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martes, 26 de abril de 2016

Las competencias del futuro y la década que nos dejó sin aliento

Barcelona está preciosa en esta época del año. 21º que invitan a ir paseando y disfrutar del sol mediterráneo.
Esta mañana hemos tenido el desayuno sobre ‘Las competencias del futuro’ del Human Age Institute con el Club de Excelencia en la Gestión. Soy un firme convencido, desde hace décadas, de la eficacia del Modelo EFQM de Excelencia, con el que las empresas pueden competir, ser más productivas y sobrevivir. Por ello, mi agradecimiento a Miquel Romero y a todo el equipo del CEG, así como a Francesc y el Col.legi Oficial d’Enginyers Industrials de Catalunya, donde hemos celebrado el evento (Vía Laietana, 39).
Hemos empezado, como tema de actualidad que es, con la portada de El País y de La Vanguardia de hoy mismo. En el “periódico global”, ‘Se busca talento digital. Las empresas españolas tienen problemas para encontrar perfiles tecnológicos’. Se trata de un artículo de Susana Carrizosa que cita a la directora de Accenture Susana Casado. Las compañías sufren para encontrar social managers, responsables de comercio electrónico, analistas de datos y desarrolladores de aplicaciones. Al carro de la transformación digital sólo se han subido el 19% de las empresas en España (datos del Icemd, Instituto de la Economía Digital).
En el diario fundado por D. Carlos y D. Bartolomé Godó, también en portada, ‘La magia del orden’ ha sido la sorpresa de Sant Jordi. Se trata del libro de Marie Kondo, una japonesa de 33 años residente en Nueva York, que ha vendido más de 5 M de ejemplares en todo el mundo y 70.000 en España en seis meses. Como una “Mary Poppins”, te ayuda a sacar de tu casa todos los objetos que no te aportan felicidad; el resultado, mayor paz y armonía. El método KonMari es a tu hogar lo que la EFQM a tu organización: clarificación de procesos para aumentar la agilidad.
Por lo demás, esta mañana hemos compartido ideas sobre el Talentismo, sobre lo que realmente es el Talento (ese “término de la psicología popular”, como dice José Antonio Marina), sobre la nueva Aptitud, Actitud y Compromiso, sobre las competencias de Liderazgo (desde el enfoque científico de Warren Bennis al modelo “SCARF” de David Rock, pasando por el modelo i4 de Silvia Damiano) y a las siete diferencias del Liderazgo respecto a épocas anteriores:
- El ejemplo como motor de Transformación
- Disponer de un perfil de Liderazgo propio de la empresa
- La vulnerabilidad (conocimiento de las propias fortalezas y oportunidades de mejora)
- La necesidad de un eficaz proceso de acompañamiento (un/a directiv@ sin coach es como un/a deportista autodidacta)
- La Dirección no puede ser un grupo, debe ser un Equipo (obtención de sinergias)
- La empresa no puede “cubrir puestos” sino “gestionar carreras profesionales” (el/la líder como “career coach”).
- La Dirección ha de ser visible (humilde visibilidad) como clave para ser imán de talento (Employer Branding).
Vivimos tiempos convulsos, pero muy probablemente no los más convulsos de la reciente historia de España. Ayer disfruté mucho leyendo ‘La década que nos dejó sin aliento’, que publicó Juan Eslava Galán en 2011 y Planeta ha reeditado (a 5’95 €) este 2016. Se trata de un análisis certero y valiente del periodo que va desde el asesinato de Carrero Blanco, presidente del Gobierno, el 20D de 1973 (el día anterior Henry Kissinger estaba en Madrid y ese día se reunía la Conferencia Episcopal) hasta el triunfo del PSOE de Felipe González en 1982.
En diez años, tras la muerte de Carrero, la designación de Arias Navarro como presidente del gobierno, el “espíritu del 12 de febrero” (asociaciones políticas), el destape, Suresnes (octubre del 74), el plan de Herrero Tejedor (falangista y del Opus Dei, mentor de Suárez), las penas de muerte, la reacción internacional de repulsa, la muerte de Franco y la coronación del rey, el miedo al búnker, el papel de Torcuato Fernández-Miranda (El productor es el rey; Adolfo Suárez el primer actor y yo soy el productor), la defenestración de Arias y la milagrosa ascensión de Suárez, la amnistía de verano del 76, la Ley de Reforma política en otoño, el Sábado de Gloria (legalización del PCE), las primeras elecciones democráticas (15 de junio de 1977), el triunfo de la UCD y el descalabro de Fraga, la Constitución del 78 (6-D), las municipales del 79 (Tierno Galván, alcalde de Madrid), Felipe González abjura de su marxismo (28º Congreso del PSOE), el miedo a salir de noche, el acoso y derribo de los ultras a Suárez, el 23-F, el Mundial de Naranjito, las elecciones del 28-O con “el vuelco de la tortilla”.
Para el autor, “los turbios secretos de la transición (o “transacción”), con sus torpes improvisaciones y sus pactos anti natura han determinado, agravados por el tiempo, las taras de nuestra actual democracia”.

Y en otros diez años (1982-1992), de Alfonso Guerra levantando la mano de Felipe González en la ventana del hotel Palace (“¡Qué vienen los socialistas!”) a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, los mejores de la historia. Un país irreconocible. Así somos.