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lunes, 5 de octubre de 2015

La amistad entre Clinton y Bush, Garbiñe Muguruza y el cerebro de los delfines


Ayer disfruté mucho del Atlético de Madrid – Canillas de fútbol femenino (juveniles) y me aburrí soberanamente con el derbi de primera, que algunos han llamado “el partido del miedo”. Los entrenadores colchonero  merengue jugaron más “a no perder” que a ganar; una lástima. Un justo empate entre dos equipos que no están precisamente en su mejor momento.  
Tráfico infernal este lunes en Madrid, por la lluvia, los accidentes y la negligencia de la policía municipal. Más de 25 kilómetros de atasco en la M40, más de 15 kms en la A2… He tardado más de dos horas para llegar desde Sanchinarro a nuestra oficina en Lagasca. Impresionante comienzo de semana.
Hoy es el día internacional del docente, buena ocasión para recordar a los verdaderos maestros que hemos tenido (me considero muy afortunado por ello, tanto en el colegio como en el instituto y la universidad). Gracias a tod@s ell@s, y a l@s expert@s en educación, como José Antonio Marina, Carmen Pellicer (y sus equipos) y Marta Grañó.
Del fin de semana pasado, me quedo con tres artículos de XL Semanal. Bill Clinton y George W. Bush se consideran “dos viejos caballos de batalla a los que sacan a pastar”. La esposa de uno y el hermano del otro muy probablemente se enfrentarán en las presidenciales del 2016. La (buena) química entre ellos no es inocente; es bipartidismo del establishment. ¿Se hereda el talento? No, evidentemente. Lo que se “hereda” es la maquinaria de los partidos. En el Republicano, el padre George Bush fue director de la CIA, VP y después Presidente de los EE UU (Judy Smith, la inspiradora de ‘Scandal’, trabajó para él). En el demócrata, tras la inesperada (ilusionante, frustrante) entrada de Barack Obama, tras Bill, llega Hillary (senadora, secretaria de Estado) y quién sabe si, en un futuro, Chelsea. Así son las dinastías en la política estadounidense. Nancy Gibbs y Michael Duffy se preguntan si las política de ese país no se ha convertido en un “negocio familiar”.
Garbiñe Muguruza, nacida en Venezuela, de raíces vascas, nacionalizada española, es la mejor tenista de nuestro país. Ya es 5ª a nivel mundial (en el podio de la historia, junto con Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez), a sus 22 años. Mide 1’83 m y calza un 42. Jugó la final de Wimbledon contra Serena Williams, la de Wuhan ante Venus y ahora tiene pie y medio para participar en la WTA finals en Singapur.

Lo seres humanos llevamos 60 años tratando de descifrar el modelo de comunicación de los delfines. Los cetáceos se independizaron del resto de los mamíferos hace 55 M de años; las personas se separaron del resto de los primates hace 6 M. el cociente de encefalización de los delfines (relación tamaño del cerebro – masa corporal) es de 5’6, menor que el humano (7’4), mayor que el de chimpancés (2’5) y perros (1’2). Un cerebro “costoso de mantener” (calor, alimentación) por su orientación y capacidad de comunicación. El nervio auditivo del delfín es el doble que el humano, su centro de visión está al lado del córtex auditivo (convierten sonidos en imágenes y viceversa), su córtex cerebral es de pliegues más complejos (más necesidad de irrigación sanguínea). En cautividad, aprenden 80 señales de sus entrenadores y unas 2.000 combinaciones de señales, según el orden de secuencia. Cada delfín se inventa un nombre (un silbido, que es su firma), solo duerme con la mitad del cerebro y pueden estar alerta 15 días. Thad Starner, creador de las Google Glasses, y la bióloga Denise Herzing (la “Jane Goodall de los mares”) quieren descifrar el lenguaje de lo