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sábado, 16 de abril de 2016

Tacaños, generosos y gorrones

En esta lluviosa mañana de primavera, he disfrutado mucho de la entrevista de Andreu Buenafuente a la cantante italiana Laura Pausini. Cada vez que algo le gusta, grita: “¡Adoroooo!” Es un fabuloso talento y volverá a actuar en Madrid y Barcelona el 7 y 8 de octubre. También he estado viendo ‘Facebookistan’ (58 minutos), dirigido por Jakob Gottschau. Mark Zuckerberg es el sultán de un estado soberano, opaco, con su propio sistema de justicia. Peter Ovig fue censurado por su libro ‘Hippy’, Sister Roma (drag queen de San Francisco) no pudo conservar su identidad, Max Schrems (activista austriaco) demandó a Facebook porque incumplía las leyes europeas. “No puedes comunicarte con el Gran Hermano” (George Orwell, 1984). En 2014 Facebook valía 200.000 M $. Con cada usuario vale 10 $ más. Ha adquirido más de 50 empresas, incluyendo Whatsapp e Instagram. “Proporcionamos información a Facebook que no compartiríamos con otras personas cara a cara. Nadie sabe a ciencia cierta lo que hacen con esos datos personales”.
He estado leyendo ‘Tacaños, generosos y gorrones’ de Pancracio Celdrán Gomriz. El Dr. Celdrán ha sido profesor en Florida y California, en Israel, y es experto en Historia y Literatura Medieval. En las 400 páginas de este libro nos presenta anécdotas de 640 personajes de la historia, todo un paseo por la tacañería y la generosidad. La insaciabilidad es síntoma de un estado de ánimo endeble (Honoré de Balzac, Ilusiones perdidas, 1843).
El generoso “Quedará acaso pobre, pero nunca solo”. Son tacaños famosos Juan Sebastián Bach, Beethoven, Rossini, John Paul Getty, Romanones, José Luis López Vázquez, Edgar Allan Poe, el político John Elwes (que inspiró a Dickens el personaje de Ebenezer Scrooge en ‘Cuento de navidad’), Ingvar Kamprad (fundador de IKEA), Mazarino, Tiger Woods, Maddona, Cary Grant, Unamuno, Tony Blair, Lady Gaga, Paul McCartney, Mauricio Macri, Steve McQueen, Paganini, Mark Zuckerberg, Charles Chaplin, Woody Allen, Lewis Hamilton, Picasso, Clint Eastwood, Steve Jobs, Jennifer Lopez, Groucho Marx, Tom Cruise, Luis Miguel,         Y personas generosas famosas Isabel II (la reina castiza), Tiziano, Alejandro Magno, María Teresa de Austria, Carlos II, el emperador Carlos V, Pizarro, Abraham Lincoln, Haydn, Ted Turner, Gaudí, Espartero, Miguel Delibes, Michael Jackson, Eva Perón, Federico de Prusia, Johnny Depp, Carlos Slim, Napoleón, Gregory Peck o Taylor Swift. Finlandia es el país más tacaño de Europa y en nuestro país la crisis nos ha vuelto más tacaño. Existe el “World Giving Index”, que evalúa a los países.          
En su Ética a Nicómaco, Aristóteles nos habla (y Pancracio Celdrán nos lo recuerda) de dos tipos de virtud o excelencia (areté): la moral y la intelectual. En la moral, la generosidad es el punto medio entre la tacañería y la prodigalidad. “In media virtus”. Para Kant, si bien el manirroto es un imprudente, el tacaño es un necio.
La tacañería es enemiga de la paciencia; la generosidad es amiga de la gratitud. Para Freud, la tacañería se relaciona con el estreñimiento (retener las heces). El autor cita a Adam Grant, profesor de Wharton y autor de ‘Dar y Recibir’: “Grant está convencido de que hay tres tipos de personas en función de cómo interactúan: los que toman, limitándose a eso; los que dan de acuerdo con lo recibido; y aquellos que dan… y punto. Los primeros piensan únicamente en sacar todo el provecho posible a sus empleados sin ofrecer a cambio todo lo que debieran. Los segundos son generosos con quienes son generosos con ellos. Los terceros son rara avis, ya que muy pocos son capaces de dar sin pedir nada a cambio, pero, pese a lo que pueda parecer, en los negocios a largo plazo son éstos los que triunfan; son los generosos los que llegan a lo más alto”.
Para el psiquiatra norteamericano Henry McAraway, el trastorno  tacaño de la personalidad es una enfermedad tratable, de dos maneras: a través de “tratamiento cognitivo de la conducta” o con panfilón (clorhidrato de membrillo), un fuerte antidepresivo. Karen Redwine (Whittier College) y Paul Zak (Claremont) han demostrado que hay una relación entre la tacañería y la testosterona. George Fieldman (catedrático de Psicología de Buckinghamshire) considera que la condición generosa o tacaña depende de una variante del gen AVPR1. Richard Dawkins (El gen egoísta) describe la conducta generosa como la única posible para la evolución positiva.
Pancracio Celdrán dedica el apéndice a los sablistas y gorrones. Los sablistas carecen de vergüenza, los gorrones no pagan nada.   
“Por no perder un bocado, se pierden cientos” (Baltasar Gracián). La generosidad es la envoltura de las almas grandes.

Un libro estupendo ‘Tacaños, generosos y gorrones’: entretenido, simpático y profundo. Mi gratitud y enhorabuena al autor.