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miércoles, 6 de enero de 2016

Shakespeare vive, más que nunca


         Ayer (desayuno con mi amiga Adriana Kaplan, la mejor entrenadora en la expresión del talento de l@s directiv@s; almuerzo en El Rocío con buen@s amig@s de Venezuela y España, sobre lo que ya ha sido y lo que puede ser) y, en la prensa, un artículo del primer ministro británico David Cameron: ‘Shakespeare vive’ http://elpais.com/elpais/2016/01/04/opinion/1451912760_983057.html
         El Sr. Cameron nos recuerda el 400º aniversario de la muerte del Bardo, que (citando de su obra ‘Julio César’) “se pasea por el mundo, que le parece estrecho, como un coloso”. Sus personajes y tramas ejercen una gran influencie en la sociedad actual. Por ejemplo, Nelson Mandela, modelo de liderazgo, asumía otra frase de la mencionada obra sobre el emperador romano: “Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte; el valiente no saborea la muerte sino una vez”.
         Sí, “el mundo es un escenario” en la sociedad del espectáculo, en esta vulgocracia de canallas y quijotes. Por una parte, lo evidente, las obras que siguen representándose. En Londres, el oscarizado Benedict Cumberbatch interpreta a Hamlet; en salas de todo el mundo, Michael Fassbender protagoniza ‘Macbeth’.
         Por otra, cintas como el ‘Steve Jobs’ con guión de Aaron Sorkin nos recuerda los diálogos del Bardo. Series como ‘Borgen’, ‘Scandal’ o ‘House of Cards’, que nos presenta a Frank Underwood (Kevin Spacey) típicamente shakespeariano. ¿Y qué decir de ‘Juego de Tronos’, inspirada en la Inglaterra de los XI-XV, periodo de guerras civiles, anarquía, guerra de los Cien Años, guerra de las dos rosas entre los York y los Lancaster, tiranía de Ricardo III? “El poder reside donde los hombres creen que reside. Es un truco, una sombra en la pared. Y… un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande” (Varys).
         Y yendo más allá, ¿no son típicamente shakespearianos la confusión en Cataluña (serían cuatro elecciones autonómicas en cinco años) o el “Real Florentino” (excelentes los artículos de José Sámano, Jorge Bustos y Orfeo Suárez sobre este presidente que ha tenido 11 técnicos en 12 años, ganando 7 trofeos sobre los 37 posibles)? Es “el invierno de nuestro descontento” (Ricardo III, Acto 1º, Escena 1ª).
         Uno de los libros de los que me siento más orgulloso es ‘Shakespeare y el desarrollo del Liderazgo. El misterio de la naturaleza humana’ (2009). Se trata de una ficción en la que un grupo de altos directivos se reúnen una vez al mes en distintos paradores para analizar lo que Shakespeare les puede enseñar, a partir de películas de sus principales obras. Particularmente, a mí me ayudó mucho a entender las claves del comportamiento de las personas.
         El Amor, más que en ‘Romeo y Julieta’ (dos adolescentes ingenuos) está en ‘Marco Antonio y Cleopatra’ (exposición en Madrid de la fascinante última reina de Egipto). El Liderazgo, en ‘Enrique V’ (“we few, we happy few, we bunch of brothers”). ‘Macbeth’ nos sirve para comprender los peligros de la ambición desmedida (mucha de la estética y aparente inocuidad de sus “brujas” está en esas ‘Reinas Magas’ que se han presentado en la Ciudad del Turia). ‘Otelo’ (con un gran personaje, Yago el manipulador) son los celos (personales y profesionales). ‘La Tempestad’, la gestión del cambio. La comunicación en ‘Julio César’. ‘Hamlet’ o la duda incesante. El bufón Falstaff, con la felicidad como placer (y no como bienestar). El judío Shylock y  su “ojo por ojo”. ‘Coriolano’ y la meritocracia; ‘Tito’ y la venganza; ‘El Rey Lear’ y la sucesión. El alegre “joie de vivre” en ‘El sueño de una noche de verano’ y ‘Trabajos de amor perdidos’ (con la paciencia en el amor).  Y el gran tema shakespeariano, casi omnipresente en dramas y comedias. la traición. La que sufren o pueden sufrir en los distintos partidos políticos estos días.
         Si hay alguna gran diferencia entre la época que Shakespeare (para mí, Francis Bacon y su academia) vivió y la actual es el tratamiento de las mujeres:  Ofelia, Lady Macbeth, Desdémona, Julieta, Cleopatra, Gertrudis… Hoy el Liderazgo Femenino es otra cosa, afortunadamente. “Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma”.

Tres reflexiones finales con frases del Bardo. La primera, obvia. “Se consigue más con una sonrisa que con una espada”. La segunda, una aristotélica apelación a la valentía (areté o virtud que es el término medio entre cobardía y temeridad): “Nuestras dudas son traidoras, porque nos hacen perder, aquello que pudimos ganar, por miedo a intentarlo”. 
         Y en este día de Reyes, pido para ti que en 2016, tan VUCA, tan inquietante, puedas expresar tu grandeza. “No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”.