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domingo, 13 de diciembre de 2015

12 señales "climáticas" para cambiar de empleo (y qué hacer como líderes para evitarlo)


Domingo de entrenamiento de fútbol femenino de Zoe (después del partidazo de ayer en Alcobendas), comida familiar, siesta, series y lecturas y un poco de fútbol por televisión. Mi felicitación a Víctor Sánchez del Amo (1976), entrenador del Dépor, que está demostrando ser un gran coach aplicando aquella máxima de Churchill: “Never give up, never give up, never give up” (Nunca te rindas, nunca te rindas, nunca te rindas).
A través del Facebook de Maite Sáenz (Observatorio de RH) me ha llegado un artículo muy interesante de Cristina Fraguas, ‘10 señales que evidencian la necesidad de cambiar de empleo’. Es el siguiente (www.observatoriorh.com/gestion/10-senales-que-evidencian-la-necesidad-de-cambiar-de-empleo.html)
         “Tener una bola en la garganta cada domingo noche es mal síntoma. La falta de motivación para acudir al puesto de trabajo es el primer indicador de que algo no marcha bien en nuestra carrera laboral” señala Alberto Blanco, Director de Grupo Actual, a lo que añade, “cambiar de trabajo siempre da un poco de vértigo, especialmente en los momentos que vivimos. Pero el riesgo siempre será mejor que ir languideciendo día a día en una posición que cada vez aborreces más”.
1.    NO APRENDER NADA NUEVO
El trabajo ofrece muchas oportunidades de aprendizaje, independientemente de los cursos y seminarios. Involucrarse en nuevos proyectos, aprender nuevas herramientas o tecnologías, instruirse como pupilo de otras personas… Las fórmulas son variadas.
2.    CADA DÍA ES IGUAL QUE EL ANTERIOR
Si la rutina domina el día a día, será imposible encontrar nuevos retos, enfoques o alicientes. Por ello, es importante hacer algo al respecto. Las novedades son un buen impulso para que se produzca el cambio.
3.    PROYECCIÓN PROFESIONAL ESTANCADA
Desarrollo, crecimiento, promoción… Todo lo que prometieron resulta caer en el olvido. Llega un momento en el que la resignación puede a la ambición.
4.    NO COMPARTIR LA MISIÓN DE LA EMPRESA
Cuando el empleado no cree en el discurso de la organización no compartirá sus objetivos ni misión, por lo tanto, será difícil que éste se sienta involucrado.
5.    EL JEFE NO INSPIRA
Existen diferencias entre jefe y empleado insalvables. No confiar en su palabra, no creerle, hará imposible una buena relación entre ambos. El empleado no se sentirá involucrado en el proyecto.
6.    NO SENTIRSE VALORADO
Nadie aprecia el trabajo que se realiza lo que desmotiva a cualquiera. El reconocimiento refuerza la autoestima, y además, incide positivamente en la productividad del empleado. Es importante no olvidar el salario emocional.
7.    EL PROYECTO RESULTA INDIFERENTE PARA EL EMPLEADO
No se involucra ni en el plano personal ni en el personal. El trabajador no considera que el proyecto aporte valor alguno y por ello, su aportación será escasa por no decir nula.
8.    LA RELACION ENTRE COMPAÑEROS NO ES BUENA
¿Por qué no ir al trabajo y hacer amigos? Las relaciones con el resto del equipo son fundamentales para crear un clima laboral sano. Si el entorno de trabajo es problemático el estado anímico hará que el rendimiento decaiga.
9.    SOÑAR CON TRABAJAR PARA LA COMPETENCIA
Si el principal pensamiento es trabajar para la competencia directa de la empresa actual, la relación está definitivamente rota. Este deseo alberga rencor y la revancha por dejar escapar un talento.
10. EL ABURRIMIENTO
El trabajo ocupa una gran parte de la vida. Por ello, es importante enfrentarse a al empleo con positivismo. Mirar el reloj cada media hora no es la mejor solución, si es así, el trabajo no es el adecuado.”

         Muchas gracias a Maite, a Cristina y a Alberto por difundir estas valiosas ideas.
Efectivamente, cuando falta Fluidez (retos y elevación de las propias capacidades a la altura de los mismos), mejor cambiar de empleo. Y esto ocurre porque el responsable directo no inspira (no hay retos), porque tienes más capacidades que retos (aburrimiento), porque no hay elevación de capacidades (no se aprenden cosas nuevas), porque no hay cambio (rutina), porque no hay futuro, ni misión, ni proyecto, por falta de valoración y de compañerismo, por ansiedad (sueñas para trabajar para la competencia).
Si combinamos las ideas que Alberto Blanco nos aporta con el famoso Q12 de Gallup (las doce principales variables de Clima Laboral), vemos innegables similitudes:
1.    Sé lo que espera de mí
2.    Tengo los recursos adecuados
3.    Hago lo que mejor sé hacer cada día
4.    Me han dado reconocimiento en la última semana
5.    Mi jefe se preocupa por mí
6.    Alguien en la empresa me anima a mejorar
7.    En el trabajo, mis opiniones cuentan
8.    Comparto la misión y el propósito de la empresa
9.    Mis compañeros se implican en un trabajo de calidad
10.Tengo buenos amigos en la empresa
11.He progresado en los últimos seis meses
12.Tengo oportunidades para aprender y crecer  

¿Cuál es el reto desde el Liderazgo? Como responsables de un equipo, tenemos que “retomar la pirámide de Maslow” para nuestra gente. Por tanto, necesitamos trabajar:
- Las necesidades básicas: Expectativas (efecto Pigmalion, factor Wallenda) y Recursos.
- El apoyo: Delegación, Reconocimiento, Cuidado, Atención.
- El compañerismo/Trabajo en equipo: Escucha atenta, Explicación (constante) de Misión, Visión y Valores, Calidad, Amistad.
- El crecimiento: Constatar el progreso de los colaboradores. Cada semestre han de ser mucho mejores profesionales (y que se note, nada de quedar estancad@s).
Dos puntualizaciones finales: de las 12 variables, la más importante es la tercera, “Hago lo que mejor sé hacer cada día” (una apuesta por el talento). Y recordemos que la amistad (una virtud, como diría Aristóteles) es cuestión de proximidad, frecuencia, intensidad y duración (Jack Schafer). “Si quieres gustar a la gente, haz que se sienta bien consigo misma” (regla de oro de la amistad). “Si sales a buscar un amigo, acabarás descubriendo que son muy escasos. Si sales a ser un amigo, los encontrarás por doquier” (Zig Ziglar).
Deberes como líder: revisa estos doce puntos, en cuatro bloques, y actúa en consecuencia. Analiza tus fortalezas y oportunidades de mejora. Si tienes un/a coach, trata de apalancar en el proceso tus puntos fuertes y aprovechar mejor tus oportunidades. En estos momentos, el 40% de l@s emplead@s está pensando en irse a otro sitio. Trata de fidelizarl@s convenientemente (y siempre sigue la “regla de Gottman” y la positividad de Fredrickson, al menos tres emociones positivas por cada emoción negativa).