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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Convivencia intergeneracional y Clase Creativa: Talento, Tecnología y Tolerancia

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Esta tarde hemos tenido reunión del Human Resources Committee de la AmChamSpain (Cámara de Comercio de EE. UU. en España) con un@s 25 DRH, DG y presidentes de empresas norteamericanas en nuestro país. El tema del que he hablado es ‘Convivencia intergeneracional, Talento y Liderazgo”.
Como sabes, una generación es, en su cuarta acepción, “conjunto de personas que tienen aproximadamente la misma edad” (DRAE). Se estima que conviven en nuestras organizaciones hasta cuatro: los “baby boomers” (nacid@s entre 1946 y 1964), la generación X (1965-1979), los Milenials o generación Y (1980-1999) y la generación Z o Centenials (de 2000 en adelante). L@s primer@s quedaron “marcad@s” por la guerra fría y el hipismo de Woodstock; l@ segund@s, por la caída del Muro de Berlín; l@s tercer@s, por el 11-S y la globalización; l@s cuart@s, por el calentamiento global del planeta. Representan respectivamente el 22%, el 18%, el 42% y el 17% de la fuerza laboral, según los expertos. Sus motivaciones son el orden y la estructura, los logros y las metas, el disfrute y la socialización, la movilidad (Knowmads).
Me gusta conectar la convivencia intergeneracional con el concepto de “Clase Creativa” de mi admirado Richard Florida, urbanista y profesor de la Universidad de Toronto al que hace varios años tuve el honor de enseñarle la obra de Santiago Calatrava en la ciudad de Valencia. Para Richard Florida, la “clase creativa” se nutre de Talento, Tecnología y Tolerancia (posteriormente, Richard incluyó una “cuarta T”: el Territorio).
Lo obvio es que los Milenials y sobre todo los Centenials son “nativos digitales” y por tanto utilizan la tecnología (trampolín del talento) de forma natural. Es imperativo educar a Baby Boomers y Generación Y en las nuevas tecnologías desde la responsabilidad personal, procesos humanos, simples y baratos.
Respecto al Talento, los “baby boomers” son personas cuyo talento está basado en la aptitud (conocimientos, habilidades), puesto que en su momento la información es escasa. Los Milenials y sobre todo los Centenials tienen la información disponible en las aplicaciones de los móviles. Su diferencial de Talento está en la actitud, en la flexibilidad/adaptabilidad, porque han sido “monopolistas emocionales” como hij@s únic@s o similares, acaparando la atención (me gusta recomendar el clásico ‘Los padres que aman demasiado. Cuando querer a los hijos significa coartar su libertad’, de Mitch Meyerson y Laurie Ashner; da mucho que pensar).
Por tanto, también hay una diferencia en Tolerancia (como puede apreciarse simbólicamente en la película ‘El becario’ con Robert de Niro y Anne Hathaway). Las generaciones más jóvenes son, paradójicamente, menos tolerantes que sus padres y abuelos. Parecen serlo en el discurso, pero no ocurre en la realidad. Como sabes, la tolerancia es consecuencia del genuino aprecio de la diversidad, que enriquece cuando se entiende (cognitiva, afectiva y activamente).
En esta reunión de la AmCham hemos repasado lo que el Talento (inteligencia en acción, puesta en valor) significa en la práctica en el Talentismo, esta nueva era en la que el Talento es más escaso y más valioso que el Capital. Para fluir, la pregunta inicial es “à la Olivia Pope”: What do you want? (¿Qué es lo que quieres?).
Mi gratitud a l@s responsables de la AmCham (miembro de la U. S. Chamber of Commerce de Washington D. C.) y a tod@s l@s participantes de este magno evento, en el que es un honor participar.
La canción de hoy me la ha sugerido Cristina Guinda, responsable de eventos de ManpowerGroup (una de las personas con mayor conocimiento de dónde organizar lo mejor en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla o cualquier otra ciudad de España). Se trata de un tema de Mike Oldfield, ‘Moonlight Shadow’: www.youtube.com/watch?v=e80qhyovOnA Cuando Cris tenía 14 años, rompió su hucha para ir de Pamplona a San Sebastián para ver a Mike Oldfield en concierto. “I stay, I pray/ See you in heaven far away/ I stay, I pray/ See you in heaven one day”. Gracias por todo, Cristinica.