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sábado, 13 de agosto de 2016

Anna Karenina y lo que las máquinas nunca podrán hacer por ti

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Anoche en el hotel Zoe y yo estuvimos viendo, además del partido de Rafa Nadal y el de fútbol femenino Suecia-EEUU en Río, la última versión cinematográfica de ‘Anna Karenina’ (2012). Pocos escritores han conocido el alma humana como el gran León Tolstoi. Sin embargo, hemos de advertir que la relación de Anna con Vrosky no es una historia de amor, sino de maltrato psicológico (y por ello acaba en drama, en autodestrucción de la protagonista). Much@s consideramos alienante que una mujer haga lo que le pide su hombre en contra de sus creencias, en la Rusia del siglo XIX como aquí y ahora. Eso no es gracioso, sino denigrante.
En otro orden de cosas, he estado viendo un TED de cuatro minutos de Anthony Goldbloom que me llegó el pasado martes 9: ‘The Jobs will lose to machines… and the ones we won’t’ (Los empleos que perderemos a manos de las máquinas… y los que no) www.ted.com/talks/anthony_goldbloom_the_jobs_we_ll_lose_to_machines_and_the_ones_we_won_t El ponente es uno de los mayores expertos en “machine learning” (aprendizaje de las máquinas) y nos revela que desde los 90 las máquinas ya no realizan tareas múltiples como distribuir el correo o evaluar el riesgo de crédito. Su crecimiento es exponencial, y ahora pueden por ejemplo puntuar con eficacia los ensayos de l@s alumn@s o diagnosticar enfermedades. En AFAV (actividades frecuentes de alto volumen), las máquinas ganan.
¿Dónde está el límite? Según este experto, que trabaja en la practica en el desarrollo del aprendizaje de las máquinas, la frontera está y seguirá estando en las actividades que son novedosas. Por ejemplo, una máquina nunca podrá crear el microondas. Lo que se ha hecho antes, las máquinas pueden repetirlo más rápido y eficientemente. Las innovaciones, no.
La mecanización, la automatización, la transformación digital (con un impacto en los puestos de trabajo que hoy conocemos de entre el 12% y el 47%) abre una importante brecha entre lo que algun@s llamamos “empleo” y “trabajo”. Las máquinas, los robots, se “comerán” las AFAV, el trabajo: repetitivo y de escaso valor añadido. Los robots son los nuevos esclavos, los nuevos vasallos, los nuevos proletarios. L@s profesionales hemos de dedicarnos a aportar valor desde la innovación, servicio al cliente y el trabajo en equipo, los tres pilares del Talentismo en las organizaciones supervivientes y ganadoras, que se adaptan adecuadamente al entorno. En Talento está en las personas (en las que se comprometen realmente con él) y no en las máquinas. “Hagas lo que hagas, haz cosas nuevas cada día; si no, las máquinas te superarán”.
En esa misma línea, el estudio europeo del SHARE (Salud, Edad y Retiro en el continente), con una muestra de 6.000 personas nacidas de 1920 a 1956 en nueve países europeos, que demuestra la rentabilidad de la educación en la misma línea que Mincer (1974), Card (2001) y Heckman (2006): un año más de educación, 9% más de ingresos a lo largo de la vida laboral; los niños sin libros en casa (un total del 40%) ganaron un 21% menos que los que tenían al menos 10. Disponer de libros en casa es un gran predictor de tu empleabilidad en el futuro.    

Dos canciones para este sábado: ‘Pa’lante’ de Alberto Plaza. Un regalo de la experta peruana en Felicidad Muki Palacios, a la que conocí en A Coruña gracias a Santi Vázquez y Belén Varela, y cuyo libro comenté en su día en este blog. “Pa’lante, pa’lante”. Y ‘The way you are’, en la preciosa versión de Natalia Dicenta: www.youtube.com/watch?v=wgiOzxmzn_U
“Don’t go changing/ to try to please me./ You never let me down before./ I don’t imagine,/ You’re too familiar,/ and I don’t see you anymore./ I would not leave you/ in time of troubles./ We’ve never given up this far./ I take the good times/ and take the bad times./ I take you just the way you are./ I need to know that you’ve always been/ the same old someone that I knew,/ What will it take till you believe in me/ the way that I believe in you?/ I said I love you/ and that’s for ever;/ and there’s a promise from my heart./ Just can’t love you any better,/ I love just the way you are./ I just need to know/ that you’ve always been/ the same old someone that I knew./ What will it take till you believe in me/ the way that I believe in you?/ I don’t want clever conversations,/ I never want to work that hard./ Just want someone that I can talk to,/ I want you just the way you are.”                 

El viaje por Escandinavia ha continuado esta mañana desde Lulea (Laponia sueca) hasta Narvik (Noruega), la ciudad más septentrional del mundo. A las 7’15 de la mañana, el tren del Círculo Polar ártico. Toda una aventura de más de 8 horas (esta vez sin wifi), en uno de los entornos naturales (bosques y lagos), más bellos del planeta.
Mi gratitud a Alberto y Muki, a Belén y a Santi, y por supuesto a León Tolstoi por abrirnos los ojos (si queremos; como escribí en 'La sensación de fluidez': "el cambio siempre es una puerta que se abre desde dentro").