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miércoles, 1 de julio de 2015

Felicidad: la empresa como instrumento espiritual


Ha presentado el acto el prior de Poblet, el padre Lluch. Doctor en Física Cuántica, con la humildad de los auténticos maestros. Me pongo en mi “plan de acción” volver a Poblet para dialogar en profundidad con el prior. Posteriormente, hemos intervenido Margarita Álvarez (directora de marketing y comunicación de Adecco, con anterioridad adjunta al Presidente de Coca-Cola, Marcos de Quinto, que en la actualidad es el VP 1º de la compañía de bebidas refrescantes), David Madí i Cendrós (presidente del Consejo de Endesa y VP de Applus, la persona de confianza de Artur Mas cuando el honorable era el conceller de economía; cuando Convergencia ganó la Generalitat, David decidió pasar la política y pasar a la empresa privada), un servidor y Enric Tintoré i Maluquer (periodista de enorme prestigio, ha sido director de la sección de economía de La Vanguardia). Me ha encantado cómo Margarita, a través de los Congresos de la Felicidad de Coca-Cola que ella ha dirigido, nos ha contado los principales hallazgos de la Felicidad; la mentalidad estratégica de David, una persona muy inteligente que conecta la felicidad a las creencias personales y colectivas (y a las hormonas que se estimulan, desde el cortisol a la dopamina, la serotonina o las endorfinas); el sentido espiritual de Enric, que nos ha regalado una meditación a todos los asistentes (de apenas 3’) con un alto impacto.
He citado a Robert Vallerand (Universidad de Québec en Mintréal): “El trabajo es uno de los mayores ámbitos de INFELICIDAD”. El 80% de los empleados son infelices en sus empresas. La consecuencia práctica es que la esperanza de vida de las compañías ha pasado de 75 años (en 1940) a los 15 años actuales, y no solo las pymes (las S&P 500, han pasado de 60 años en 1960 a los 17 actuales, y bajando). He citado, más allá de la definición del Diccionario (“estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien”), a Aristóteles, Seligman, Tal-Ben Shahar y José Antonio Marina, mis “4 jinetes de la felicidad”. Esto es esencial porque, como sabes, no estamos (saliendo de una) crisis, sino en un cambio de época; del Capitalismo al Talentismo. Del Trabajo (Tri-palium, instrumento de tortura en el Imperio Romano) al Empleo (emplear nuestro Talento). Trabajan los esclavos, los siervos, los obreros. Se emplean los filósofos, los artistas, los publicistas, “los imprescindibles” (Seth Godin). Cuestión de creencias y de fluidez.
Por tanto, Felicidad en la Empresa a tres niveles: Organizativo (he expuesto brevemente los casos de éxitos de R, Mahou-San Miguel, Vygon y Chiesi y las certificaciones que, modestamente, tenemos en ManpowerGroup como Top Employer, Most Admired, 400+ de EFQM, CR 100 Best, Dow Jones Sustainable y Empresa Flexible), de Liderazgo (de Jefes a GeFes, Generadores de Felicidad) y personal (el 40% voluntario de Sonja Lyubomirsky, con las 12 actividades deliberadas para construir la felicidad).
Tras las presentaciones de unos 15’ de cada uno de los ponentes, hemos dispuesto de una hora para el debate. Y durante el almuerzo, hasta las 16 h, hemos compartido el diálogo tod@s junt@s. Mi gratitud a Antoni Pont y Julián Mollá, presidente de honor y presidente de la Fundació Gresol, a Robert, Nerea, Mar y todo el equipo, a los patronos, a Margarita, David y Enric, a tod@s l@s participantes.
AVE de vuelta a Madrid, a las 18,30 h. La lectura de hoy ha sido ‘Pensemos un mundo mejor’ de Enric Tintoré. Ha profundizado en la milenaria ciencia del yoga, y por ello nos propone “un nuevo mapa para la humanidad”, en línea con E. F. Schumacher (‘Lo pequeño es hermoso’, ‘El buen trabajo’, Guía para perplejos’). La energía más poderosa es el pensamiento, que se materializa en la realidad física. Hemos de “pensar bien y para el bien”. Así mejoraremos la realidad, de las palabras al infinito. “La confianza en lugar de la preocupación, el valor en vez del miedo, la serenidad en sustitución de la inquietud”. Aprender a perdonar (un hecho liberador), a cambiar nuestra biología (citando a Bruce Lipton, Enric nos recuerda que “la mente consciente puede procesar unos 40 estímulos por segundo, en tanto que el subconsciente puede procesar unos 40 megabytes (megaoctetos) de estímulos por segundo. Es, pues, un procesador de información un millón de veces más potente y rápido que la mente consciente”), a dar las gracias, a controlar la televisión (“No se deje hipnotizar por su poder de evasión. Seleccione y vea solo los programas que le interesen y que sean agradables. Si lo hace así, dispondrá de más tiempo en su vida y también será más feliz”), a realizar actos de amor cada día, a sonreír. Enric nos propone empezar con pequeñas meditaciones, como la que hemos compartido hoy en Poblet. “El pensamiento funciona”.

Al terminar el almuerzo, Antoni Pont nos ha preguntado si al levantarnos de la mesa éramos más felices que cuando llegamos a Poblet. ¡Sin duda ninguna! Tal es el poder de una empresa (como la de hoy) cuando se centra en hacer felices a los demás.