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martes, 22 de diciembre de 2015

Es la hora del Liderazgo, en un país que no escucha


En el avión (vuelo de Iberia de las 7,20 h) he estado leyendo las reflexiones sobre las últimas elecciones generales. El PP ha perdido respecto a las anteriores 3’65 M de votos; el PSOE, casi 1’5 M; UPyD, casi 1 M; IU, más de 0’75 M y Convergéncia, casi 0’5 M. Ganan ERC (+0’34 M), C’s (+3’5 M) y Podemos (+5 M). ¿La clave? Como comenté en este blog, el Liderazgo: el marco (el partido de gobierno no ha centrado el debate en la recuperación, sino que ha sido en la corrupción y la desigualdad), el equipo (Albert Rivera “solo ante el peligro”) y la inspiración (Pedro Sánchez con el menor resultado histórico de su partido; la “Remontada” de Podemos, una profecía autocumplida).   
Me han interesado especialmente las entrevistas al filósofo Salvador Pániker y a Pablo Heras-Casado, que dirigirá la Filarmónica de Viena el próximo 30 de enero en la Semana Mozart de Salzburgo, así como el artículo de opinión del profesor de Ciencias Políticas (Universidad de Göteborg) Víctor Lapuente y el análisis de Olga R. Sanmartín sobre el colegio público Alcalde de Móstoles.
Andrea Aguilar entrevista a Salvador Pániker: “El defecto nacional es que nadie escucha ni cambia sus paradigmas”. Es el siguiente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/21/actualidad/1450724638_730197.html
“El eco de las palabras de Salvador Pániker (Barcelona, 1927) parece en ocasiones casi profético ahora que ve la luz una nueva entrega de la serie de textos diarísticos en la que el filósofo, editor y empresario catalán se ha volcado en las últimas décadas. Su Diario del anciano averiado (Literatura Random House) recoge el principio, el tiempo en el que trabajó en el Cuaderno amarillo, el exitoso primer libro de la serie —que continuó con Variaciones 95 y Diario de otoño—. En la primera entrada del 2 de enero de 2000, Pániker comenta los buenos pronósticos económicos con que se saludaba entonces el nuevo año y escribe que “habrá que ver qué pasa con el empleo”.
Unas páginas más adelante emprende una anatomía de los tópicos y concluye: “Tampoco hay tanta diferencia entre pensar mediante tópicos o refranes y acogerse a mitos seculares que están de moda. Lo contrario del pensamiento crítico. El refugio de unas narrativas que dan forma incluso a nuestros sentimientos. Porque también los sentimientos pueden ser muy tópicos”. También adelanta su visión sobre el problema catalán afirmando que “asimilar nación con Estado conduce a conflictos innecesarios”. ¿Cómo ve ahora las cosas? “Se ha hecho muy mal por ambos lados. El problema se superará por elevación, y creo que está en Europa”, explica. “Hay que poner más racionalidad. El defecto nacional es la híper-emotividad, que nadie escucha, ni cambia sus paradigmas”.
Entre presentaciones, comentarios sobre las noticias, cenas con amigos, veraneos en el Ampurdán y complicidades con la pareja, Pániker introduce su pensamiento filosófico. “Ahora tienen más importancia mis ideas que mis anécdotas”, afirma, sentado en un salón de su particular torre en el alto de Pedralbes. “Creo que lo atractivo es simultanear vida y escritura. Hay muy buenos escritores como Pessoa o Borges que en el fondo han vivido poco”.
Dice Pániker que él da mucha importancia a las primeras impresiones, porque ahí se computan muchas cosas inconscientemente. Vestido de impecable azul, con voz grave, se muestra como un ágil conversador pendiente tanto de la conexión inmediata como de la idea más abstracta. Sin aspavientos, introduce sus ideas taoístas, niega la rivalidad con su hermano Raimon Pániker, cita a Nietzsche, enmienda a Sartre o rompe una lanza a favor de su amigo Francisco Umbral, mientras explica el propósito que hay tras sus libros: “Mis libros tratan de la condición humana y me tomo a mí como pretexto. Es un recurso narrativo”, asegura.
Hijo de un empresario indio y una catalana, su primer diario se lo regaló un tío suyo a los 15 años. Dice que de ahí han salido sus libros de ensayo. Licenciado en Ingeniería y Filosofía, empresario de éxito, Pániker quería ser escritor, pero no sabía en qué género emplearse. “En los años cincuenta mi grupo generacional descubría la lucha de clases y yo descubrí que era medio indio. ¡Caray! Me había educado como un españolito nacional-católico. Estaba casado con una mujer maravillosa, Nuria Pompeia, que me animó a montar la editorial Kairós”, recuerda. Ahí quiso recoger sus genealogías y tender un puente entre Oriente y Occidente.
¿Cómo afronta la tarea de editar sus diarios? “El diario es un método para lo que Ortega llamaba ponerse de acuerdo con la propia vocación. Yo lo llamo la música propia. Tienes que afinar mucho. Todo individuo consistente alberga un secreto y el diario es la ronda con este secreto”.
Se define como “primario” y poco rencoroso. En sus escritos evita saldar cuentas. Dice que es demasiado superficial para sentirse culpable. Se siente agnóstico pero místico —“porque tengo oído para la mística”—. Una de sus grandes batallas ha sido la legalización de la eutanasia, desde la Asociación Derecho a Morir Dignamente que fundó. “La población está madura con este asunto, pero los políticos aún no. Deseo que se solucione”.
Religión como arte
La religión ha sido otra preocupación recurrente para Pániker. “Identifico la religión con el arte: la conciencia estética y la religiosa van absolutamente de la mano, aunque el artista sea ateo”. ¿Cómo explica el fanatismo religioso que cuaja violentamente en una sociedad laica como la francesa? “Cuando empiezan las palabras con mayúsculas (partido, patria, Dios) empiezan los crímenes. El hombre no puede vivir sin absoluto, pero esto es lo más delicado, íntimo y peligroso que hay. Estos chicos se enganchan a un absoluto de cortocircuito que demuestra que la paideia, su formación, está mal hecha. No se integran. Más que una postura de tercer mundo es cansancio de civilización. La pedagogía es importantísima”, sostiene.
En esa idea griega de la paideia Pániker integra tres pilares básicos: el estímulo de la curiosidad, la fe no como sentimiento religioso sino como confianza en el mundo, y el inculcar el arte de aprender. “Esta manía de quitar, suprimir las humanidades y la filosofía del bachillerato me parece suicida”, apunta.”
La híper-emotividad (pasión mal entendida) como defecto nacional: falta de escucha, de pensamiento crítico, de revisión de los modelos mentales (paradigmas). La Paideia (aprendizaje) como desarrollo de la curiosidad, la fe (confianza en el mundo, partiendo de un@ mism@) y el arte de aprender.
Darío Prieto entrevista al director de orquesta granadino Pablo Heras-Casado (1977): “Éste es un país que se está repensando a sí mismo, pero en el que la palabra ‘Cultura’ no aparece en ningún momento del debate electoral. Esto es muy grave. De ahí mi esfuerzo en que la gente que venga detrás se dé cuenta de que esto es importante”.
Víctor Lapuente plantea la disyuntiva política entre representatividad y eficacia en ‘Prometen y cumplen’: http://elpais.com/elpais/2015/12/21/opinion/1450697017_305624.html PP y PSOE se encuentran entre los partidos más cumplidores de sus promesas electorales (70%) por detrás de los británicos, a la altura de los suecos y muy por delante de austriacos e italianos. “LA gran contribución de las dos fuerzas emergentes en estas elecciones, Podemos y Ciudadanos, no ha sido una forma distinta de hacer política: nueva, horizontal, rupturista y digital”. “El Parlamento español resultante de estas elecciones tiene el potencial de combinar eficacia y equidad. Tenemos dos partidos, PSOE y PP, que hacen lo que prometen, y dos, Podemos y Ciudadanos, que prometen lo que debería haberse prometido”. Dos grandes riesgos: “los líderes viven en la inmediatez y pueden dinamitar puentes si tienen sondeos favorables” y “hay una sombra que afecta al consenso: la extrema personalización de la vida política”.
Olga Sanmartín nos habla, en el colegio público madrileño Alcalde de Móstoles, del “flipped classrom”, o aula invertida. En casa, por la tarde, ven en vídeo las explicaciones del profe. En la escuela, por la mañana, aplican la teoría aprendida. De lecciones magistrales a “entrenamiento” (coaching) del profesor como guía, de forma que los alumnos elaboran sus propios contenidos. ¿Consecuencia? Mucha mayor motivación (se sienten protagonistas) y mejores calificaciones (de estar en 2011 por debajo de la media de la Comunidad de Madrid a situarse por encima).
Cambiar el chip es la consecuencia de las elecciones de anteayer. Según los diarios, el poder empresarial pide un “pacto sin Rajoy ni Sánchez”. En el Club Financiero de A Coruña, esta mañana los amigos y compañeros de Amancio Ortega estaban comentando la prensa: “Hemos debido votar muy bien porque todos quedaron contentos”, “Las elecciones han llegado muy repartidas”, “Se nos rompió el bipartidismo… de tanto usarlo”. Y Amancio Ortega, el mejor empresario de la historia de España, escuchando como nunca he visto hacerlo igual. Porque la escucha atenta, consciente, calmada, es la cualidad más valiosa para los negocios, y muy probablemente para la vida.
Individualmente y como país, ojalá los Reyes Magos nos traigan mucha mayor capacidad de escucha. Menos testosterona y cortisol (meter miedo) y más oxitocina. Yo ya lo he puesto en la carta a los Reyes.