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martes, 1 de septiembre de 2015

Se nos van de dos en dos: Oliver Sacks y Wayne Dyer


Primero de septiembre, segundo día de la semana en Madrid, de reuniones con clientes, internas y de preparación de la rentrée la semana que viene.

Se nos van de dos en dos. Primero, los cómicos: Lina Morgan y Daniel Rabinovic (Les Luthiers). Después, los pensadores: Oliver Sacks y Wayne Dyer.
Oliver Sacks fue un neurólogo británico nacido en Londres en 1933. Profesor de neurología en la NYU, fue catedrático en Columbia de 2007 a 2012. Autor de varios best-sellers, su libro ‘Despertares’ (1973) fue llevado a la gran pantalla con Robin Williams y Robert de Niro. Su último texto fue ‘Alucinaciones’ (2012). A un servidor no le apasionan los libros de casos y pacientes; sin embargo, el Dr. Sacks era un magnífico escritor, irónico y divertido. Le diagnosticaron un cáncer terminal en febrero. Falleció ayer domingo día 30 de agosto. En sus palabras, “por encima de todo, he sido un ser que siente, un animal que piensa, en este precioso planeta, lo que ha supuesto un privilegio y una aventura”. ¡Qué gran verdad!

Wayne Dyer nació en Detroit en 1940. Seguidor de la psicología humanista de Maslow y doctor en psicología por la Universidad de Michigan, escribió numerosos textos de autoayuda, el más famoso de los cuales es ‘Tus zonas erróneas’. Un libro imprescindible para quienes amamos el desarrollo del ser humano. De esa obra me quedo con frases como ésta:
- “Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian”.
- “Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo”.
- “Practica ser el tipo de persona que te gustaría atraer”.
- “Soy realista, espero milagros”.
- “Lo verás cuando lo creas”.
- “El antídoto para el miedo es la fe”.
- “No hay escasez de oportunidades para ganarte la vida de lo que amas, sino escasez de voluntad”.
- “Nadie sabe lo suficiente como ser pesimista”.
- “El amor es cooperación en lugar de competición”.
- “No mueras con la música aún en ti”.

Para mí, la gran lección de Wayne Dyer es que la justicia es una “zona errónea”. Una persona sin zonas erróneas:
  1. No tiene tiempo para fijarse en lo que hacen sus vecinos.
  2. Disfruta todo lo que le da la vida; se siente cómoda haciendo cualquier cosa y no pierde el tiempo quejándose o deseando que las cosas fueran de otra manera.
  3. Está libres del sentimiento de culpa y de los acontecimientos que ocurrieron en el pasado.
  4. No se atormenta con preocupaciones. Algunas circunstancias por las que otras personas pasan pensando horas y horas,  apenas le afectan.
  5. No tiene necesidad de aprobación de los demás.  
  6. Se ríe y hace reír de casi cualquier situación, de acontecimientos absurdos y de los más serios y solemnes.
  7. Se acepta a sí misma sin quejas. Acepta que son seres humanos y que serlo implica ciertos atributos humanos. Sabe cuál es su aspecto físico y lo aceptan.
  8. Aprecia la naturaleza. Le encanta estar al aire libre disfrutando, corriendo, paseando o haciendo cualquier cosa que no le perjudique.
  9. No tiene compromiso emocional con los problemas. Acepta que son parte de la vida y eso les permite superarlos con facilidad.
  10. No necesita llamar la atención sobre sí mismo y no critica, es hacedor.
  11. Ayuda a los demás. Persigue el cambio social pero no se preocupa por los problemas por las noches ni piensa en las injusticias sin tomar acción.
  12. Es honesto, no pretende mentir ni evadirse.
  13. Cree que lo que logra es por su propia responsabilidad y no culpa a los demás de lo que le pasa.
  14. Tiene altos niveles de energía. Necesita poco sueño y está sano.
  15. Es muy curioso, siempre busca cosas que saber, hacer y aprender.
  16. No tiene miedo al fracaso y se arriesga a adentrarse en lo incierto y desconocido.
  17. No equipara los resultados externos con su éxito como ser humano.  

Mi gratitud a estos dos grandes psicoterapeutas que nos han dejado. Su legado estará con nosotr@s por siempre.