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sábado, 7 de noviembre de 2015

La Estrategia de Océano Azul de El Ministerio del Tiempo


Ayer por la tarde, tras volver de Cercedilla y hacer algunas compras con mi hija en la FNAC de Castellana (había salido un nuevo juego de la PS4 que Zoe reservó hace meses), me quedé en casa viendo episodios de mis series favoritas. Más concretamente, sendos episodios de Scandal, The Black List y Quantico.
Scandal, como probablemente sepas, es la historia de Olivia Pope, la mejor gestora de crisis del mundo, implicada sentimentalmente con el presidente de los EEUU. Ya en quinta temporada, la serie está inspirada por Judy Smith, que fue responsable de comunicación del primer presidente Bush y ha llevado casos como el de Monica Lewinsky o el Irán-Contra. Por tanto, las ha visto de todos los colores. Judy Smith ha publicado en castellano ‘Escándalo’ (con prólogo de un servidor), uno de los mejores libros de gestión del año. Producida por la reina de las “show runners”, Shonda Rhimes, y protagonizada por Kerry Washington, comenzó a emitirse el 5 de abril de 2012 y lleva 78 episodios.
The Blacklist es una serie, en tercera temporada, creada por Joan Bokenkamp. Trata de Raymond Reddington (James Spader), ex agente y uno de los criminales más buscados por el FBI, que a cambio de trabajar con la agente Keen (Megan Boone) proporciona la “lista negra” de los peores delincuentes del mundo. Se estrenó el 23 de septiembre de 2013, con 12’5 M de espectadores.
De Quantico vi el primer episodio. Prometedor. Es una serie de Joshua Safran protagonizada por Priyanka Chopra, estrenada el 27 de septiembre de 2015 en EEUU. Trata de una serie de reclutas del FBI, uno de los cuales es el responsable del mayor atentado terrorista desde el 11-S.
Y también estuve leyendo ‘Dentro de El Ministerio del Tiempo’, libro de Concepción Cascajosa sobre mi serie española favorita. Pude ver la primera temporada este pasado verano, me entusiasmó y espero que pronto se estrene la segunda. ‘El Ministerio del Tiempo’ es una serie de ciencia-ficción española creada por Pablo y Javier Olivares, producida por Onza Partners (José María Irisarri, uno de los mejores directivos de nuestro país) y Cliffhanger para TVE. Se estrenó el 24-F de 2015 y está protagonizada por Aura Garrido (que interpreta a Amelia Folch, una estudiante de derecho del siglo XIX), Rodolfo Sánchez (Julián Martínez, un conductor del SAMUR de 2015) y Nacho Fresneda (Alonso de Entrerríos, un soldado del siglo XVI), un trío que viaja por el tiempo para que la historia de España no se modifique (el “efecto mariposa” de la teoría del caos), cuyo jefe en el Ministerio es Salvador Martí (Jaime Blanch) y su compañera Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo).
Una serie de enorme calidad, guiones brillantes y muy española. En los 8 episodios de la primera temporada, el trío protagonista conocen a El Empecinado (1808), Lope de Vega (1588), Franco y Hitler en Hendaya (1940), Isabel la Católica (1491), Pablo Picasso (1899), el Lazarillo de Tormes (1520), Isabel II (1844) y los alumnos de la Residencia de Estudiantes (Lorca, Dalí y Buñuel en 1924). Tres visitas al siglo XIX, tres al siglo XV-XVI, dos al siglo XX. ‘El Ministerio del Tiempo’ ha ganado el último Premio Ondas a la mejor serie y el del FesTVal de Vitoria de Radio y Televisión, también a la Mejor Serie.
Esta maravillosa serie me ha recordado el concepto de ‘Estrategia de Océano Azul’ de los profesores del INSEAD W. Chan Kim y Renée Mauborgne (publicado en 2005). Analizando 150 movimientos estratégicos en 30 sectores durante más de un siglo, los dividieron en “océanos rojos” (dentelladas, sangre, indiferenciación, tratar de ser el más barato) y “océanos azules” (percibidos por los clientes como únicos en su categoría). Lo común son los océanos rojos, seis de cada siete movimientos estratégicos. Lo valioso y rentable son los océanos azules: el 14% de las estrategias, más del 60% de los beneficios.
Para diseñar una “Estrategia de Océano Azul” son esenciales la Innovación de Valor (que rompe el dilema de Michael Porter de ser el más barato o el más valioso; se trata de innovar en todo lo que es de valor para el cliente… y prescindir de todo lo demás), el Canvas (tapiz) y la parrilla ERAC (qué Eliminar, qué Reducir, qué Aumentar, qué Crear). Creo que los “océanos azules” son, junto con la Generación de Modelos de Negocio (Osterwalder & Pygneur), el Balanced Socrecard (Cuadro de Mando Esencial) y la EscalAgilidad (David Butler) los cuatro ases del póker de la estrategia en el siglo XXI.
Como ejemplos de “océanos azules”, Kim y Mauborgne proponen el Circo del Sol, Zara o Apple. Para mí, también está Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo, con su “Toyota Way” y el énfasis por poner al cliente en el centro. Fundada en 1933 por Kiichiro Toyoda, está en el Top 5 de las mayores empresas mundiales. En enero de 2010 tuvo que hacer frente a una revisión de 2’3 M de sus coches en EEUU y salió fortalecida, precisamente por el énfasis en el cliente. Sus ventas anuales son de 227.000 M $ (unos 9 M de vehículos) y su beneficio de más de 18.000 M $.
Pero volvamos a ‘El Ministerio del Tiempo’ como “océano azul”. En el prólogo, Javier Olivares, creador de la serie junto a su hermano Pablo (1965-2014) habla de “derrochar coraje, corazón y talento” (como hacía Pablo en Globomedia), de “hacer una serie que nos gustara ver, aunque no la compre nadie”. Y cita el precioso poema ‘Alegría’ de nuestro querido José Hierro (1922-2002). Puedes escucharlo en Youtube: www.youtube.com/watch?v=KKAYcyt5qP0

“Llegué por el dolor a la alegría.

Supe por el dolor que el alma existe.

Por el dolor, allá en mi reino triste,

un misterioso sol amanecía.

          
Era la alegría la mañana fría

y el viento loco y cálido que embiste.

(Alma que verdes primaveras viste

maravillosamente se rompía.)

          
Así la siento más.
Al cielo apunto

y me responde cuando le pregunto

con dolor tras dolor para mi herida.

          
Y mientras se ilumina mi cabeza

ruego por el que he sido en la tristeza

a las divinidades de la vida.”

La primera parte del libro es “Si no llegáramos tarde a todo, no seríamos españoles”. Porque esta es una serie muy española, que huye del rancio costumbrismo. Fernando de Felipe cita a Quevedo (“El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos”) y a Unamuno (“El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura”). Él, en su columna de La Vanguardia, y muchos otros críticos fueron elogiosos con la serie, acordes con la “serie ministérica”. Conchi Cascajosa entrevista a Javier Olivares, productor ejecutivo, dramaturgo, guionista, “el primer funcionario de El Ministerio del Tiempo”. Alfonso Merelo analiza el viaje en el tiempo en la ciencia ficción española, desde El Conde Lucanor (1330) a El Mapa del Tiempo (2009),de Félix Palma. Y en cine y TV, ‘La otra vida del capitán Contreras’ (1953), ‘Los cronocrímenes’ de Nacho Vigalondo, ‘Plutón BRB Nero’ de Álex de la Iglesia, ‘La chica de ayer’ o ‘Refugiados’. En el panorama internacional, analizado por Noor Yasmina, ‘Rip Van Winkle’ (1919) de Washington Irvin, ‘Un cuento de navidad’ (1843) de Dickens o ‘Un yanqui en la corte del rey Arturo’ (1889) de Mark Twain, ‘La máquina del tiempo’ (1895) de H. G. Wells o ‘Minority Report’ (1956) de Phillip Dick. En TV y cine, ‘Dr. Who’, ‘Timecop’, ‘Terminator’ y, por supuesto, ‘Regreso al futuro’ (1985).
Segunda parte, “El tiempo es lo que es”. Rosa Belmonte escribe sobre la “coartada histórica y cultural” (distintos niveles de lectura, como en Los Simpson). Óscar González sobre si cualquier tiempo pasado fue mejor. Jorge Carrión titula su artículo (originariamente en el Cultural de La Vanguardia) “contra la historia” y califica la serie de excelente. Rubén Romero se atreve con “Cataluña y el Ministerio” y Víctor Mora sobre las imágenes temporales para la construcción de la realidad. Esther Lorenzo y Alberto Moreno detallan la noción de “tiempo irreversible”, que está en ‘La sociedad del espectáculo’ (2003) de Guy Debord.
Tercera parte, “¿Ve usted lo que se pierde por no leer a nuestros clásicos?”. Marina Such se centra en el Ministerio de las maravillas, Pablo Llorente en su biblioteca (El Cantar de Mío Cid, El Quijote, Lope, Garcilaso, El Principito, Lorca), Simón Breden en “Lope, que era un figura” y Yolanda Cruz en el último episodio de la primera temporada, “La leyenda del tiempo”, en la Residencia de Estudiantes con Lorca, Dalí y Buñuel, montando el Tenorio de Zorrilla.
Cuarta parte, “Alguien que sabe mucho lo que vales. No como todos esos hombres”. Isabel Vázquez recuerda cuando vio el primer episodio, en un pase matutino en el Matadero de Madrid (“Esto mola mucho, ¿no?”). Conchi entrevista a Anaïs Schaff, guionista y coordinadora de contenidos (“Pablo sentó las bases del estilo”). Mª Mar Rubio-Hernández e Irene Raya se centran en el personaje de Amelia Folch, Mª Carmen Segura y Verónica Cerdán en Irene Larra y las #cayetaners.
Quinta parte, “No va a ser bueno el jodío, si es Velázquez”. Conchi entrevista a Marc Vigil, director de la serie (quiso dedicarse a esto desde que vio E.T. con su padre en un cine de Avilés). Mónica Barrientos-Bueno analiza Velázquez y lo pictórico (“Solo aquel que pinta la realidad mejor que nadie puede hacer luego lo que le dé la gana”), Raúl Liébana la puesta en escena del Ministerio, David García Reyes la escenografía y Jorge Gorostiza las fondas, tabernas, monasterios y ministerios (el “concepto edificio” de Onza y Cliffhanger).
La sexta parte, “Sé que es una pregunta extraña en 1588 pero, ¿dispone vuestra merced de un ordenador personal?”. Fascinante, como señala Natalia Marcos, que ésta sea una serie para la generación Twitter. David Varona y Pablo Lara analizan la estrategia transmedia para “ministéricos”: web, making of, hashtag, whatsapp (“los becarios del ministerio”), foro de debate histórico, cuenta de Facebook, twitter @MdT_TVE, instagram. “El poder de los fans puede mover montañas” (María Josefa Establés y Diego Rivera), con la campaña @TVErenuevaMdT. Natalia Meléndez y Jon A. Sedano se centran en los fans de Facebook (“Sin ellos, el futuro es historia”, con unos 35.500 likes). Y Carlos Scolari “regresa” al Ministerio del Tiempo en 2020, por supuesto en su DeLorean.
Y la séptima, “De verdad, deberíais ver a primera de Terminator”. Jorge Pérez Iglesias analiza la carga referencial de la serie (que es abrumadora), Francisco Saez de Aldana nos ilustra sobre la física de las puertas del tiempo e Ignacio Maté como aula de Historia.
Un libro completo y sumamente interesante, que cita a unas 160 series y película. Mi gratitud a Conchi por el libro y a los Olivares, Anaïs, Marc, José Mari y todo el equipo de ‘El Ministerio del Tiempo’. ¡Ay, qué país de Quijotes! ¡Qué buenos somos cuando hacemos las cosas bien! El DVD de la primera temporada será uno de los “presentes” que más regale estas navidades.           

1 comentario:

Concepción Cascajosa dijo...

Gracias por esta cuidada reseña Juan Carlos. Un abrazo ministérico.