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lunes, 3 de octubre de 2016

Cómo tratar con colegas tóxicos


Jornada entre Madrid (reuniones internas de comienzo de mes, propuestas, preparación de presentaciones) e Ibiza (vuelo de las 19,35 h y estancia en el Hotel Pachá, donde mañana hablaré de Liderazgo y de las claves de las empresas que crecen rentablemente). Esta semana estaré entre Baleares (hoy y mañana) y Cataluña (Tarragona y, en Barcelona, presentación de ‘Objetivo: Generar Talento’ de José Antonio Marina y el VIII Afterwork APD).
He estado leyendo el Harvard Business Review ‘On Point’ (Al grano) de otoño 2016, relativo a ‘Cómo trabajar con colegas tóxicos’. Una colección de artículos muy interesantes.
Michael Maccoby, antropólogo y psicoanalista, se refiere a los pros y contras de los líderes narcisistas. Tienen visión de futuro, suelen ser buenos oradores y estrategas creativos que inspiran a sus seguidores. Por el contrario, son demasiado sensibles a las críticas, carecen de empatía, desean demasiado ser competitivos y ven amenazas por todos lados. Como demostró Freud, los narcisistas se sienten aislados emocionalmente y no confían prácticamente en nadie. Para sobrevivir a un jefe así, deja que se quede con tus ideas, trata de empatizar y depura tus habilidades de gestión del tiempo.
‘Hacerle coaching a un macho alfa’ por Kate Luderman y Eddie Erlandson (presidenta y VP de Work Ethic, Austin, Texas). Son líderes naturales por su autoconfianza, decisión y eficacia; su “lado oscuro” es su necesidad de dominar, impaciencia, incapacidad para motivar a otras personas. Para que el Coaching funcione: obtener su atención, pedirle compromiso, hablar su lenguaje, darle duro (le gusta), movilizar su curiosidad. Para que crezca, admitir su vulnerabilidad (no es perfecto), aceptar su responsabilidad, conectar con sus emociones subyacentes (en realidad, con su visceralidad), equilibrar el feedback positivo y el constructivo, evitar pautas… Los cambios llegarán de 3 a 6 meses después.
‘Los abusadores crónicos de tu tiempo’, por Steven Berglas (Harvard Medical School). Son disruptivos para la moral del equipo. Los hay de 4 tipos: perfeccionistas, preferentistas (se saltan a los demás), los quedabien y los indecisos. A los primeros, irles evaluando; a los segundos, ponerles a cargo de otros; a los terceros, practicar el reconocimiento positivo y constructivo; a los cuartos, hacer que afronten su temor al fracaso.
‘¿Está el silencio matando a tu empresa?’, por Leslie Perlow (Harvard) y la consultora Stephanie Williams. Cuando el silencio es signo de humillación, ira y resentimiento, genera una espiral viciosa. La clave es la valentía de afrontar la situación, evitando represalias por hablar. Necesitamos conversaciones de alto impacto.
‘Estrellas que pueden ser cretinos’, por Sarah Cliffe. Presenta casos de personas inteligentes que fallan en sus habilidades sociales. ‘Convierte a tus enemigos en aliados’ (Brian Uzzi y Shannon Dunlap) siguiendo tres pasos: Redireccionar (eliminar las emociones negativas); Reciprocidad (cubre las necesidades del rival) y Racionalizar (expectativas objetivas). Es el método 3R. ‘Un antídoto a los incivilizados’, por Christine Porath (Georgetown). Para protegerte de los bárbaros, afronta las amenazas cognitivas y las amenazas afectivas. ‘Mantente honesta con tus colegas’, por Mary C. Gentile (Virginia). Los dilemas éticos hay que resolverlos y actuar en consecuencia.
Amy Gallo, en las páginas iniciales de la publicación, explica cómo tratar con colegas perversos, pasivos-agresivos, etc. O con alguien que odias (vigila tus reacciones, practica el “desapego emocional”, dedica tiempo a tratar de comprenderle; no asumas que todo es por el otro, ni caigas en la conmiseración, ni des feedback que empeore las cosas). ‘Es mejor evitar a un empleado tóxico que contratar a una super-estrella’, por Nicole Torres (editora assistant de HBR). Según un estudio dirigido por Dylan Minor (Harvard) y Michael Houseman (Cornerstone OnDemand), uno de cada 20 empleados es despedido por comportamientos tóxicos. Evitar a esta gente supone el doble de ahorro que los ingresos generados por un/a superstar. Para CareerBuilder (2012), el 41% de las empresas consideraban que una mala contratación costaba unos 25.000 $; para el 25%, mucho más: 50.000 $. ‘¿Cómo detectar a un tóxico?’, por Heidi Grant Halvorson (Columbia): porque parece demasiado frío, o demasiado egoísta, o un “nazi” en sus criterios.
Un ‘Al grano’ muy práctico. En ocasiones como las que relata, suelo tratar de aplicar aquel consejo de Buda: “Trata inteligentemente al tratamiento no inteligente”. Calma y humildad.
Canción de hoy: ‘You don’t own me’ (No te pertenezco), de Grace: www.youtube.com/watch?v=8SeRU_ZPDkEDon't tell me what to do/ And don't tell me what to say/ Please, when I go out with you/ Don't put me on display”.
Mi gratitud a Sonia y su equipo de APD Baleares.