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sábado, 2 de enero de 2016

Ni la mente con más talento puede batir a una mente organizada


         Compré el otro día en Ámsterdam, en la célebre librería Waterstone’s, el último libro de Daniel Levitin, ‘The organized mind’ (La mente organizada). El Dr. Levitin, prestigioso psicólogo, estudió en Stanford y Berkeley; ha publicado dos best-sellers sobre el poder de la música y la neurociencia y en la actualidad es profesor en la Universidad McGill de Montreal. ‘La mente organizada’ está avalada por genios como Daniel Gilbert (Harvard), los premios Nobel David Hubel y Stanley Prusiner o Joseph Ledoux (New York University).
         En la introducción, Levitin parte del gran avance que supuso para la mente humana la escritura, hace unos 5.000 años, como “externalización de nuestra memoria” y divide el texto en tres partes:
I. Demasiada información y demasiadas decisiones que tomar. La mente consciente posee una capacidad de procesamiento de unos 120 bits/segundo. De ahí la importancia del “filtro de atención” (por cambio e importancia). La atención es un recurso de capacidad limitada (que se debe educar). Categorizar ayuda, y mucho. Soñar despiertos (daydreaming), dejar que la mente vagabundee (mind wandering) y el switch (la ínsula) son claves. La atención depende un neurotransmisor llamado GABA. La memoria depende del potencial de cambio, de las emociones (recordamos lo que nos impacta) y de su falibilidad.
II. Organizar nuestras casas (“category management”, gestión de las categorías, evitando la multitarea y con un enfoque proactivo), nuestras relaciones sociales (está comprobado que las parejas suelen ser similares en edad, nivel educativo y atractivo), organizar nuestro tiempo (los marcos temporales son escenas; el tiempo de sueño es esencial y las madrugadoras “alondras” suelen ser más productivas que los “búhos” nocturnos, la ecuación de Piero Steel, de la Universidad de Calgary, es procrastinación = tiempo para terminar la tarea x distractibilidad / autoconfianza x valor de la tarea, la creatividad está ligada a la fluidez), organizar la información para tomar las decisiones más difíciles (cálculo de probabilidades en una matriz de 2x2), organizar el mundo empresarial (desde la creación de valor: sistematización, desde el primer organigrama de Daniel McCallum en 1854, redes y toma de decisiones a través de la jerarquía; el impacto del liderazgo).
III. Qué enseñar a nuestros hijos para mejorar su futuro (“Los medios no son periodismo, sino información. Periodismo es lo que hacemos con ella”, C. J. Chivers; de los datos a la sabiduría). “Organizarnos puede llevar a nuestras vidas al siguiente nivel”.
‘La mente organizada’ incluye un apéndice para crear tu matriz de decisión y 84 páginas de notas con toda y cada una de las investigaciones que soportan las aseveraciones del libro. Muy de agradecer.
  
Entre mis buenos propósitos del año está el de mejorar en la organización: organización de las finanzas, de las casa, de mi agenda, de mi nutrición y ejercicio físico. Una mente organizada es una mente más poderosa.