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sábado, 17 de septiembre de 2016

El Bosco, una delicia

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Anoche, por fin, fuimos a ver la exposición de El Bosco en su V Centenario. No las tenía todas conmigo, pero afortunadamente ampliaron dos semanas la duración de este magno evento (del 11 al 25 de septiembre) y mi buen amigo Miguel Ángel consiguió entradas para las 23,25 h. hasta medianoche. Impresionante el Museo del Prado, los Jerónimos y la Real Academia de la Lengua Española iluminados bajo una luna casi llena. Algo inolvidable.
La muestra consta de 53 obras, la principal de las cuales es ‘El jardín de las delicias’. Se inicia con el mercado de telas de Hertogensbosch, ciudad natal del pintor sita  en el condado de Brabante que rivalizaba en la época con Bruselas, Amberes y Lovaina. De ella tomó Jerónimo van Aken su sobrenombre. Y continúa con un retrato de él por el grabador Cornelius Cort (1565).
Posteriormente pasamos al tríptico del Ecce Homo, tres obras de Alart du Hameel (Elefante asediado, El juicio final y Los amantes con un loco junto a la fuente)… hasta llegar a ‘La adoración de los magos’, de El Bosco. Las bodas de Caná, Mendigos y lisiados, santa Wilefortis, San Cristóbal, San Jerónimo, San Antonio Abad, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, Job.
Segunda estación: ‘El carro de heno’, realizado en 1512-1515 y propiedad de Felipe II. Un tríptico dedicado al pecado, desde Eva y su expulsión del Paraíso, el proverbio flamenco: “El mundo es un carro de heno del que cada cual toma lo que puede coger” (Isaías, sobre lo efímero de las cosas terrenales) al Infierno en construcción.
‘La nave de los locos en llamas’, ‘Escena infernal con yunque y montruos’, ‘Visiones del más allá’ hasta ‘El tríptico del juicio final’ (a la izquierda, el Paraíso terrenal; en el centro, el Juicio final; a la derecha, el Infierno; tríptico cerrado: la coronación de espinas).
Y vamos a ‘El jardín de las delicias’ (1517), ese maravilloso tríptico que nos muestra sucesivamente el Paraíso terrenal, el Jardín y el Infierno. Sin duda se trata de la creación más completa y enigmática de El Bosco. En 1593 lo poseía Felipe II, que lo envió a El Escorial. El pecado en miles de detalles.
De El Bosco también encontramos ‘Dos figuras masculinas/La tentación de Eva’, escenas burlescas (hombre en un canasto, monstruo con muletas), la ‘Mesa de los pecados capitales’ (“Cuidado, cuidado, Dios está mirando”), ‘La extracción de la piedra de la locura’, ‘El nido del búho’, el ‘Tríptico del camino de la vida’, ‘Dos orientales en un paisaje’, ‘Ecce Homo’, ‘Cristo camino del calvario’, ‘el Niño Jesús jugando’, ‘La Coronación de espinas’ y ‘El entierro de Cristo’. Y de sus seguidores, ‘El concierto en el huevo’, ‘La batalla entre Carnaval y Cuaresma’, ‘El prestidigitador’ (que mejor debería llamarse “el trilero”, de 1496).
En la planta primera vimos ‘Jardín infinito’, una sorprendente vídeo-instalación del artista Álvaro Perdices y del cineasta Andrés Sanz que te desorienta. 
Como sabes, etimológicamente "delicia" procede del latín "deliciae" (gozos, placeres). "Deliciae meae" era mi amor, mi cariño, mi corazoncito, corazzón, encanto. El verbo "delicere" era seducir, ser atractiv@: "de", prefijo "de arriba a abajo"; "licere", atraer. "Delicatus" (fino, delicado) era precisamente eso, "atractivo".
Mi gratitud a la Comisaria de la Exposición, Pilar Silva Maroto. El catálogo incluye textos de especialistas en El Bosco como Reindert Falkenburg, Paul Valdenbroeck, Eric de Bruin, Larry Silver o Fernando Checa.
Hoy he estado leyendo ‘El Bosco’ de Walter Bosing. Un recorrido por este enigmático pintor (1450-1516) que poseía un estilo profundamente innovador (¿disruptivo?) con un contenido netamente conservador en su propuesta: el pecado, el juicio final, la pasión de Cristo, la vida de los santos. Creó más de 1.000 obras, si bien muy poco sabemos de su propia vida, más allá de su lugar de nacimiento, de su pertenencia a la Hermandad del Espíritu Libre y su obsesión por el libre albedrío y las consecuencias de nuestros actos.
También he estado leyendo ‘The Garden of Eartly Delights’ (El Jardín de las Delicias’) de Hans Belting. Un análisis minucioso de la principal obra de El Bosco, esencial para entender la gran cantidad de personajes que aparecen en el tríptico. Esta “pintura de conversación” es la más enigmática de la Historia del Arte, el jeroglífico de los jeroglificos.
¿Qué música ponemos a la visita a esta gran exposición? Se me ocurre el último éxito de Adéle: ‘Send my love (to your new lover)’ www.youtube.com/watch?v=fk4BbF7B29w “We both know we ain’t kids no more”.