Páginas vistas en total

martes, 30 de agosto de 2016

El poder de la mirada en el Liderazgo: Santillana del Mar


Segunda jornada en Santander. Ayer, con el Comité de Dirección de ManpowerGroup, de 12 personas presidido por Raúl Grijalba. Hoy y mañana, con el Comité de Dirección ampliado, de 24 profesionales, que se incorporaron a la reunión en la cena del restaurante DeLuz, en el palacete propiedad de sus abuelos. Una historia de emprendimiento de Carlos Zamora con su hermana Lucía, abogada de causas sociales, y su madre María, fotógrafa. Desde 2003, que abrió su primer restaurante, Carlos ha hecho crecer su grupo (Deluz y Cía) y ahora poseen siete establecimientos y forman parte de su equipo 170 personas. Puedes ver la entrevista a Carlos Zamora en www.gastroeconomy.com/2015/05/carlos-zamora-los-conceptos-deben-rectificarse-para-que-el-cliente-vuelva/
En la zona de desayunos del Hotel Real, con vistas al Palacio de la Magdalena, a las Caballerizas y a la Casa Botín, el cantante Jorge Sepúlveda (Valencia, 1917 – Palma de Mallorca, 1983) compuso su famoso bolero ‘Mirando al mar’: www.youtube.com/watch?v=Cdid-z05utE “Mirando al mar, soñé/ que estabas junto a mí./ Mirando al mar, yo no sé qué sentí/ que, acordándome de ti, lloré”.
Mirar, a diferencia de simplemente ver, es un acto consciente. Lo mismo ocurre con escuchar vs oír, olfatear vs oler, acariciar frente a tocar o degustar vs . Más allá de la recepción de los sentidos, la voluntad, el foco y la atención.
Mi recuerdo a Roberto Luna y aquella conferencia suya de 2008, ‘La mirada del Talento’, tan estimulante. Gracias, Bob.
En el Liderazgo, para marcar la pauta, hacer equipo e infundir energía, la mirada, la consciencia, la atención, son fundamentales. Sin ellas podemos hablar, pero no comunicar realmente como deseamos.
Esta tarde hemos estado juntos en Santillana del Mar, “la ciudad de las tres mentiras”, porque no es santa, ni llana, ni tiene mar. En realidad, esta preciosa ciudad cántabra, con su Colegiata originaria del siglo XII, sus torres góticas de Merino y Don Borja, la casa de Leonor de la Vega y la Torre de los Velarde, está dedicada a Santa Juliana de Nicomedia, mártir del siglo IV que encadenó al diablo. Eulogio, su esposo, la hizo prisionera contra su voluntad.
En Santillana, el recuerdo a dos líderes, de profunda mirada. Uno, empresarial; otro deportivo.
Jesús de Polanco (1929-2007) fue “el hombre que miraba lejos”. En su día, uno de los empresarios más influyentes de España, llegó a poseer dos tercios de las acciones del Grupo Prisa. Creó la Editorial Santillana en 1958, el grupo Timón en 1972, El País en 1973 (el diario comenzó a publicarse en 1976), el grupo Prisa en 1984 y un año más tarde incrporó al grupo empresarial la cadena SER. Fue nombrado “hijo adoptivo de Cantabria” (1997) por su defensa de las libertades.
Carlos Alonso González, “Santillana” en el mundo del fútbol, es uno de los mejores delanteros de la historia de nuestro balompié. Jugó 17 temporadas en el Real Madrid (9 Ligas, 4 Copas, 2 UEFA), marcando 352 goles, y formó parte de la selección española en 56 ocasiones. En el famoso 12-1 contra Malta, marcó 4 goles (hat-trick en la primera parte).
Nacido en Santillana del Mar en 1952, puedes ver su vida deportiva en ‘Conexión Vintage’: www.rtve.es/alacarta/videos/conexion-vintage/conexion-vintage-carlos-alonso-gonzalez-santillana/1708834/ Era un extraordinario rematador de cabeza y cuando yo era un niño (tuve ocasión de conocerle en un Teresa Herrera, en La Coruña), me impresionaba que le habían extirpado un riñón (tenía los dos en el mismo lado del cuerpo) y seguía jugando a alto nivel. Excepcional. Ha sido delegado de ventas de Reebok y juega con los veteranos del Real Madrid.
Mirar para rematar. Puedes recordar sus mejores goles en http://blogs.20minutos.es/quefuede/2013/02/18/que-fue-de-carlos-alonso-santillana/
Con 1’75 m de altura, el “Puma” daba grandes saltos y remataba de cabeza de una forma especial.
Santillana aprendió de grandes coaches como Beenhaker, Amancio, Di Stefano y sobre todo Boskov. Él ha decidido no ser entrenador, “porque se necesita una madera especial”. Posiblemente.