Páginas vistas en total

domingo, 29 de marzo de 2015

Cultura, Espectáculo y la máquina del fango


Mañana extraña por el cambio horario, que invitaba a pasear y comer al aire libre. Por la tarde hemos ido a ver ‘Focus’, con Will Smith y Margot Robbie. Una historia de estafadores y ladrones “de amor y lujo” ambientada en Nueva Orleans y Buenos Aires. Con un presupuesto de 50 M $, ha sido número uno en EEUU (el primer fin de semana recaudó más de 18 M $), ha ingresado más del coste en su país en un mes y ahora le espera el éxito internacional, por el tirón de Will Smith. Entretenimiento, sin más.
He estado leyendo la entrevista de Juan Cruz a Umberto Eco con motivo de su nueva novela, ‘Número Cero’, que saldrá a la venta el 9 de abril. En ella habla de “la máquina del fango”: los medios de comunicación para intimidar y chantajear a sus adversarios. Algo que no es nuevo, pero que han potenciado las redes sociales.
Umberto Eco (Alessandria, Piamonte, 1932) es un reputado filólogo que se atrevió con una novela ‘El nombre de la rosa’ (1980) que le convirtió en un fenómeno mundial (recuerdo precisamente haberla leído en un viaje a Italia; Aristóteles reivindicaba el poder de la risa, y escribió un libro sobre la Comedia que no nos ha llegado). Después vendría ‘El péndulo de Foucault’ y ensayos como ‘Apocalípticos e integrados’.
En su nueva obra muchos han querido ver una metáfora de Berlusconi (“aunque hay muchos en Italia”, aclara Eco). Pecorelli es un editor que pone en marcha un periódico que no acaba en los kioskos, pero sí en la mesa de un ministro. Así es “la máquina del fango”. En palabras de Umberto Eco, “para deslegitimar al adversario no hace falta que lo acuses de matar a su abuela o de que es un pedófilo; es suficiente con difundir sospechas sobre sus actitudes cotidianas”. El editor dice en la novela: “es que la noticia no existe, es el periodista el que la crea”. “Cuando se habla del malo, todos los periódicos tratan de hacer creer que se está hablando de otros” (Eco). Como “la realidad es más novelesca que la ficción”, la crisis del periodismo comenzó en los 50 y 60 con la televisión y ahora es más grave por internet. ¿Cómo se sale del fango? “Dando noticias acreditadas”. Eco no tiene miedo por él, sino por sus nietos (equipara el auge del nazismo por la frustración en Alemania con el del mundo musulmán actual). Los diarios actúan como si la red social no existiera; sin embargo, para este gran filólogo “la prensa todavía es garantía de democracia”.
La periodista Amber Lyon, ganadora del Emmy, ha denunciado que la CNN no ha difundido atrocidades de Bahrein después que ese país pagara a la cadena por tratarle favorablemente. “Me preocupa que se pastoree a los ciudadanos a un nuevo conflicto a través de coberturas selectivas…”
En el mismo semanal, Gabriel García de Oro nos habla de la sociedad del rendimiento (‘La sociedad del cansancio’ de Byung Chui Han, de quien he hablado en este blog y en ‘Atrévete a motivarte’), del flow de Csikzentmihalyi y de la magia. “La magia no es otra cosa que la pasión. Y la pasión es el motor de la grandeza, la autorrealización y la maestría. Si descubrimos aquello que nos apasiona, seremos capaces de focalizar nuestra energía en ello”. “Los grandes bailarines no son geniales por su técnica. Son geniales por su pasión”.
Según la profesora Silvia Leal, apenas el 15% de las personas cuentan con esa pasión. Una lástima. Cuando carecemos de pasión, el rendimiento y la hiperactividad nos llevan a la ansiedad.
Cultura y espectáculo. He leído en El Mundo sobre la campaña “Estamos quemando España”. En la final de Gran Hermano VIP, por cada tuit (hubo 197.000), la imagen de un libro quemado: obras de Cervantes, Calderón, Lope… Más de 10 horas diarias de telebasura (entre ellas, Gran Hermano, que se ve el doble que el informativo más visto). La prensa rosa vende más de 20 veces más que las revistas de divulgación científica (Pronto, 4 M; Hola, 2’1 M; Muy Interesante, 200.000; National Geographic, 150.000; Fotogramas, 120.000). Kiko Rivera o Belén Esteban reciben más tuits (más de un millón) que cualquier líder político (David Cameron, 940.000; Hollande, 926.000; Rajoy, 745.000). España es líder en ediciones de Gran Hermano (la última, con 5 millones de seguidores) y en fracaso escolar. La Esteban, autora española del libro más vendido (100.000 ejemplares). La “princesa del pueblo” ha cobrado por semana 65.000 euros, el equivalente a lo que perciben 100 profesores de bachillerato por su labor educativa. Así es esta sociedad del espectáculo.  
¿Qué podemos hacer? “Hay que acostar a los niños leyéndoles un libro y no mirando la televisión”. Investigaciones del Stanford Center for Cognitive and Neurobiological Imaging demuestran que la lectura relajada ayuda a desarrollar la percepción para comprender el mundo que nos rodea y la lectura analítica aumenta el flujo sanguínea hacia todo el cerebro y particularmente hacia la corteza prefrontal, la región se ocupa de los procesos cognitivos para gestionar la atención y la realización de actividades complejas. Leer fomenta la empatía y la responsabilidad. El niño se desarrollar jugando, no viendo la tele.