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jueves, 1 de diciembre de 2016

La geometría del alma

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Jornada entre Madrid y Barcelona. Por la mañana, tenía previsto sesión de Coaching Estratégico con la DG de una multinacional y reuniones de avance de proyectos. Por la tarde, en la ciudad condal, presentación de ‘La Geometría del Alma’, poemario de Susana Lainez, en Original, junto al MACBA (Museo de Arte Contemporáneo).
Susana es un claro ejemplo de directiva (CESCE) con un sentido holístico y humanista de la vida. La define su editorial (Círculo Rojo) como inquieta por naturaleza, enamorada de la vida, lectora, viajera, diseñadora de joyas y apasionada por el arte. Le han acompañado en este acto (aforo prácticamente completo), además de su hija, su yerno y sus dos nietas, buenos amigos de la empresa en la que trabaja, de APD Zona Mediterránea, de Amec… Una exquisita muestra de amistad y cariño.
¿Por qué esa aparente contradicción de “la geometría” (una ciencia muy antigua, de pasado babilónico y helénico, parte de las matemáticas) “del alma” (la espiritualidad, la trascendencia, lo vivo)? Porque define a Susana. Como ella mismo ha dicho: círculos concéntricos, mentes cuadradas, triángulos amorosos. De eso se compone la vida.
He tenido el provilegio de presentar el evento conversando con la autora. A través de unas 20 preguntas, hemos paseado por los cuatro bloques del libro.
I. Círculos concéntricos, sus poemas más actuales.
Susana Lainez nos ha leído precisamente ‘Círculos concéntricos’, que comienza:
Como círculos concéntricos
rojos, verdes y amarillos
pintados en un cuadro de Kandinsky
se han ido forjando con el tiempo
mis sentimientos.
Le he preguntado por versos de otro poemas, como ‘Te doy’ (Mañana no seremos./ Sólo somos ahora/ lo que queramos ser)  ‘Tomo apuntes’ (mientras me desespero/ porque sólo te imagino/ y no te tengo) o ‘Como Ropa Tendida’ (Bésame de nuevo/ y deja la carretera). Susana nos ha leído varios poemas, como ‘Oración a Kandinsky’ y le he preguntado por su vocación del diseño de joyería y la pasión por el pintor Vasily Kandinsky.
II. Claroscuro: poemas de su etapa barcelonesa, en la década de los 90, donde estuvo nueve años. Versos como los incluidos en ‘Si supiera’ (En medio de este túnel/ de olor a borrachera,/ quisiera demostrarte/ mirándote a los ojos/ que nunca quise herirte.). Le he preguntado por sus sitios preferidos (la sabana africana, Asia), por su mundo de libros (Pedro Salinas, Luis Cernuda), por la experiencia barcelonesa…
Y ha recitado ‘Pido permiso’:

Déjame que beba tu amargura,
que goce de tu sombra enamorada,
permíteme sentirme ángel-diablo,
y que descienda hasta los fondos del abismo.
Espérame en tus noches solitarias.
Déjame que me ofrezca como soy.
Que te descubra como placer prohibido.
O prefieres que muera estando viva?

III. Paisajes de esta tierra. Su bloque más descriptivo.
Hemos recitado (alternativamente) poemas como  ‘Y siempre Tú’ (Hace tiempo que te fuiste/ y que te pienso/ y que te busco/ y no te alcanzo). Nos ha hablado del paralelismo entre el arte y el paisaje, de su triángulo nieve-Mediterráneo-Andalucía, de sus sentimientos en versos como “Canto por dentro/ una baquiana/ y me siento reina” (sus momentos de fluidez).
El paisaje, como ha explicado la poeta, denota un estado de ánimo.
IV. Blanco sobre negro: su bloque más personal. Susana dedica su libro a sus hijos. Una en Barcelona, otro en Colombia, la tercera en el más allá. Nos ha leído valientemente ‘Miro hacia el cielo’ (No caben más estrellas/ en este velo oscuro/ que cubre mi cansancio/ y me convierte en nadie), le he preguntado qué significa para ella la tristeza (Quiero que me abandone/ esta tristeza honda/ como una ola rompiente/ y a veces silenciosa), he leído ‘El miedo’ (Al diablo el miedo!) y la esperanza del “let it go” (Déjalo ir).
Finalmente, varios de sus amigos y su hija María han dado testimonio de su amistad y amor hacia Susana Lainez. Y como a las personas generosas, les suele molestar el reconocimiento público (solemos dárselo cuando ya no están), le he pedido que se sentara y toda la sala, puesta en pie, le ha proferido una estruendosa y prolongada ovación de gratitud.
Una maravillosa presentación la de ‘La geometría del alma’ en Barcelona. Un libro que debes degustar… La autora concluye este delicioso poemario con ‘El tiempo y la pena’:
Que difícil la noche
y que duros los días.
Y también tu recuerdo.
Siempre tu recuerdo.

Mi gratitud a Susana y sus socios galeristas (José María y Eduardo; nueva exposición el próximo 14 de diciembre en Madrid) y a tod@s los asistentes. Hemos vivido un momento mágico de reflexión, de recogimiento, de disfrute por la vida a través de sus personales versos.