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lunes, 14 de marzo de 2016

Por qué alguna gente disfruta pasando miedo

En el número de marzo de Muy Interesante, me ha gustado especialmente el artículo de Luis Muiño sobre el ‘Miedo: Por qué causa placer’. “Uno no puede hablar acerca del misterio, debe ser cautivado por él” (René Magritte). Desde el siglo VIII a.C., en la época de Homero, a la literatura gótica y las películas (Seven, Paranormal Activity) y series de moda (The Walking Dead, Penny Dreadful). Daniel Schacter (Harvard) ha demostrado que los pacientes con daños en la amígdala no perciben efecto emocional (aumento de la tensión arterial). Los que disfrutan de las pelis de miedo (o de los parques de atracciones) experimentan una descarga de catecolaminas (adrenalina, dopamina), pero no miedo de verdad (cortisol). “El género de terror proporciona un entretenimiento violento socialmente aceptable” (Jeffrey Golsdtein, Universidad de Utrecht). Tras ver una cinta de miedo de 90’, se queman unas 113 calorías. Freud escribió que a las personas que les divierte el terror es porque vuelven a su niñez. Y además la seducción: “nuestro organismo está preparado para activarse ante lo diferencia” (Helen Fisher). Las personas que afrontan el riesgo puntúan alto en imaginación, fantasía, sensibilidad, receptividad a las emociones (Marvin Zuckerman, Universidad de Delaware).

Me ha resultado muy interesante la rueda de prensa de Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid, tras el partido de ayer de su equipo ante Las Palmas: “Estoy preocupado por la segunda parte. Lo importante es que hemos salido con los tres puntos. Mañana veremos el partido… Estoy muy preocupado con la segunda parte”. “No pensamos en la Champions. Los jugadores piensan en lo que tienen que hacer. Perdimos una cantidad de balones alucinante. Si nosotros queremos esperar algo de lo que jugamos en el futuro tenemos que jugar mejor. Esto está clarísimo. Así no vamos a ninguna parte. Jugando como la segunda parte, no. Sólo puedo decir eso. Quiero ver el partido y estoy convencido de que podemos hacer otro partido”. Zidane tiene credibilidad y es una gran persona; su equipo está encantado con él. Sin embargo, el nivel de exigencia debe ser mucho más alto. Da qué pensar cuando el clima es supuestamente bueno y no es de alto rendimiento.