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miércoles, 20 de mayo de 2015

No escuchar, la primera causa de calamidad corporativa


Hoy Expansión lanzaba el especial del XXIX Aniversario, ‘El despegue de la economía’. 92 páginas, 38 artículos de cada uno de los sectores y la opinión de Luis de Guindos, Pedro Sánchez, Fátima Báñez, Juan Rosell, Igancio Fernández Toxo, Luis M. Linde, Isidro Fainé, Antonio J. Zoido, José Manuel Soria, Ernesto Antolín, Eduardo Montes, Borja Prado, Ignacio Sánchez Galán, Pedro Miró, Salvador Gabarró, Ana Pastor, Luis Gallego, Álex Cruz, Alfonso Alonso, Rosa García, Mario Barbosa, Andoni Luis Adúriz, Luis Miguel Gipérez, António Coimbra, Jean Marc Vignolles, Irene Cano, Pepe López de Ayala, José Ignacio Wert, David Brabender, Enrique Sánchez y Raúl Grijalba. Todo un “quién es quién” de las empresas de nuestro país.
El ministro de Guindos se refiere al “crecimiento para un empleo de calidad” y, aunque crecer es condición necesaria –imprecindible- el modelo de negocio de nuestro país no permite precisamente la calidad en el empleo. Sí, el PIB va al +2’9%, la exportación se nota, cabe la reindustrialización, tal vez más crédito… pero también más de tres millones de desempleados estructurales (de los 4’5 M totales), un desajuste de talento de más del 25% (las empresas, en uno de cada cuatro casos, no encuentran el/la profesional que buscan), un 35% de personas con empleo que piensan cambiar de empresa y una infravaloración (especialmente de los jóvenes) que supera el 40%. El Empleo está “patas arriba” y no basta con ser el país que más crece en PIB de Europa.
De las opiniones de nuestros principales directivos, me quedo con la búsqueda de un modelo más sostenible por parte de Isidro Fainé (La Caixa), del papel de la industria por Ernesto Antolín (Grupo Antolín), de aunar esfuerzo de Borja Prado (Endesa), del rigor frente a la incertidumbre por Pedro Miró (Cepsa), de los primeros signos de mejora por Salvador Gabarró (Gas Natural Fenosa) del “fin del principio” (Churchill) por Luis Gallego (Iberia), del pacto social por Álex Cruz (Vueling), de la apuesta por la innovación por Rosa García (Siemens), de liderar la revolución digital por Luis Miguel Gilpérez (Telefónica) y de la flexibilidad del talento por Raúl Grijalba (ManpowerGroup). Como no puede ser de otra marnera, diez de nuestros mejores directivos coinciden en el planteamiento.
En la web de Entrepreneur, Rob Bogosian y Christine Carper, coautores de ‘Rompiendo el silencio corporativo’, escriben: ‘La principal causa de la calamidad corporativa es que los líderes no escuchan’.
Como ejemplo, el hundimiento del Titanic en 1912. Debido esencialmente al “silencio corporativo”. Quienes dirigían la naviera hicieron oídos sordos a todos los comentarios sobre la seguridad del barco. Lo mismo puede ocurrir más de 100 años después.
En la experiencia de los autores, los empleados no aportan información valiosa cuando los directivos “se comportan de un modo egregio” y cuando se repite la “futilidad” (no ocurre nada ante la advertencia). El silencio es el mecanismo de defensa del talento cuando no se implica.
¿Cómo saber si la de tu empresa es una “cultura de silencio”? Rob y Christine nos formulan una serie de preguntas:
- ¿Cuántas veces en los últimos dos meses has recibido en las reuniones de equipo una “mirada bovina”? Es decir, la cara que se les pone cuando les pides aportaciones o nuevas ideas.
- ¿Cuántas veces en los dos últimos meses te han traído una idea a medias que has ignorado?
- ¿Con qué frecuencia alguien de tu equipo se he mostrado abiertamente en desacuerdo contigo?
- ¿Cuántas veces un/a colaborador/a te ha mostrado una idea opuesta a la tuya y la has empleado?
Según respondamos a cada una de estas cuatro cuestiones, mantendremos una “cultura de silencio” o una “cultura de voz”, que requiere de disciplina y perseverancia. Las claves para pasar de una a otra son:
- Escuchar con atención. Escuchar cada idea como si pudiera ser la mejor del mundo; sin prejuicios, sin agobios. Escuchar atentamente es conceder respeto a las personas.
- La regla del 20/80. El óptimo paretiano también es hablar el 20% del tiempo y escuchar el 80%. Podemos obtener buenas ideas y mucho compromiso.
- Ponlo fácil. Sé cercan@, agardable. Habla con todo el mundo, practica el contacto ocular, la expresión facial y el tono de voz amable.
- Anima. Pide opiniones y aclaraciones al final de cada reunión. Haz una pausa y pregunta de nuevo, para que vean que eres sncer@. 

Rob y Christine concluyen: “Si no aprendes de las lecciones del pasado, estás condenado a repetirlas”.
Mi gratitud a Pablo, Álvaro, Santiago y Jaime por las reuniones del día.