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sábado, 14 de marzo de 2015

Redefinir el éxito desde los cinco niveles de Liderazgo, por Mario Alonso Puig


Intensa esta semana entre Galicia, Cataluña, Murcia, la Comunidad Valenciana y Madrid, a donde he vuelto esta tarde de sábado.
Me hubiera gustado haber asistido a la MasterClass de Mario Alonso Puig, mentor del área de Liderazgo y Ciencia, ayer en Madrid. Coincidí con mi amigo Mario el pasado martes: un servidor llegaba a Santiago a eso de las 8 de la mañana y Mario salía del aeropuerto de Lavacolla. Como sabes, comparto con el Dr. Alonso Puig vivencias en Nueva York, Utah y Las Vegas, en la Toscana, Roma y Venecia,  en Israel y Jordania… gracias al Challenge de EBS (este año, Atlantis) y por eso constato que es tan brillante en lo profesional como generoso y servicial en lo personal. Creo que pronto tendremos nuevo libro suyo.
Puedes ver esta MasterClass en www.humanageinstitute.org (la palanca del talento que no te debes perder). Mario Alonso trata los cinco niveles de Liderazgo.

Creo que fue el pastor y experto en Liderazgo John Maxwell (Michigan, 1947) quien nos habló por primera vez (y lo publicó en un libro con el mismo título en 2011) de estos cinco niveles de Liderazgo, con 5P (y niveles 5R en inglés):
1. El Liderazgo de Posición (el nivel de los “Rights”, los derechos). La gente te sigue porque eres el jefe. No les queda otra. Te siguen, quieran o no.
2. El Liderazgo de Permiso (el nivel de las Relaciones). Los colaboradores te siguen porque quieren, porque confían, porque creen en ti. No tienen por qué hacerlo, pero desean hacerlo.
3. El Liderazgo de Producción (el nivel de los Resultados). Los colaboradores te siguen por tus logros, por lo que has conseguido en el pasado. Tus resultados te avalan.
4. El Liderazgo de Desarrollo Personal (el nivel de Reproducción). La gente te sigue por lo que has hecho por ell@s. Por lo que has cultivado (su talento) dentro de ell@s.
5. El Liderazgo del Pináculo (el nivel de Respeto). La gente te sigue por quién eres, por los valores que encarnas. Por lo que significas.

Evidentemente, lo que obtienes en el liderazgo posicional, en la jefatura, es meramente obediencia. “Dime lo que tengo que hacer y lo haré”. En el segundo nivel, el liderazgo relacional, consigues un buen trato, confianza. En el tercero, el del liderazgo productivo, suelen ser resultados. En el cuarto, el del líder-coach, es desarrollo y aprendizaje. El del quinto nivel, es grandeza. Muchos son los llamados y pocos los elegidos.

¿Es cuestión de tiempo? No necesariamente. El nivel uno suele ser el de entrada (aunque hay muchos líderes que tienen credibilidad, autoridad moral, y no necesariamente jefatura, autoridad formal). Los jefes tienen subordinados, no miembros de un equipo (ya sabes que un equipo es un grupo que genera sinergias). Son directivos, ejecutivos, gestores que cuentan con reglas, regulaciones, políticas, restricciones, planificación, pero poco más. La posición se otorga; el verdadero liderazgo se obtiene (de los colaboradores).
El salto de la posición al permiso nos adentra en el auténtico liderazgo. El Liderazgo es “el talento para influir decisivamente en l@s demás”. Cuando eres líder para tus colaboradores, las cosas cambian (a mejor). Interviene esa maravillosa energía que es la voluntad humana, lo que las personas dan porque quieren. El clima (laboral) es mucho mejor.
El liderazgo nivel 3, el de la producción (los resultados) es lo que cualifica a los líderes. Los grandes líderes consiguen lo que se proponen. No hay trampa ni cartón. O logras resultados (productividad, rentabilidad) o no lo logras. Los líderes que no alcanzan el nivel 3 es porque les falta autodisciplina, ética del trabajo, capacidad de organizarse o de ser productivo. El gran Warren Bennis nos enseñó que el Liderazgo va de Criterio y de resultados.
Si en el nivel 3 el énfasis es en el presente, en los logros individuales y corporativos, el siguiente nivel tiene que ver con el crecimiento, el desarrollo, el aprendizaje. El/la líder-coach. “Ama no lo que eres, sino lo que eres capaz de ser”. De productores a entrenadores. Los líderes de nivel 4 dedican tiempo y esfuerzo a que sus colaboradores aprovechen sus oportunidades de mejora. Se calcula que l@s líderes-coaches dedican el 20% de su tiempo a su productividad personal y el 80% al desarrollo del talento de sus colaboradores. Los resultados son espectaculares (ya sabes que la rentabilidad del coaching es de entre 11 y 16 veces el tiempo y el dinero invertido). Un futuro mucho más prometedor.
Y el quinto nivel es la cumbre, el pináculo. Requiere de un liderazgo natural. Creo un legado duradero en las organizaciones a la que sirven. Son l@s líderes más destacad@s. Crean un ambiente de trabajo que trasciende la organización.
La mayoría de los líderes que alcanzan el pináculo lo logran en el último tramo de sus carreras profesionales, nos enseña John Maxwell. Es una cuestión de gratitud, de generosidad, de humildad.
Estos cinco niveles, volviendo a Mario Alonso Puig, nos animan a redefinir lo que el éxito significa para cada un@ de nosotr@s: ¿se trata de llegar a ser jefes?, ¿de llevarnos bien con la gente?, ¿de alcanzar resultados?, ¿de desarrollar el talento de nuestra gente?, ¿de dejar un legado a la altura de nuestra grandeza? Y en cada uno de estos niveles, ¿cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar en nuestra vida? En palabras de Albert Einstein, “trata de ser una persona no de fama sino de valor”.
Mi gratitud a Mario, a Loles y a todo el equipo del Human Age Institute, que están haciendo una labor maravillosa.