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domingo, 20 de diciembre de 2015

El despertar de la Fuerza, el despertar de la Política


         He estado leyendo ‘Star Wars. Filosofía rebelde para una saga de culto’, de Carl Silvio y Tony M. Vinci. Ocho capítulos sobre:
-       La caída de la rebelión (Tony M. Vinci)
-       El capitalismo global (Carl Silvio)
-       Que la fuerza te acompañe (Christopher Deis)
-       Seducidos por el lado oscuro de la fuerza (Verónica Wilson)
-       Kill Binks. Por qué el mundo odió a su primer actor digital (Dan North)
-       El sable láser de tu padre (Kevin Wermore)
-       El feminismo y la fuerza (Diana Domínguez)
-       Star Wars y las grandes religiones orientales (Julien Fielding)
¿Es una saga –mitología- progresista o conservadora, que defiende el capitalismo o que lo ataca, que propugna la diversidad o a los WASP, que defiende el feminismo o lo ataca, que simplemente trata de entretener o que da sentido a la luz y al lado oscuro? Creo que en Star Wars cada persona puede encontrar lo que está buscando.
Respecto a las elecciones, mientras escribo estas líneas solo tenemos encuestas de pie de urna. 1’5 M de nuev@s votantes. En cualquier caso, el fin del bipartidismo.
En El Mundo, un artículo con un titular muy sugerente: ‘Las claves para ser un buen líder’. Lástima que la promesa quede en agua de borrajas. Beatriz Portalatín cita a Jan-Emmanuel De Neve: “La idea de que el liderazgo es una habilidad adquirida sigue siendo cierta, pero también se ha demostrado que existe un componente genético”.
Y dale con buscar (en Star Wars y en la política) el ADN, la genética. ¡Qué cómodo es pensar que a un@ la naturaleza no le ha dado la opción de ser líder, de liderar un proyecto, en equipo, una sociedad! Sabemos fehacientemente que el Liderazgo no tiene nada de genético, que no “se nace” líder. Y tampoco un@ “se hace” si no quiere. El liderazgo, como talento que es (un talento de autoridad moral, de influencia, de inspiración, de resultados de equipo), se cultiva. El liderazgo se forja.
Me temo que ese 40% de indecisos (creciente a medida que la campaña avanzaba) es consecuencia de un gestor que no ha sabido/podido/querido explicar sus éxitos, de la oposición de un joven atractivo que no influye en su partido, de un “colega” enérgico con discurso utópico y de un emergente con discurso más racional (sereno) que emocional (ilusionante).
Tenemos cuatro años (o menos) para que el bipartidismo, tan tradicional en la historia de España, de paso al multipartidismo. De imponer a pactar. De quejarse a mojarse. Me siento optimista en un entorno tan cambiante.
Que la fuerza nos acompañe. Feliz navidad.    

1 comentario:

Guillermo Rey-Ardid dijo...

En el centro de la Diana.
Un barazo y felices fiestas maestro.
Guillermo Rey-Ardid