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viernes, 7 de octubre de 2016

Las 12 palancas del éxito de Stephen Covey son los nuevos "7 hábitos"


He vivido una semana particularmente estimulante, en Madrid, Ibiza, Mallorca, Tarragona y Barcelona, con reuniones multitudinarias, cenas apasionantes, almuerzos deliciosos, presentaciones de libros, reuniones muy productivas. Os estoy muy agradecido a todas las personas con las que he dialogado durante estos cinco últimos días. Hoy, AVE a Madrid, breve paso por la oficina de Lagasca, peli (Un monstruo viene a verme, de Jota Bayona), mi hija Zoe y gimnasio con Irma Valderrábanos, una excelente monitora personal que seguro que se convertirá (nada es casual) en una Marca poderosa.
Hemos empezado con muy bien los lanzamientos editoriales desde el verano: libros de Cristina Mulero, Mónica Esgueva, Patricia Ramírez, Paco Alcaide, Rubén Turienzo (además de la última novela de Rosa Montero) y desde EEUU ‘Las 12 palancas del éxito’, del difunto Stephen Covey (falleció en julio de 2012). Un texto que es la actualización mejorada de sus famosos ‘7 Hábitos de la gente eficaz’.
En la primera parte, Covey (a través de sus seguidores) nos habla de la “Grandeza primordial” (Primary Greatness) frente a la grandeza secundaria (dinero, poder, estatus). “Todos tenemos tres vidas: pública, privada y secreta. La secreta es donde está el corazón, donde moran las verdaderas motivaciones, lo que realmente anhelamos en la vida”. Hemos de examinar nuestras motivaciones personales (una idea socrática), autoafirmarnos (una comunicación personal, positiva, en presente, visual y emotiva), interiorizarla (respiración, visualización, repetición), construir el carácter (equilibrio entre el valor y la consideración, desde la humildad como fuente de virtud), escribir programas nuevos, alinearnos con nuestros principios (los principios son a los valores lo que la ética a la moral: son universales, atemporales y evidentes; acaban rigiendo siempre), cultivar nuestros dones (la propia consciencia con un diario personal, la consciencia moral leyendo, escuchando y respondiendo, la voluntad independiente formulando promesas y cumpliéndolas, la imaginación creativa desde la visualización), mantener el rumbo evitando las distorsiones, reprogramar el pensamiento (evitando el encarcelamiento emocional, la mentalidad de escasez y el desequilibrio de roles). “Empieza a liderar más y a gestionar menos, en la empresa y en casa. La mayoría de las empresas y de las familias están demasiado gestionadas y poco lideradas”.
En la segunda parte, nos presenta los 12 principios que rigen las vidas de las personas de éxito:
1. Integridad, en lugar de “aparentar ser”. Cuestión de Humildad y Valor. Sus frutos son la sabiduría, la mentalidad de abundancia, la sinergia, la relación de confianza. “¿En qué áreas de tu vida eres un ejemplo de valor?”.
2. Contribución frente a “una vida fácil”. Covey cita la película ‘Profesor Holland’ (“Todos somos mejores personas gracias a usted”). Son las dos facetas del Liderazgo: Victoria privada (responsabilidad, misión y visión personal, acción) y Victoria pública (seguridad compartida, delegación, implicación a otros). ¿Retirarse o Renovarse? Buscar en el corazón: “Busca en tu propio corazón con diligencia, pues de él fluyen los manantiales de la vida”, Salmos).
3. Prioridad, frente a las distracciones fatales. Identificar qué es lo primero y “poner primero lo primero”, subordinando el reloj a la brújula y desde un “Sí” ardiente. Interdependencia y “salir de la caja”. Tu trabajo como líder es liberar la energía creativa de l@s demás (Jack Welch).
4. Sacrificio personal, frente a las intenciones ocultas. Las nuevas fuentes de poder son el ejercicio sabio del autoconocimiento, la imaginación, la voluntad independiente y la consciencia; dedicar más tiempo a las cosas importantes pero no necesariamente urgentes; aprender, mejorar y progresar continuamente; contar con una red de relaciones y asociaciones de beneficio mutuo. “El dolor es el principal motor del cambio personal”, porque cambiamos de dentro a fuera, desde la humildad  y el sacrificio personal.
5. Servicio a los demás, frente al egoísmo. Servir a los demás como si fueran únicos. “Cuanto más mayor me hago, más evidente se me hace la relación entre el modo en que tratamos a los empleados y el modo en que éstos tratan a los clientes. Es una reacción en cadena”. Experiencia Talento-Cliente, la llamamos ahora.
6. Responsabilidad, frente al victimismo. En una relación dañada, “admitir cómo somos, asumiendo, al menos en parte, nuestra responsabilidad”, saber que las personas dolidas “se aíslan y se encierran en sí mismas”, buscar restablecer la confianza, admitir nuestro error y disculparnos para acercarnos, ser sincer@s (sin manipulación). No es fácil salir de esta “cárcel”.
7. Lealtad frente a la falta de respeto. Para ser leales, defender a los indefensos, anticipar la discusión y obtener autorización, llamar a las personas y explicarles, pensar en los clientes no presentes, mencionar el contexto de lo sucedido, ofrecer a la otra persona la posibilidad de explicarse, mencionar lo positivo de la otra persona.
8. Responsabilidad frente al “¿qué hay de lo mío?”. “Nadie puede conocer su propia belleza ni percibir su propia valía hasta que no las ve reflejadas en el espejo de otro ser humano que lo ama y respeta” (John Joseph Powell). Hemos de “mirarnos en el espejo”, crear intimidad, compartir conocimiento e información, incluir las relaciones con todas las partes interesadas, prepararse para quienes están “en primera línea”, preferir la clemencia al “ojo por ojo”. “La ley de la reciprocidad es tan constante como la ley de la gravedad. No podemos violar un principio o una ley natural sin sufrir las consecuencias. Al final de cada minuto de nuestras vidas recibimos el saldo resultante de nuestra conducta diaria” (Stephen Covey).
9. Diversidad, frente a la semejanza. El autor cita a Maya Angelou: “Es hora de que los padres enseñen a los jóvenes desde el principio que en la diversidad hay belleza y fuerza”. “El secreto del éxito de todo el que lo ha conseguido reside en adoptar hábitos que quienes fracasan no quieren practicar”.  
10. Aprendizaje continuo, frente a la irrelevancia. El aprendizaje es esencial para la grandeza primordial e irrelevante para la secundaria. El Aprendizaje, recordemos, es Educación (Formación), Experiencias y Exposición a nuevos retos.
11. Renovación frente al declive. Supuestos físico, mental, social (emocional) y espiritual. Afila la sierra desde estas cuatro áreas.
12. Enseñar para aprender, frente a la depreciación (pérdida de aprendizaje). Para capturar el aprendizaje: Propósito, Puntos clave, Validación, Aplicación y Valor. Se aprende mejor cuando se enseña (nos sentimos bien, reforzamos el vínculo, establecemos nuestro propio proceso de cambio y crecimiento). Enseñar nos libera.
Una última palabra de Covey: “Aspira a la sabiduría”. Los cuatro principios de la sabiduría son: saber que el cambio positivo empieza en el interior, que exige carácter y competencia, se manifiesta cuando ambas se solapan, está más allá de la información y del conocimiento (porque alineamos nuestro criterio con los principios correctos).
El libro nos regala la última entrevista a Stephen Covey: los 7 hábitos “cambiaron el cambio”. Para cambiar, nos recomienda “seguir a nuestra consciencia” y preguntarnos “¿qué me pide la vida ahora?”.
“Un acto de bondad es muy poderoso” (Stephen Covey). Esto nos conecta con la bondad como aplicación práctica de la ética (Marina).
Hoy la música, en honor a Jota Bayona y a su nueva película ‘Un monstruo viene a verme’, es de Fernando Velázquez, compositor de sus dos obras anteriores. Nadie como él ha retratado emocionalmente en una partitura (las de ‘Lo imposible’ www.youtube.com/watch?v=pftt4_p-mv8 y ‘El orfanato’ www.youtube.com/watch?v=Uo6KRXGBkz8) el amor de una madre a sus hijos. Degústalas con exquisitez.