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domingo, 27 de septiembre de 2015

Nuestro pensamiento crea nuestras experiencias. Cómo piensan los ganadores


De la prensa de hoy, me quedo con el artículo de Moisés Naím ‘Francisco y Xi fueron a Washington’. Es el siguiente:
Estos dos jefes de Estado no podrían ser más diferentes. Uno es el líder espiritual de 1.200 millones de católicos (de los cuales, el 40% son latinoamericanos). El otro preside a 1.400 millones de chinos. El papa Francisco es un líder religioso y Xi Jinping es un líder político.
Pero esta diferenciación no es tan sencilla. Cuando el papa Francisco visita Cuba e ignora a los disidentes que se oponen al régimen de los Castro, está tomando una decisión política. Y cuando conmueve al Congreso de Estados Unidos con sus acertadas exhortaciones a cambiar de actitud con respecto a los inmigrantes, la desigualdad o el cambio climático, el Papa actúa como un líder político. A su vez, cuando Xi Jinping exhorta a su pueblo a luchar por “el sueño chino” —concepto que él ha adoptado como su eslogan— o a conducirse de acuerdo con los “valores chinos”, es igualmente obvio que intenta imbuir algo de espiritualidad en sus políticas y en su propio liderazgo.
Ambos dirigen vastas organizaciones moldeadas por culturas milenarias que están siendo sacudidas por los cambios que vive el mundo. El Vaticano y el Partido Comunista Chino —y China— deben cambiar para poder alinearse mejor a las nuevas realidades. Por eso, a pesar de sus obvias y enormes diferencias, tanto el Papa como el presidente de China son líderes reformistas que comparten retos muy parecidos.
1) Vencer a los tradicionalistas y transformar la burocracia
En China se llama el Partido Comunista y en el Vaticano se llama la Curia. Son poderosas burocracias que Xi y Francisco quieren cambiar, lo cual inevitablemente los enfrenta a individuos y grupos que por sus creencias, apego a las tradiciones, por retener poder o por defender intereses, se resisten a las reformas. El Papa ha hecho públicas sus feroces críticas a la Curia. Ha alertado a sus miembros que los ve vulnerables a sentirse “inmortales, inmunes e indispensables”, o víctimas de “petrificación mental y espiritual”, de “alzhéimer espiritual”, de “esquizofrenia existencial”, de dedicarse al chisme y la calumnia, de cortejar a sus superiores y de pensar solo en sí mismos y ser indiferentes a los demás. Entre otras cosas…
Xi no se queda atrás en sus denuncias a la burocracia china, de su lentitud e inercia y del hecho de que líderes y funcionarios están más dedicados a enriquecerse que a servir al país.
2) Luchar contra la corrupción y el materialismo
Sorprendentemente, ambos escogieron la lucha contra la corrupción como una de sus primeras y más visibles iniciativas. El Papa limpió el corrupto banco del Vaticano, mandó una fuerte señal de reprobación al suspender a un arzobispo alemán conocido por su dispendioso estilo de vida y sigue enfrentando con determinación los escándalos de abuso sexual.
Entre las enfermedades que amenazan a la Curia, Francisco incluye “la acumulación de bienes materiales, la búsqueda de beneficios terrenales y el exhibicionismo”. Xi ha sido más brutal: 414.000 funcionarios han sido disciplinados por corrupción y otros 201.600 juzgados. Varios han sido ejecutados y Pekín busca activamente la repatriación de centenares de acusados que se han fugado a otros países.
3) Mantener la unidad y la cohesión
Tanto el Vaticano como el Gobierno chino enfrentan fuertes presiones fragmentarias y divisiones internas causadas por la contienda entre visiones e intereses contrapuestos. Y por las exigencias del cambio tecnológico y las profundas convulsiones económicas y políticas del mundo actual. La revolución en las expectativas y aspiraciones de sociedades cada vez mejor informadas, más empoderadas y más activas políticamente también los reta. En América Latina, el número de católicos se redujo un 21% desde el año 2000, y en Estados Unidos, por cada nuevo católico seis abandonan la Iglesia católica romana. Muchos se unen a iglesias evangélicas, episcopales y pentecostalistas. La competencia mundial por atraer fieles es feroz.
En China, a pesar de contar con un férreo y eficiente Estado policial que reprime a los disidentes y acalla a los críticos, el Gobierno también se enfrenta a frecuentes protestas callejeras y crecientes llamados a “revisar el modelo”. Defender el modelo era más fácil cuando la economía crecía a alta velocidad, generando empleos, aumentado el ingreso de los trabajadores y sacando de la pobreza a millones de personas año tras año. Pero una vez que este crecimiento deje de ser una realidad segura —como está sucediendo— el pacto social que ha permitido al Partido Comunista gobernar sin mayor oposición se va a erosionar.
Éstos son sólo tres de los paralelos entre el papa Francisco y Ji Xinping. Hay otros.
Pero todos apuntan en la misma dirección. Dos enormes sociedades milenarias deben adaptarse a los cambios sin perder su esencia, sin fragmentarse y sobre todo sin perder la legitimidad que es la fuente del poder que tienen sus líderes sobre miles de millones de personas.
¿Quién tendrá más éxito navegando por estas turbulentas aguas, el Gobierno chino o el Vaticano? Queda por verse. Pero lo cierto es que ambas son organizaciones grandes, jerárquicas, centralizadas y lentas. Y están siendo obligadas a desenvolverse en un mundo donde la velocidad y la agilidad son requisitos para el éxito. Transformar sus rígidas jerarquías es uno de los más difíciles retos que afrontan el papa Francisco y Xi Jinping. Y los efectos de sus actuaciones no solo los sentirán los chinos o los católicos.”
Sigo sin verme como lector de PAPEL, la nueva revista dominical de El Mundo. ¿Será porque David Jiménez, el director de la publicación, tiene 44 años? ¿Por qué Javi Gómez, Director de PAPEL y expresentador de La Sexta Deportes, tiene 38? Hoy el reportaje titular: ‘Sexo y ladrillos en Torrevieja. Se van los turistas. Qué queda de la ciudad más pobre de España’. Y dentro: ‘Cómo combatir el Estado Islámico con humor: RISIS’, ‘Por qué El Mago de Oz influye en nuestros sueños’, Apps para vigilar a nuestros hijos, El palestino que creó un lobby influyente en la red, Las teleseries que hemos dejado de ver, Todo lo que hay que saber de Los Teleñecos, Cervezas artesanas y Cuando el maquillaje se convierte en postureo. La entrevista a Jurgen Donges, el semblante de Margrethe Vestager y la guerra de comisiones en los cajeros saben a poco. Lo que más me ha gustado ha sido el artículo de Susanna Griso sobre ‘Soñar a la carta’: “Como en la serie (Borgen), mis sueños están llenos de políticos que, desde posiciones antagónicas, son capaces de dialogar, negociar y hasta de pactar”.
En cambio, por segunda semana, su rival de El País ha mejorado. Entrevistas poderosas al actor Viggo Mortensen (por Amelia Castilla), en la que habla de la pasión, de la vigencia de Camus y de su amor por el fútbol: “Solo aprendes cuando aceptas desafíos”, “Los personajes siniestros son más interesantes de interpretar”; al filósofo Daniel Innerarity (por José María Izquierdo): “¿Hay algo peor que malos partidos? Sí, un mundo sin partidos”, “El gran riesgo que corremos es que la política llegue a ser algo irrelevante”; artículo de Francesc Miralles sobre nuestros pensamientos, que crean nuestras experiencias: ‘Si tú cambias, todo cambia’, con conceptos como las creencias limitantes (“Así es si así os parece”, Shakespeare), las expectativas (carencias u oportunidades), nuestro entorno como reflejo y el escenario vital (“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la cambio a ella no me cambio yo”, Ortega y Gasset).
En El País, textos de Fernando Savater (‘Lo nuestro’, recordando el “ordo moris” medieval, la gradación de nuestros afectos), John Carlin (“Barça is not Catalonia”: entrenador asturiano, capitán manchego, mejor jugador argentino y habituales de Brasil, Uruguay, Croacia, Alemania y Chile, centrocampista turco e inspiración de un holandés) y Ramón Oliver (‘Las ventajas de ser recomendado’).
En El Mundo, las ‘Ideas’ de José Antonio Marina (hoy, sobre la Nostalgia: “Las emociones de la pertenencia a un grupo son violentas en los seres humanos”), entrevista (de David Blázquez y Pablo Pardo) al politólogo y catedrático de Harvard Michael Ignatieff: “No haces que España dure para siempre negando la posibilidad de que pueda romperse”, las ‘Luces largas’ de Jordi Sevilla: “La sensación de que el gobierno carece de proyecto genera inquietud en los mercados”, la página de Carlos Segovia (“los mensajes de Luz Rodríguez, secretaria de empleo del PSOE, están en la antípodas de los centristas que transmite Sevilla”), la entrevista de Elena Arrieta al mago Jorge Blass: “El secreto del éxito es buscar algo que no haya hecho nadie antes”.
No quiero cerrar la semana sin acordarme de Executive Excellence, espléndida revista que dirige Federico Fernández y que salió el pasado jueves con Cinco Días. Entrevistas a Maury Peipert (Cranfield), Robert Lawson (informe de libertad económica), el Mago More (atención a su próximo libro, que es estupendo), Julio Moreno (Korn Ferry), Rafael Ortega (ESIC) y artículos de Eugene Philalithis (Fidelity), José Manuel Casado (2C Consulting), Sergio de Miguel (Bentas) y Francisco Alcaide.
El artículo de Paco Alcaide, autor de los libros ‘Aprendiendo de los mejores’ y ‘Tu futuro es hoy’ (con Laura Chica) es ‘Cómo piensan los ganadores’:
“Todo el mundo quieres saber qué tienen aquellas personas extraordinarias; aquellos que consiguen resultados que a nosotros también nos gustaría conseguir. Si uno los observa, estudia y analiza, puede encontrar muchas pistas interesantes que son indicativas de lo que se debe y no debe hacer. Aquí van algunas de esas pistas que te pueden ser útiles:

1. PIENSAN EN GRANDE
No existen los límites, lo único que existen son las limitaciones, que son limitaciones mentales,  creencias incrustadas en nuestro inconsciente producto del entorno en el que nos hemos desarrollado que determinan nuestra forma de pensar, sentir y actuar. La frontera que separa lo posible de lo imposible es una simple creación de la mente. Lo único que está entre tu meta y tú es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no puedes lograrla.

2. TIENEN UNA ESTRATEGIA DE SALIDA
O vemos el final del camino (sabemos hacia dónde vamos), o no dejamos llevar por los acontecimientos (a donde ellos quieran llevarnos). No puedes ganar un juego que no has definido. Las personas con mentalidad ‘ganadora’ tienen un sentido claro de dirección y concentran todas las energías hacia ese lugar, sin desperdiciar tiempo y recursos, con personas, situaciones o decisiones que no suman.

3. LA EXCELENCIA ES INNEGOCIABLE
Las chapuzas y el hacer las cosas para cumplir no forman parte de su modus vivendi. Si hacen algo, buscan hacerlo de forma impecable. La calidad es la mejor garantía de fidelidad de los clientes, de barrera de entrada para la competencia y de beneficios sostenibles. Para tener éxito, aparca la mediocridad de tu vida. Cuando eres excelente, la competencia se vuelve más irrelevante.

4. LA AUTOCOMPLACENCIA ES TU MAYOR ENEMIGO
Aprende más para ganar más. No se puede ganar más dando menos o lo mismo. Tu nivel de ingresos solo puede crecer hasta el nivel que crezcas tú. Si quieres que te vaya mejor, tienes que estar dispuesto a pagar un precio mayor. Acomodarse es una papeleta segura hacia el fracaso. Si quieres estar en la cresta de la ola, tienes que saberlo todo sobre lo tuyo.

5. SIN PASIÓN SOLO SE PUEDE ESTAR EN LA MEDIA
Si disfrutas con lo que haces, lo harás mejor y el mercado lo retribuirá. A todos nos gusta mucho algo, identifícalo, y luego, empaquétalo en productos y servicios para poder venderlo. El éxito está en hacer del ocio un negocio. Como dice Chris Gardener, personaje que dio lugar a la película En busca de la felicidad: “No hay plan B para la pasión. Haz lo que amas y el éxito te llegará”.

6. FOCALIZADOS EN ALGO
Cuando está enfocado lo difícil es no tener éxito. La diferencia entre un experto y un amateur es el FOCO; y FOCO es decidir una máxima prioridad –una sola- y organizar todas las actividades en torno a esa máxima prioridad. Hay mucha gente con mucho talento que ha fracasado por no mantenerse enfocada. Quien persigue dos conejos, se queda sin ninguno.

7. CONTROL DEL TIEMPO
Productividad no es llenar la agenda a tope sino eliminar todo lo que no tiene que hacerse. Y aplican la regla del 80/20 que libera de trabajo y tensión de manera sorprendente. Cada vez que dices “sí” a algo sin importancia, dices “no” a algo con importancia. El tiempo es más valioso que el dinero: siempre puedes conseguir más dinero pero nunca puedes conseguir más tiempo.

8. VALOR ES SU PALABRA FAVORITA
Éxito es aportar valor a la vida de los demás. Para ganar mucho, sirve mucho. Cambia el chip de ‘cuánto gano’ al ‘cómo sirvo’. Ten vocación de servicio. Cuando te levantes por la mañana hazte esta pregunta: ¿Cómo puedo hacer mejor o más fácil la vida de la gente? Y luego hazlo. Busca siempre cómo dar más calidad, precios más baratos, algo que el mercado no ofrece o hacerlo de otra manera o en un sitio sin cubrir.

9. LA EXCUSITIS ES LA ENFERMEDAD DEL FRACASO
Nunca asumas que llevas el tipo de vida que te ha tocado vivir. El único antídoto contra todos los males es la autorresponsabilidad. Para tener éxito, lo primero es hacerse cargo de uno mismo: o gobiernas tu vida o te la gobiernan otros. Si tu vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o que no estás haciendo bien. La mayoría de personas deja que su vida transcurra y solo unos pocos deciden lo que les sucederá en la vida.

10. NO VIVEN PENDIENTES DE LA VIDA DE LOS DEMÁS
La gente ganadora no tiene tiempo de criticar, porque están centrados al cien por cien en sus objetivos y su felicidad. Criticar es siempre restar energía a lo que realmente merece la pena. Saben que el mundo es abundancia. Solo se fijan en los demás para aprender cosas de ellos y adaptarlas a su negocio y a su vida. Están centrados en su perfeccionamiento personal y en su mejora.

11. PASAN DE LAS OPINIONES AJENAS
Deciden lo que quieren, van a por ello, y pasan olímpicamente de los espectadores. Cuando escuchas demasiado acabas por mimetizar a a otros y pierdes tu esencia. La vida cambia para bien (y mucho) cuando uno se vuelve inmune a las opiniones de terceros. Triunfar es estar dispuesto a no gustarle a alguna gente. Para tener éxito debes proteger tu individualidad.

12. NO DEJAN DE RETARSE
Su estrategia es de tipo push. Saben que crecimiento personal y comodidad son incompatibles. Practican el arte de la incomodidad como estilo de vida. Se desafían cada cierto tiempo para no caer en la rutina y el aburrimiento que conducen al estancamiento. Cuanto más creces y más ensanchas tu zona de confort, mayores retos, desafíos y responsabilidades puedes asumir. El problema nunca es el tamaño del problema, el problema es tu tamaño. Si un problema te parece grand es que tú eres pequeño… y viceversa.

13. NO VAN SOLOS POR LA VIDA
Buscan compañeros de viaje. Los equipos hacen mejores y más grandes a las personas. Como dice Robin Sharma: «Un sueño fantástico necesita un equipo brillante. O no se cumplirá». Nada grande se ha logrado en solitario. Los éxitos son siempre colectivos. Primero, porque tenemos carencias que necesitamos compensar con las fortalezas de otras personas; segundo, porque todos necesitamos apoyos emocionales cuando las cosas se ponen feas y mantener un tono vital alto.

14. LA VIDA ES, SOBRE TODO, CUESTIÓN DE ACTITUD
Saben interpretar todo lo que les ocurre (fracasos, críticas, rechazos...) de manera positiva y favorable para utilizarlo en beneficio propio. Saben que detrás de cualquier experiencia hay sabiduría si uno sabe digerirla oportunamente. Todo suma cuando uno le da el enfoque adecuado. Todo ocurre por una razón y esa razón está para enseñarte algo.
15. LA RESISTENCIA EMOCIONAL ES ESENCIAL
Te pongas como te pongas, la travesía del desierto la vas a tener que sufrir. No hay otra alternativa. Y ene se viaje hay algo imprescindible, la resistencia emocional, la capacidad de estirar la frontera del dolor, de ser mentalmente fuerte cuando todo invita (y uno desea) abandonar. Como se dice en la obra ‘El Alquimista’: “Todo sueño comienza con la suerte del principiante y termina con la prueba del conquistador. Quien resiste, vence”.

Mi gratitud a Paco, a José Luis, a Federico y Aldara; a John, a José Antonio, a Susanna, a Francesc, a Jorge, a Moisés, por enseñarnos tanto.