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sábado, 11 de julio de 2015

Repasar el pasado para ganar el futuro: el Liderazgo Femenino de Sarah Terminator


Ayer estuve viendo ‘Terminator Génesis’ (Terminator Genysis), la quinta parte de la saga. La primera es de hace 30 años, 1984. Tres décadas después, Arnold Schwarzenegger (después de haber sido gobernador de California, el cargo político más importante al que puede optar un extranjero en EEUU) hace un papel muy decoroso (“soy viejo, no obsoleto”), la estrella de acción australiana Jai Courtney es entretenido,  los efectos especiales son extraordinarios y la heroína (Sarah Connor, que han interpretado Linda Hamilton en las dos primeras pelis de la saga y Lena Headey en la versión televisiva; Kate Connor, Claire Danes en la tercera parte y Bryce Dallas Howard –Jurassic World- en Terminator Salvation) es ahora Emilia Clarke (la “madre de los dragones” en ‘Juego de Tronos’).
Entre las frases de la película:
- Sarah Connor: “El tiempo al que John te envió ya no existe. Todo ha cambiado”.
- SC: “Toda mi vida he preparado a mi hijo para que lidere la guerra contra las máquinas. Lo último que podía imaginar es que se convirtiera en una de ellas”.
- John Connor: “No soy una máquina, no soy una persona. Soy más”.
- SC: “Podemos evitar que ocurra el Día del Juicio Final”.
- Terminator: “He estado esperándote”
Y por supuesto, “Volveré”.
Genysis es la empresa que conecta “el internet de las cosas” y por ello logra, el día del juicio, que las máquinas dominen a los humanos. Muy convincente.
En la revista ‘Mujer Hoy’, Emilia Clarke en portada. Nacida en Londres en 1986, mide 1’57 m pero ejerce de mujer poderosa. La “Khaleesi” de ‘ ‘Juego de Tronos’ declara: “Me he criado con hombres y mujeres fuertes. Nunca sentí que nosotras tuviéramos que luchar más”. Una combinación única de fortaleza y sensibilidad, puro liderazgo femenino de nuestra época. En la serie de televisión, su personaje (Daenerys) da órdenes a sus ejércitos; en la pantalla grande, toma las armas para defender su vida y la de los suyos. “Para lograr tus metas has de seguir tu corazón, trabajar duro y ser fuerte, seas hombre o mujer. Veo normal estar rodeada de hombres porque no veo diferencia entre ellos y nosotras”.
Emilia Clarke está preparada. Decidió ser actriz a los tres años, cuando fue a ver el musical ‘Show Boat’ (su padre era el ingeniero de sonido del mismo), estudió en el colegio Saint Edward de Oxford (hizo dos obras entre los 14 y los 17) e interpretación en el Drama Center de Londres (por donde han pasado Paul Bettany, Colin Firth y Pierce Brosnan) hasta 2009. Elegida en ‘Juego de Tronos’ en 2011. Hasta entonces fue camarera en bares y restaurantes y trabajó en un call center. Rechazó ’50 sombras de Grey’ para no ser encasillada y se decidió por ‘desayuno con diamantes’ en Broadway. Canta (baladas, blues, jazz, cabaret), toca el piano y la guitarra. Si no fuera actriz, le habría gustado ser arquitecta, diseñadora gráfica o cantante. Pronto la veremos en ‘Me before you’ (Yo antes que tú), adaptación de la novela de JoJo Moyes. Admira a su compatriota Emma Thomson.  Su padre le enseñó que no se fiara de nadie cuya televisión fuera más grande que su biblioteca.
Anoche estuve cenando en Palomeque (www.restaurantepalomeque.es), uno de los grandes restaurantes de la capital del Ebro. Desde 2000, Jesús Miguel Arqués y Fernando Marqués han conectado las recetas tradicionales con la cocina de mercado. Mi gratitud a ellos, al equipo y a mi amigo Jorge Díaz-Ticio, que me ha llevado en varias ocasiones a este templo gastronómico (la calle Palomeque está frente a la sede clásica de DKV Previasa en Zaragoza).
Y hoy hemos almorzado en Pantxika Orio (www.pantxikaorio.com), el restaurante del chef Iñaki Manterola Peña y su esposa María Jesús, en homenaje al padre, Joxe Mari Manterola, natural de Orio (Gipuzkoa), donde inventó el besugo a la parrilla con su famosa salsa Orio. Una pura delicia: sopa de marisco, bonito encebollado, merluza frita… Nuestra gratitud a Iñaki y Mª Jesús, Carlos, Maite, Cristina, Andrea y Mihay. Su lema, muy ligado al talento, es “disfrutar cocinar para que otros disfruten mientras comen”. No hay talento sin disfrute.