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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cuestión de agallas, por Mario Alonso Puig



Segunda y última jornada de la Rentrée de la temporada 2015-16 en Barcelona. Si ayer tuvimos de invitado a Juan Ignacio Apoita, hoy hemos contado con nuestro buen amigo Mario Alonso Puig. Me siento muy orgulloso de contar con la amistad de Mario y, gracias a Carlos Ongallo y la EBS que lidera, haber aprendido de él en Nueva York, Utah, Arizona y Nevada, en la Toscana, Umbria y el Véneto, en Israel y Jordania, y próximamente en las Azores. Mario Alonso Puig (conferenciante, escritor, coach, mentor del Human Age Institute), una de las mejores personas que conozco, es un médico de corazón que decidió vocacionalmente dejar de curar nuestro cuerpo para mejorar nuestra alma.
Ha sido una maravilla que los 300 asistentes a su conferencia contaran con su último libro ‘Cociente agallas’, ya en su quinta edición. En Iberoamérica, donde también es una celebridad, han preferido llamarlo algo así como “la formación del carácter”, porque las agallas sonaban más a pescado que a valentía y coraje. En fin.
En este blog hablé cuando salió este maravilloso texto de ‘El Cociente Agallas. Sé valiente, cambia tu vida’, que ganó con todo merecimiento
el Premio Espasa 2013. Un libro muy práctico sobre nuestra felicidad, un viaje en tres etapas aprovechando, como dice Mario, las enormes aportaciones de “los cuatro jinetes de la Neurociencia”: Antonio Damasio (USC, en Los Ángeles), Richard Davidson (Wisconsin), Álvaro Pascual-Leone (médico valenciano formado en Alemania, profesor en Harvard) y mi también amigo Daniel Goleman.
En la primera etapa del viaje, Mario Alonso Puig nos habla de “Conocerse y Comprenderse”. Todos tenemos un “cerebro de plastilina”, compuesto por 100.000 tipos de neuronas, en total 100.000 millones de neuronas y 100.000 billones de conexiones (sinapsis). El proceso de neurogénesis  (generación de nuevas neuronas), cuyo pionero es Fred Cage (Instituto Salk), se produce en los humanos a lo largo de toda la vida (Peter Eriksson, U de Goteborg), nunca se detiene. Y tiene lugar en el bulbo olfativo y en el hipocampo. Por ello, se cumple aquella deliciosa intuición de D. José Ortega y Gasset: “No somos un participio, sino un gerundio”. Vamos yendo.
Mario cita al “Papa bueno”, Juan XIII: “Consulta no a tus miedos sino a tus sueños”. El Dr. Richard Davidson ha demostrado que la alegría, serenidad, valor y confianza tienen que ver con la estimulación de la región pre-frontal izquierda y la reducción de la actividad en la región pre-frontal derecha. ¿Cuándo ocurre? Cuando asumimos retos, sentimos interés y estamos alegres, nos enfocamos en lo que va a salir bien, buscamos el lado positivo de las cosas, tenemos planes y proyectos. ¡Qué maravilla!
El Dr. Davidson también nos ha enseñado que ha seis capacidades emocionales especialmente relevantes:
-       la resiliencia,
-       el dominio de la atención,
-       el autogobierno,
-       la agudeza sensorial (captar las señales del entorno),
-       la adaptación al entorno,
-       la duración y estabilidad de las emociones positivas.
Resulta fascinante, porque todas ellas se pueden –se deben- entrenar.

También debemos entrenar la amígdala, para optimizar la aversión al riesgo. “La lesión bilateral de la amígdala reduce mucho el interés por la interacción social”, escribe el Dr. Alonso Puig. Las personas inteligentemente optimistas tienen un mayor control de la amígdala por parte de la región pre-frontal izquierda. Son más emocionalmente inteligentes.
Tienen por tanto, a nivel emocional, mucho peso la circunvalación fusiforme (que capta señales sociales), el hipocampo (entornos familiares), la ínsula de Reil (donde habita la intuición) y el núcleo accumbens, relevante en la motivacion.
Cuidado con absorber la toxicidad (en Harvard se ha comprobado que del 60-90% de las consultas médicas tienen que ver con las emociones tóxicas). Un estado de ánimo sereno y positivo prolonga la vida.

¿Y qué es genético de todo esto? Según la Dra. Elaine Fox (Universidad de Essex), hay un gen transportador de la serotonina. Es una predisposición, pero la epigenética (el contexto, el estado de ánimo) es más determinante que la pura genética. Mario ha citado hoy a Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Me gusta recordar la segunda parte de la frase: “…y si no la salvo a ella, no me salvo yo”.

La segunda etapa del viaje que propone Mario en su libro es Superarse. “Somos y también nos hacemos”. El talento se cultiva, ya sabes. Para aflorar nuestra mejor versión, hemos de concentrarnos, después relajarnos y esperar al ¡Eureka! “Pon esfuerzo y pasión a todo lo que hagas”, nos recomienda Mario. “Ten Fe si quieres mover montañas”. Porque, para hacer realidad nuestros sueños, hemos de luchar por lo que creemos, salir de la zona de confort, abrazar la incertidumbre (“o nos enfrentamos a nuestros miedos o nos pasaremos toda la vida huyendo”). Sí, estoy con Mario Alonso: ES LA HORA DE L@S VALIENTES.

Y la tercera etapa de este viaje es Trascender para Descubrirse. Posiblemente hay mucho más de lo que vemos… Mario nos recuerda la gran pregunta, la que se formulaba Albert Einstein: ¿Estoy en un Universo amigable o en uno hostil?

Mario concluye así el ‘Cociente Agallas’: “La verdadera riqueza es la riqueza interior. Aunque todos poseamos una mina de diamantes, no todos están dispuestos a picar para extraer de la tierra aquello que es tan valioso. Por eso, la pregunta clave no es si puedes ser más feliz, sino si estás dispuesto a serlo”.
He disfrutado mucho con Mario durante el almuerzo (en su experiencia, ve el mundo cada vez más horizontal y humanista), durante su conferencia y en el turno de preguntas. Muchas gracias, Mario, por tu sabia reflexión y tus generosas aportaciones