Páginas vistas en total

lunes, 1 de junio de 2015

El fin de la autocracia, el parón generacional, la adicción al poder


Jornada en Madrid, casi completamente dedicada al Human Age Institute (www.humanageinstitute.org), la mayor iniciativa de talento de España. Si no formas parte de ella, te recomiendo que entres en la web y formes parte. Masterclass, blog, vídeos, el Handbook of Talent de José Antonio Marina… Toda la Holística del Talento y el Retorno a la Sociedad.
De la prensa de ayer domingo, me quedo con los artículos de Moisés Naïm, el propio José Antonio Marina y José Antonio Llorente.
‘Podemos, la FIFA y la Filarmónica de Berlín’, de Moisés Naïm, hacía referencia a la elección por 123 maestros de la orquesta Filarmónica de Berlín de su director, que habrá de suceder a Herbert von Karajan, Claudio Abbado y sir Simon Rattle. Por primera vez desde 1882 no se han puesto de acuerdo y han pospuesto la decisión hasta 2016. “Los músicos de Berlín orquestan el fin de la autocracia” (Shirley Apthorp). “La era del autócrata ha terminado; hasta orquestas menos democráticas que la de Berlín quieren tener más influencia sobre su destino. El estilo absolutista de Herbert von Karajan ya no tiene cabida en una sociedad igualitaria”. Naïm pone como ejemplos la FIFA (en la que ha sido reelegido Sepp Blatter), el Reino Unido, España y Polonia (en los que han irrumpido en la escena el Partido Nacionalista Escocés, Podemos y Ciudadanos y Andrzej Duda ha vencido al presidente Bronislaw Komorowski).
Moisés Naïm considera que “algo parecido ocurre en el mundo del dinero y los negocios”. El 57% de las Fortune 500 no existían en 1995. Lo mismo ocurre en la lista de los más ricos: solo el 10% de los estadounidenses que estaban en la lista en 1982 seguían en 2012. De los 1.300 supermillonarios, el 66% no ha heredado su riqueza, sino que la ha creado. En 2015, el 36% de los emprendedores billonarios son asiáticos y el 17% europeos (el 47% reside en EEUU). Lo sorprendente, dice el autor, es que los líderes convencionales no parecen darse cuenta de ello. Naïm cita a Blatter: “No necesitamos revoluciones, necesitamos evoluciones. Y yo arreglaré la FIFA”. Moisés concluye: “Pues no. Él no la arreglará. La arreglarán los fiscales y jueces estadounidenses que mandarán a la cárcel a los corruptos de ese organismo. Y esa es la revolución de la cual Blatter intenta salvarse”.
Un nuevo pacto con la juventud. De él habla Marina en su artículo sobre el “parón generacional”. Le Point, nos cuenta JAM, señala algunas de las causas estructurales: El estado del bienestar protege a las personas de más edad, Un mercado de trabajo con altas tasas de paro excluye a los trabajadores sin experiencia, La baja inflación favorece a las personas de más edad, La deuda pública ayuda a los mayores, pero van a pagarla los jóvenes. José Antonio nos recuerda que en 2002 el entonces ministro de Hacienda galo propuso mandar una carta a cada recién nacido dándole la bienvenida al mundo y señalando que ya debe 16.000 euros al Estado. Hoy es el doble. “Se teme que la economía caiga en un estancamiento secular que dificulte más el acceso al trabajo”.
El fin del poder (Naïm), el parón generacional (Marina) y, en el fondo de todo ello, la comunicación, que José Antonio Llorente (fundador de Llorente y Cuenca) llama “el octavo sentido (la intuición y la capacidad extrasensorial serían el 6º y el 7º). “Somos lo que decimos ser en la medida en que ese relato es asumido por los demás”. El silencio no es rentable (Herb Schmertz y William Novak lo escribieron hace 30 años) y la información se ha “democratizado” por las redes sociales. “Comunicar en la que complejidad de hoy requiere de conocimientos profesionales”. El relato (storytelling) no puede ser lineal, sino emotivo, interesante y empático (Christian Salmon). Los nuevos lenguajes son “capaces de cambiar el modo en que la gente ve el mundo” (George Lakoff). “La comunicación transforma” (Laurent Habib). De la gestión de la comunicación “depende la sostenibilidad de todo un sistema de convivencia, entre ciudadanos y Gobierno, entre empleadores y trabajadores, entre gestores y accionistas, entre empresas y clientes. Jobs, Obama, Mandela o Gates han sabido ser proyectados como campeones de las causas de nuestro tiempo”. “La comunicación es la verdadera tarea del liderazgo” (Anthony Robbins). No puedo estar más de acuerdo.
Beatriz G. Portalatín escribía sobre la insana adicción al poder. “El poder genera mucha adicción porque te crees omnipotente y omnipresente pero cada persona tiene su forma de expresarlo” (Manuel Nevado, psicólogo). Narcisistas, paranoides… lo peor viene cuando se pierde. “La ambición es positiva cuando nos sirve para crecer, pero cuando pierdes el miedo a pasar ciertos límites, cuando quieres más de lo que tienes y te vuelves deshonesto, entonces la gente pierde la confianza en ti”, dice mi amiga Patricia Ramírez en este artículo. Jesús de la Gándara, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital General de Burgos, ha acuñado el término “intelegancia” para un líder. Inteligencia como “la facultad de leer hacia dentro de uno mismo, de pensar, reflexionar y comprender lo que hemos percibido del exterior”. Y elegancia como “la capacidad de saber elegir lo más correcto en cada momento”. Inteligencia y elegancia, cualidades del líder en beneficio de la sociedad.
Y un caso de éxito, el de Estrella Galicia, contado por Cristina Delgado. En 2007, la familia Rivera decidió dejar de ser una marca regional, expandirse e internacionalizarse. Ese año facturaron 139 M €; el pasado, 280 M €. Ignacio Rivera (A Coruña, 1965) lleva en la empresa desde 1991, y en 2008 se convirtió en Consejero Delegado. La fundó su bisabuelo, José María Rivera Corral, en 1906. El 75% de su negocio es la cerveza, pero en su portafolio hay zumos, aguas, vinos, sidra, sangría y aguardiente. Distribuyen en todo el territorio nacional (5’3% de cuota) y en 35 países. Un beneficio bruto de 79 M €. En palabras del CEO, “somos muy modernos en tecnología, pero muy clásicos en elaboración”. “Somos unos frikis de la cerveza, nos encanta investigar y nos interesa innovar”.
Mi gratitud a Moisés, José Antonio, José María, Beatriz, Patricia y Cristina.