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lunes, 23 de enero de 2017

Descifrar el cerebro y el poder de la Cultura


Lunes de reuniones internas y nuevos proyectos. Gracias a mis compañer@s de Right y a Susana por ese café.  
De la prensa de ayer, una vez más el “triunvirato” de José Antonio Marina, Rosa Montero y John Carlin. Pensamiento, sentimiento y acción.
El maestro Marina se refería a la ‘Inteligencia colectiva’. Desde la democracia directa, asamblearia, que Podemos ha reactivado, al “conocimiento distribuido” (Hayek). Ni la inteligencia individual ni la colectiva progresan sin método. “La política necesita un Descartes”.
Rosa Montero considera que ‘Todos somos esquimales’. “La velocidad tecnológica nos lleva hacia un terreno inexplorado en el que hay que definir nuevos códigos de conducta adaptados a la nueva realidad”. Ponía como ejemplo a los inuit, “pueblo de supervivientes, tenaz y creativo”, que ha pasado de la Edad de Bronce a la sociedad hipertecnológica. “A veces me parece que sólo somos niños intelectualmente inteligentes, pero emocional y moralmente tontos. Y quizá malos”. En lo último (la maldad) no estoy plenamente de acuerdo.
John Carlin se refería a “Schadenfreude”, palabra alemana que significa “disfrutar del mal ajeno”, es lo que sufren ciertos aficionados británicos ante el Manchester City de Guardiola (perdió 4-0 el fin de semana anterior). “¿Este finolis del juego bonito se cree que nos va a dar lecciones a nosotros los inventores del deporte?”. Frente a la viril rudeza, algunos creemos que Pep hará grandes cosas, también en la Premier.
Rafael Yuste, el neurobiólogo riojano catedrático en Columbia (Nueva York), es el ideólogo del proyecto BRAIN (más de 400 M € anuales de fondos federales). El pasado septiembre reunió a 400 personalidades para aunar esfuerzos en torno a la investigación cerebral. Cree, como Kant, que “el cerebro se inventa un mundo, cada uno de nosotros ve un mundo distinto”. “En un futuro que va a venir seguro, nos comunicaremos con los teléfonos a través de nuestra actividad cerebral”. Rafa Yuste propugna que, de forma similar a cómo en el Renacimiento se investigó el cuerpo humano y produjo el Humanismo, analizar el cerebro derivará en un nuevo Humanismo. Con 14 años, su padre le regaló el libro ‘Los tónicos de la voluntad’ de Ramón y Cajal, lo que despertó su vocación. De padre abogado y madre farmacéutica, se hizo médico y desde 1990 reside en NY. “En Nueva York suelo decir: Vengo de un país donde la gente corre delante de los toros. Hacemos la cosas con pasión”. El Dr. Yuste aúna el rigor científico con el entusiasmo. Te recomiendo, si no la has visto, la entrevista que le realizó Iñaki Gabilondo para ‘Cuando ya no esté’.
Además, ‘Revise la cultura de su empresa’ (Ramón Oliver, El País Negocios), con opiniones de Salvador Ibáñez, country manager del Top Employers Institute: la cultura “afecta a la manera en que los empleados toman sus decisiones  hacen su trabajo, a aquello que priorizan y a cómo interactúan sus compañeros y clientes. Implica replanteárselo todo, incluido el propio concepto del negocio”. Efectivamente, la cultura corporativa (“el modo en que hacemos las cosas aquí”, la personalidad de la empresa) es esencial, porque la ejecución es el 90% de la estrategia y ésta depende de la resistencia o del impulso cultural. Toda Transformación Digital, de la que ahora tanto se habla, debe ser Transformación Cultural (o será “Digiticidio”). Sigo pensando que para transformar hábitos organizativos no hay mejores consejos que los de John Kotter y Rosabeth Moss Kanter. Más del 80% de los cambios preconizados fracasan en términos de generación de valor (Pareto se estará frotando las manos).
En el mismo diario, textos de Hélene Carrère d’Encausse sobre Vladimir Putin, ‘un ganador en la era del desconcierto’, ‘un líder para el alma rusa’ (Pilar Bonet), un firme partidario del ‘Divide y vencerás’ (Andrea Rizzi). “El acercamiento a la Iglesia ortodoxa ha convertido a Putin en un referente ideológico entre los movimientos derechistas occidentales”.

Y dos noticias sobre Davos17: ‘El desafío del populismo desconcierta a las élites’ porque “la clase media ha sido olvidada” (Larry Summers). Panel del director del MIT Media Lab, Joi Ito, con los CEOs de IBM (Ginni Rommety) y Microsoft (Satya Nadella). En otro panel, los CEOs de General Electric (Steve Bolz), SAP (Bill McDermott) y Lloyd’s (Inga Beale). En un tercero, el CEO de Salesforce (Marc R. Benioff): “Se crearán nuevas tecnologías que serán más baratas que el empleo”, General Motors (Mary Barra): “Cuando Trump habla de plantas de producción en EE UU cree que dará trabajo a estadounidenses y a lo mejor da trabajo a robots estadounidenses” y el VP de Pepsico (Mehmood Kahn): “Es importante que distintos sectores colaboren”. El denominador común: la tecnología no sustituirá sino que mejorará a los humanos. Lo dicho, cuestión de Cultura.

En Financial Times, Lucy Kellaway se preguntaba cínicamente: '¿Por qué son infelices si tienen gimnasio y fruta gratis?'. El hecho es que la mayoría de los empleados se sienten descontentos. Thomas Chamorro-Premuzic lo llama "epidemia de desenganche", de falta de implicación. Esta periodista británica confirma que las cosas son mejores que en los 80, con oficinas luminosas y jefes que no gritan. La razón, como te puedes imaginar, es "having a bad manager" (tener un mal directivo). A pesar de los discursos sobre los valores y el propósito de la empresa, según un estudio de la Universidad de Sussex, "el resultado es infelicidad". Cuestión de Liderazgo, aunque Lucy no emplee nunca la plabra

Hoy la canción ‘Perfect’ de Fairground Attraction (www.youtube.com/watch?v=txapREGWHp0), para empezar bien la semana.