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lunes, 21 de marzo de 2016

Los 10 mandamientos de la Felicidad

Este fin de semana pasado, en casa, he disfrutado de dos de mis series favoritas: Scandal (T5, episodio nº 14) y House of Cards (T4, nº 11 y 12). He visto el primer programa de lo nuevo de Iñaki Gabilondo, ‘Cuando ya no esté’, diálogos sobre el Futuro, dentro de unos 20 años. Un debate de IG con Cristina Garmendia, Juan Luis Arsuaga y Javier Gomá; una entrevista a Juan Ignacio Cirac. Esperaba más. Sin embargo, soy consciente de que la televisión (incluso una televisión minoritaria como #0) es más espectáculo que reflexión. He visto más respuestas banales que preguntas esenciales. 
Ayer fue el día internacional de la Felicidad. En la prensa, un batiburrillo de consejos y extrañas frases (como la de Ferran Adrià: “No busques el éxito, busca la felicidad”, cuando precisamente el éxito –exitus- es tu salida, tus objetivos, tus sueños; seguro que uno de los mejores cocineros parafraseaba a Einstein: “procura no ser una persona de fama, sino de valor). Sabemos mucho más de lo que pensamos sobre la Felicidad, pero conviene acudir a las verdaderas fuentes, desde Confucio, Aristóteles y Séneca  a Sonja Lyubomirsky, Tal Ben Shahar o Paul Dolan. Quisiera sintetizar todo esto en una especie de decálogo.
1. La felicidad debe definirse bien. Según la RAE es “Estado de grata satisfacción espiritual y física. Ausencia de inconvenientes y tropiezos”. La felicidad realmente es “experiencia global de placer y significado”. Conviene recalcar el “y”, el ampersand (&). Quienes sólo buscan el placer se convierten en hedonistas; quienes carecen del mismo, en perfeccionistas. La felicidad es sano equilibrio.
2. El concepto de felicidad proviene del latín “felicitas”, lo que es fértil  fecundo (aplicado a la agricultura). Los romanos distinguían tres calificativos: fortunatus (colmad@ de suerte), beatus (colmad@ de riqueza) y felix (beneficiado por la fecundidad). La raíz es la misma de fémina, de felare (mamar) y de filius (hijo). Humano viene de “humus”, la tierra orgánica, cultivable, fecunda.    
3. La felicidad no se busca, se construye. Depende sólo en un 10% de lo externo (salud, dinero, amor), en un 50% de los primeros años de vida, del entorno (se aprende, para bien o para mal) y en un 40% es voluntaria (Sonja Lyubomirsky). Somos arquitect@s de nuestra felicidad.
4. Las personas felices eligen, no se dejan llevar por las circunstancias. Prestan atención a las maravillas de la vida, actúan con resolución, marcan la diferencia, no procrastinan, viven su vocación, aprenden, se expresan, disfrutan de la vida, crean su propia suerte, escuchan con atención, dicen sí, tienen sentido del humor, se concentran en lo esencial, hacen sentir bien a los demás, se concentran en sus fortalezas, siguen el proceso, se abren, sonríen, viven el presente,  inspiran profundamente, son fieles a sí mismas, transmiten energía positiva, perciben retos, hacen sus sueños realidad, son generosas… las personas felices comparten una determinada actitud que las convierte en tales.
5. La felicidad consiste en 3D: Diseñar, Decidir y “Do” (Hacer). Paul Dolan nos propone puntuar en placer, propósito y dificultad en alcanzarlo estos 20 items: ganar dinero, nuevas experiencias, los hijos, pasar tiempo con ellos, que se vayan de casa, una nueva pareja, dormir más, más sexo, un paseo, más tiempo con los amigos, una casa nueva, un nuevo empleo, un nuevo jefe, nuevos colegas en el trabajo, más ejercicio, estar más sano, más delgad@, dejar de fumar, más vacaciones, una mascota.           
6. En la construcción voluntaria y consciente de la felicidad hay una serie de actividades deliberadas. Entre ellas, pilares como la gratitud (que es un gran antidepresivo), la fluidez (tener retos y elevar nuestras capacidades a la altura de esos retos, más allá de la ansiedad y el aburrimiento) y el optimismo inteligente (estilo explicativo de la realidad).
7. No somos una isla. Nuestra felicidad depende del trato con los demás: de la amabilidad, de las relaciones sociales (familia, amigos), de saborear (juntos) las alegrías de la vida. También de evitar las comparaciones sociales y darle demasiadas vueltas. Y de la resiliencia y el perdón.
8. La felicidad no es ingenua, no es la del “colgado”. Debe asociarse al bienestar, a sentirse bien; no a mantenerse seren@ a pesar de los malos momentos. Martin Seligman nos enseña que si la felicidad es “una cosa”, el bienestar es “un constructo”. El bienestar (well-being) depende de emociones positivas, de la entrega (darse a los demás) y el sentido (propósito). El bienestar, no te extrañará, es crecimiento personal.
9. Para crecer y por tanto ser felices, debemos establecer nuestros objetivos (éxito) y comprometernos con ellos, practicar nuestros valores, ocuparnos de nuestro cuerpo (ejercicio físico) y nuestra alma (ejercicio mental). La felicidad es transcendencia.
10. En sus “contras” de La Vanguardia sobre la Felicidad, Ima Sanchís, Lluís Amiguet y Víctor Amela nos han enseñado que “el Amor es ver y sentir la vida en todas las cosas. La vida y el amor son una unidad” (Amma, maestra espiritual), “No te fíes ni un pelo del que va de serio” (Javier Cercas), “Hay que saber mucho para ser sencillo” (Ángel Gabilondo), “Sólo la generosidad nos enriquece. Somos felices cuando nos sentimos parte de algo y nos olvidamos de nosotros mismos” (Javier de las Heras), “Cultive sus talentos e implíquese, será feliz” (Lou Marinoff), “Si trabajas por dinero eres un esclavo” (Raimon Panikkar), “Quien no espera nada siempre halla sorpresa. Confíe. No busque, descubra, eso es suficiente. La vida es un tesoro” (Peter Yang, sacerdote católico y sabio taoísta chino), “Date permiso para ser humano” (Tal Ben Shahar), “Librémonos de una vez de la culpa-habilidad” (Fred Kofman), “La cultura de la queja lleva a Occidente a la decadencia” (Swami Parthasarathy), “La creatividad es inteligencia aplicada a una tarea concreta y compartida con complicidad: genio creativo es un oxímoron” (Ken Robinson), “Cuando me siento feliz, lo vivo con plenitud; y cuando me siento infeliz, lo vivo con serenidad” (André Comte-Sponville), “A más jefes, menos felicidad” (Eduard Punset), “Háblate a ti mismo al espejo” (Luis Rojas Marcos), “La felicidad es una decisión” (Lama Sogyal Rimpoché), “El coaching es más fácil practicarlo que explicarlo” (John Whitmore). La felicidad es entender y practicar que “todo lo que sucede, conviene” (Shakespeare).

Sí, “la banalización de la felicidad es tan corrosiva como la banalización del mal” (Luis García Montero). Te deseo que sigas manos a la obra en la creación de tu propia felicidad, eficazmente, con las actividades adecuadas.