello es más valioso que nunca. Seguro que mis compañer@s mentores/as del Human Age Institute están plenamente de acuerdo.
En la misma publicación, Javier Gómez de Santander y Javier Nadales entrevistan a Risto Mejide, que prepara nuevo programa: ‘All you need is love… o no’. “No creo tanto en la felicidad, sino en la facilidad: están a una letra de distancia por algo”. “Los principios sólo son principios cuando te cuestan algo. A mí me ha costado mucho dinero tener huevos”. “Ya no tengo miedo a la cámara. Antes me parapetaba tras unas gafas oscuras. Ahora las llevo, pero transparentes”. “¿Crees que ahora soy un cabrón? Igual soy mucho más cabrón porque lo disimulo mejor”. “No es el cambio radical, es el movimiento constante”. “El amor es una auténtica putada”. El “enfant terrible” de la tele se ha convertido en un chico “in love”. Espero que volvamos a coincidir en los próximos Princesa de Girona (un servidor ya lo ha confirmado).
Sigamos con el pensamiento crítico, que es el valioso en el Talentismo. Jordi Sevilla nos previene de la complacencia y nos anima a marcarnos como país ‘Cinco retos, que son seis’. Son los que ha señalado en el documento de Llorente & Cuenca ‘Retos económicos 2017’:
- Crear más de dos millones de puestos de trabajo adicionales para volver a la situación que teníamos antes de la crisis. Este año se recuperará la renta pero no el empleo, porque ha cambiado la relación entre ambos. Cuidado con el desempleo juvenil (50%) y el de larga duración (45%). Empleabilidad, ¡qué bonito nombre tienes!
- Mantener la demanda interna. El consumo de las familias y la inversión han sido motores de la recuperación desde 2014. Con la subida prevista de la inflación, sólo caben mejorar la inversión pública y las subidas salariales.
- Evitar que el sector exterior siga drenando recursos. Por el alza del precio del petróleo, fuerte crecimiento del déficit exterior en enero. Debemos expandir nuestra base exportadora y ser menos dependientes de la energía exterior.
- Sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas. Por la crisis crecieron los gastos y se redujeron los ingresos automáticamente. Ahora toca reducir ese déficit cerca del 4’3% (el compromiso era del 3% en 2012). Tenemos una elevadísima deuda pública acumulada.
- El reto de los retos (no hay quinto malo) es la mejora de la productividad. “España no puede seguir creciendo por la cantidad de factores productivos aportados, sino por la calidad de los mismos”. Tamaño empresarial, innovación, digitalización y formación profesional adecuada para trabajadores y empresarios.
El sexto reto es el medioambiental: invertir en energías renovables y transformar nuestra forma de consumir, de trabajar, de vivir. Gracias Jordi por el informe y esta valiosa síntesis.
En una línea similar, el maestro Emilio Ontiveros reflexionaba sobre la relación entre productividad y función empresarial. Partiendo de la cita de Paul Krugman en ‘La era de las expectativas racionales’ (1994): “La productividad no es todo, pero en el largo plazo es casi todo. La capacidad de un país para mejorar sus condiciones de vida depende casi enteramente de su habilidad para elevar la producción por trabajador”, recomienda encarecidamente ‘Crecimiento y empleo, una relación turbulenta e incomprendida’ de Juan Francisco Jimeno (reseñado en su día en este Blog). Según el DIRCE (Directorio Central de Empresas) del INE, de las 3.236.800 empresas que existían en España en enero de 2016 (último dato disponible), sólo el 15’8% tienen una antigüedad de 20 o más años; el 20’1% tienen menos de dos años. 1’79 M (55’3%) no tienen ningún asalariado. Sólo el 4% tiene 20 o más trabajadores. El profesor Ontiveros señala que “son muy pocas las aproximaciones empíricas a este ámbito (calidad de la función empresarial) en nuestro país”, con las excepciones de Vicente Salas y Emilio Huerta. El presidente del BCE ha demostrado que la innovación proviene principalmente de la calidad directiva. “La eficacia de las medidas para mejorar la productividad en España crecería si la calidad de los directivos fuese más alta”.
Otro filosofo, Daniel Inerarity, trataba ‘La supervivencia de Europa’. “Hay civilizaciones enteras que no han sobrevivido a su crisis”. Todo nuestro léxico es material inflamable en manos de los populistas, que denuncian una “conspiración de las élites”. La Unión Europea, como dice Inerarity (y suscribo) no tiene que ver con la necesidad (mercantil) sino con la libertad (esencia del talento). Una Europa abierta, común y fuerte.
En política internacional, Moisés Naïm considera que ‘Los americanos blancos se están muriendo’. Los varones caucásicos de menor educación, especialmente. El Nobel Angus Deaton y Anne Case (Princeton) denuncian que la mortalidad de éstos era en 2015 un 30% más alta que la de los afroamericanos. Las causas son el desempleo y las “desventajas acumulativas”: hábitos disfuncionales como “la muerte por desesperanza” (no ven un futuro para ellos ni sus familias). La mitad toma medicinas contra el dolor y dos tercios consume opiodes. Más muertes por consumo de drogas que por armas y accidentes de coche. Los hispanos, por el contrario, no añoran un pasado mejor, porque no lo tuvieron. No nos extraña que esos WASP votaran en un 60% por Trump.
Y Rosa Montero, sobre ‘Las nietas de esas brujas’. Las manifestaciones feministas del 8 de marzo fueron especialmente activas (en Madrid, Asunción, Montevideo). Debe ser por la que está cayendo. “Somos las nietas de todas las brujas a las que no pudisteis quemar” (cartel en la manifa de Gran Vía).

La canción de hoy es ‘Here I go again’ de Whitesnake. www.youtube.com/watch?v=DSlSaGcc0QM “I keep searching for an answer”.    

1 comentario:

empresafamiliarycoaching dijo...

Pensar críticamente se refiere a decidir razonablemente (no sólo racionalmente) y reflexivamente (es decir, considerar distintos puntos de vista, y las consecuencias de cada una las opciones), acerca de qué creer, y qué hacer. Todos vivimos desde una cosmovisión con la que estructuramos el mundo, o sea, un conjunto de ideas y de creencias, que, no sólo articulan nuestras decisiones, sino , también, son dadoras de sentido. No creo que este “pensar crítico” sea exclusivo de los que tienen formación filósofica, más bien está al alcance de todos, pero, para eso, tenemos que vencer la pereza intelectual. Saludos,