Páginas vistas en total

jueves, 16 de abril de 2015

El aceite de la vida


Hoy jueves 16, festividad de la Santa Faz en Alicante, después de las actividades conjuntas hemos estado en Señoríos de Relleu, la empresa oleícola de Eliseo Quintanilla Almagro y su familia. Durante más de 15 años Eliseo, farmacéutico de profesión, investigó las propiedades de la oleuropeína, presente en las hojas del olivo. Su hijo menor, Hugo Quintanilla, decidió elaborar junto a la Masía Teuladí, a 10 kilómetros del mar y a 500 metros de altura, con clima continental de montaña, variedades autóctonas como la Manzanilla Villalonga, Blanqueta, Changlot Real, Alfafara, Genovesa, acompañadas de la apreciada Arlequina. Señoríos de Relleu se ofrece en tres variedades: suave (delicate), medio (coupage) y más fuerte (intense). La botella, de aluminio (irrompible, ligera, durable, reciclable, cómoda de utilizar) con un diseño estilo naif de Paula Alenda, resume la historia de esta empresa: la Masía Teuladí (gorrión en valenciano), los bancales, Eliseo y Hugo, las variedades autóctonas, los premios, el mar Mediterráneo.
El aceite es símbolo de civilización. Ya sabes que el aceite de oliva, componente fundamental de la dieta mediterránea, y posee excelentes propiedades para la salud, especialmente para la piel y el cabello. Entre los beneficios del aceite de oliva podemos destacar el control del colesterol, gracias al ácido oleico. Además, posee componentes antioxidantes, útiles para prevenir el envejecimiento.
De los aceites, el de oliva es el más rico en ácido oleico, grasa monoinsaturada, con efecto benéfico sobre el colesterol, ya que baja las tasas de LDL o colesterol malo y aumenta las de HDL o colesterol bueno. Es un gran protector cardiovascular natural. Los fenoles actúan previniendo el envejecimiento y mejorando las expectativas de vida.

Por otra parte, favorece la absorción de calcio y la mineralización, estimulando el crecimiento, además de tener un efecto protector y tónico sobre la piel y el cabello.
Hemos disfrutado en la propia Masía de un menú “Sensaciones del Mediterráneo”, ofrecido por el chef David Ariza:
-       Magdalenas de longaniza de Pascua y aceite SdR delicate
-       Puré de tomate asado y aceite SdR delicate con salazones
-       Blanquet, pan, aceite SdR médium y vino
-       Alcachofas, sobrasada y aceite SdR médium
-       Habas, mi-cuit de rape y aceite SdR intense
-       Coca de mollitas, chocolate, cítricos y aceite SdR intense
Mi agradecimiento a David Ariza, Hugo Quintanilla y Julia, organizadora fantástica de todo esto.
Me ha recordado esta cena la película ‘El aceite de la vida’ (Lorenzo’s oil, 1992). La verdadera historia de Lorenzo Odone y la tenacidad de sus padres por derrotar la enfermedad. Ignorados por la comunidad médica y negándose a aceptar el diagnóstico de que su hijo Lorenzo moriría irremediablemente en unos años, Augusto y Michaela Odone cuestionan los tratamientos oficiales y buscarán por su propia cuenta algún remedio que pueda salvar la vida de su hijo.
Lorenzo es víctima de una extraña enfermedad, el ALD (adrenoleucodistrofia). Una enfermedad que produce una cantidad excesiva de grasas en el cuerpo causando así daños en el cerebro dando por indicio problemas sensoriales, motores y de habla, sin cura alguna, causando la muerte rápida y dolorosa de quien la padece. Sus padres no se resignarán a la muerte de su hijo así que deciden luchar contra la gran enfermedad a la que se enfrenta su hijo ya que ningún doctor, especialista, ni hospital les da la ayuda que necesitan para encontrar la solución a esta horrible enfermedad, el tan ansiado milagro. Tras entrar directamente en la investigación científica sobre Lorenzo, sus padres buscan una cura en lo que se llamará luego “Aceite de Lorenzo” y consiguen que un doctor a punto de jubilar se lance con todo entusiasmo a sintetizarlo gota a gota, hasta mejorar a su hijo un 80% de esta horrible enfermedad. Todo un logro.