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jueves, 30 de julio de 2015

El comportamiento maniaco-depresivo de la economía española y el precioso don de la consciencia


Jueves finalmente en Madrid, cerrando temas. Tenía que estar en el maravilloso curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía, codirigido por dos grandes amigos, Isabel Tovar y José María Gasalla, pero no ha sido posible. La serenidad ante las adversidades es parte de la vida.
Contentísimo con las reuniones ayer en Barcelona y Madrid. Sendas empresas líderes, en crecimiento, con sana ambición que de verdad son conscientes del impacto del talento (individual y colectivo) en los resultados. Directivos fans de ‘La sensación de fluidez’. ¿Qué más se puede pedir?
En el AVE de vuelta de Barcelona a Madrid estuve leyendo un artículo y una entrevista en La Vanguardia especialmente interesantes.
El artículo de Antón Costas, catedrático de la Universitat de Barcelona se titula ‘De rentabilidad a productividad’. Comenzaba recordándonos que la economía española va viento en popa a toda vela: si en marzo de 2014 la previsión para este año era de +1’8%, ahora es del 3’8%. Aquí se crearán unos 900.000 empleos en 2015-16 (estimaciones de la OCDE) y aumenta el empleo de los jóvenes. Los motores son internos (consumo y exportación) y externos (nueva política monetaria del BCE).
Sin embargo, nos advierte el profesor Costas, “hay algo más en esta recuperación que me produce inquietud. La economía española sigue teniendo un comportamiento maniaco-depresivo. Hagan memoria. Fuimos el país que más creció y creó empleo en la etapa de la burbuja crediticia; después, con la crisis, fuimos el país que más empleo destruyó, y ahora parece que volvemos a comportarnos de la misma forma”.
La clave, según el autor, es que “tanto la cultura empresarial y sindical como las políticas publicas favorecen estrategias empresariales de vuelo gallináceo. Estrategias basadas en una visión cortoplacista de la empresa, que buscan más la rentabilidad rápida que la productividad a largo plazo”. Regate en corto con la reforma laboral, las reducciones impositivas o los despidos masivos de los EREs.
Costas nos propone reconducir la situación con una nueva cultura del compromiso entre empresas y trabajadores. Y concluye: “Lo ideal sería que la política que la política acompañase y favoreciese este cambio de estrategias empresariales desde la rentabilidad y la productividad. ¡Qué buen vasallo sería esta recuperación, si tuviese buen señor! De lo contrario, volveremos al ciclo maniaco-depresivo”.
Un artículo muy clarificador e inspirador. Gracias, profesor Costas, por poner el punto sobre la i.
Con toda admiración y respeto, creo que lo que Costas llama “estrategias empresariales de vuelo gallináceo” no son en realidad estrategias, sino politiquillas de pícaro. La calidad directiva ha bajado enteros en nuestro país desde 2008 y lo que tenemos es una serie de compañías profesionalizadas (unas pocas) que compiten internacionalmente junto a una inmensa mayoría de autónom@s y micropymes. En medio, tierra de nadie.
La supervivencia de la empresa es cuestión de calidad directiva. Sin estrategia (pero estrategia de verdad, con visión, misión y valores, dirección por objetivos, presupuesto serio, supervisión y control) no hay más que euforia o desánimo. El “cuanto más, mejor” no es propio de un gestor profesional. Y además, estructura (con organigrama y perfiles de talento), sistemas de información y comunicación, cultura corporativa (no hay cambio cultural eficaz si no se define convenientemente la cultura actual, deseada e idónea), estilo de liderazgo, mapa de talento (en lenguaje de competencias) y clima laboral (analizado y medido). Las organizaciones profesionalizadas cuentan con socios estratégicos que les ayudan en todo el ciclo estratégico del talento; las que hipotecan su futuro son tan complacientes que creen que se bastan solas.

También en La Vanguardia, en ‘La Contra’, Lluis Amiguet entrevistaba a Irvin Yalom (Washington, 1931), pionero de la psiquiatría existencial y protagonista de ‘La cura de Yalom’. Sus libros son superventas entre los profesionales de la salud mental. Su documental se estrena en España.
Hijo de inmigrantes judíos que abrieron una tienda de comestibles en un barrio marginal de la capital federal, Irvin se refugiaba en la biblioteca por el riesgo de una zona tan violenta. Su padre sufrió un infarto y su madre le culpó. Se especializó en psiquiatría porque la ve como “un relato de la existencia desde la conciencia” (como la literatura). Se psicoanalizó, como parte de su formación, pero la psicoanalista no se relacionaba con él. Aprendió que “la calidad de la terapia depende de la calidad de la relación entre terapeuta y paciente” (lo mismo ocurre en el coaching entre coach y pupil@). En las terapias de grupo exige sinceridad absoluta y constructividad (que ningun comentario de nadie nunca fuera destructivo). “Cada uno de nosotros vive en su propio mundo. Por muy cercanas que estén dos personas, siempre les separará todo aquello que no han vivido juntos”. ¿Y el amor? “El amor es la tensión por brindar al otro algo nuevo cada día y es muy diferente de enamorarse, una pasión que solo atiende a sí misma mientras dura y, si no se transforma en amor, acaba extinguiéndose”. Para Yalom, “el mejor modo de conocerse a sí mism@ es aprender a conocer a l@s demás. Y viceversa”. Irvin prefiere no trabajar con enamorados “porque los envidio y quizás también porque la psicoterapia busca iluminar la oscuridad y, en cambio, el enamoramiento se nutre de misterio y ambigüedad, por eso se desmorona al ser inspeccionado y racionalizado”. Yalom se ha especializado en la angustia existencial y su terapia de grupo se concentra en la relación con el paciente hasta lograr que se reproduzca con él los problemas que tienen con los demás. “La sexualidad es el centro de la vida”. “Nuestra consciencia es un don precioso y terrible”. En Youtube he encontrado una entrevista a Irvin Yalom sobre la muerte y el existencialismo. 50 minutos fascinantes.
Entre las citas de Yalom, me quedo con:
“Cada persona debe elegir cuánta verdad es capaz de soportar”
“La desesperación es el precio que debemos pagar por el auto-conocimiento”
“Si escalamos lo suficiente, alcanzaremos una altura en la que lo trágico deja de serlo”
“El espíritu del hombre lo construyen sus elecciones”
“Antes o después tendrá que abandonar su esperanza por un pasado mejor”
“Amar significa estar activamente ocupad@ por la vida y el crecimiento del otro”
“¡Vive mientras vivas! ¡La muerte deja de asustar cuando un@ ha consumido su vida! Si no vivimos de la forma adecuada, no moriremos de la forma adecuada!”
“No tomar posesión de tu plan de vida es dejar que tu existencia sea un accidente”
Mi gratitud a Isabel, José María y l@s alumn@s de su curso de verano.