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miércoles, 27 de julio de 2016

Decidir lo posible y lo imposible

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Esta mañana he tenido sesión de coaching estratégico con el Consejero Delegado en España de una de las mayores empresas industriales del mundo. Un excelente directivo con el que aprendo muchísimo y al que le agradezco sobremanera su actitud. Es un difrute dialogar con él y aprender juntos.
Para prepararme esta reunión, he acudido a unos versos de Yolanda Sáenz de Tejada, para much@s de nosotr@s la mejor poeta de nuestro país, incluídos en su último libro, ‘Alquiler de humedades’:
¿Sabes lo que
más echo de
menos
aparte de tu
risa?,
que me abraces
en la cama,
mientras duermo.
“Lo posible nunca lo decidimos nosotros (lo imposible, sí)”, escribe Yolanda. Me ha resultado muy útil para la mencionada sesión. Muchas gracias, querida poeta.

En este mundo híperVUCA, los ejecutiv@s deben involucrarse no sólo en los resultados (facturación, margen, productividad, eficiencia) sino también en las causas, que ineludiblemente están ligadas al talento: a su atracción, a su fidelización, a su desarrollo (el talento que no se aprecia, se deprecia), a su compromiso (la energía que le pone al proyecto profesional y vital). Estas cosas que antes eran “de Recursos Humanos”, hoy son estratégicas, porque el 90% del éxito estratégico consiste en la ejecución.
Quienes dirigen bien la empresa, y su propia vida, se mueven entre dos valiosos conceptos: el locus de control y el desapego. El locus de control interno es un tema ampliamente tratado en psicología (Teoría del Aprendizaje Social de Rotter), que es nuestra percepción sobre lo que ocurre debida a nuestra responsabilidad. Algo básico para nuestra felicidad (como ha demostrado Sonja Lyubomirsky, la felicidad no se busca sino que se construye, porque es voluntaria en un 40%).
De otro lado, el desapego. Pocas cosas son más complicadas para las personas que sobrellevar la incertidumbre. No podemos controlarlo todo. Hay fuerzas que se nos escapan y hemos de llevarlo con serenidad, fe y paciencia, mucha paciencia. En palabras del Dalai Lama: “La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y el apego a las cosas que nosotros malinterpretamos como entidades duraderas”.
En la web MejorConSalud nos aportan cinco consejos al respecto para mejorar nuestra salud emocional:
1. El desapego no es romper los vínculos emocionales, es reforzarlos con mayor equilibrio.
2. Somos cada un@ responsables de nuestras vidas.
3. Somos personas libres que debemos favorecer la felicidad de los demás.
4. Hemos de aprender a vivir el presente.
5. Debemos tomar conciencia de que nada es eterno, que las pérdidas forman parte de la vida. 
El mantra de “locus de control + desapego” es la conocida “plegaria de la serenidad”: “Concédeme serenidad para lo que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que sí puedo cambiar y sabiduría para entender la diferencia”. El “círculo de influencia” y el “círculo de preocupación” de Stephen Covey.
La canción para decidir sobre lo posible y lo imposible podría ser el clásico de Karina: ‘En un mundo nuevo’ (1971): www.youtube.com/watch?v=LhkuOFbhuiY En un mundo nuevo... y feliz.                  

1 comentario:

yolandasaenzdetejada dijo...

Siempre pensé que lo realmente emocionante de la vida era imaginar, diariamente (este dato es muy importante), lo que querías ser. Cuando hablo de ser siempre es emocional, claro, no físico; sé que lo primero condiciona a lo segundo.
La poesía me permite reforzar esta idea, incluso escribirla.
¿Por qué no soñar con algo que ni siquiera has tenido y echar de menos un olor que no has olido...?

Gracias, maestro, llevar la empresa es una de las más grandes hazañas. Contigo, todo es mágico.