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viernes, 27 de febrero de 2015

El juego de hormonas entre el Liderazgo Femenino y Masculino


Disfruté mucho de la Reunión Estratégica que mantuvimos ayer por la tarde en Barcelona con un centenar de nuestros managers. El 90% del Éxito es una “ejecución disciplinada” (disciplina proviene de “discípulo” y significa aprendizaje deliberado; es un signo de equipo de alto rendimiento). Por ello, requiere que quienes están “al pie del terreno” la conozcan, la compartan y muestren su Liderazgo (el ejemplo hace al/a la líder) para alcanzarla. El éxito no es por casualidad. Mi gratitud a mis compañer@s por su concentración, atención y participación ayer.

Esta mañana he leído en el Stefano Scabbio Daily la crítica de Carly Fiorina a Hillary Clinton: “No tiene ni idea de lo que es el Liderazgo”.
Tuve la ocasión de conocer personalmente a Carly Fiorina cuando era la CEO de HP con motivo de un acto de APD en Madrid (mi agradecimiento a Mª Teresa Lerroux, que lo hizo posible). Pudimos charlar sobre El Quijote, porque Carly es historiadora y admira el sentido humanístico del Caballero de la Triste Figura.
Hoy he tenido un almuerzo-coloquio con la Asociación de Directivas de Aragón sobre Liderazgo Femenino (mi agradecimiento a Ana Solana Castillo, su presidenta, y a las asociadas). Ya sabes que hasta hace bien poco, decir que el cerebro femenino y el masculino eran distintos era tabú. La Dra. Brizendine es una de las pioneras en mostrar esas diferencias: el cerebro femenino es más eficiente (un 9% menor pero con la misma cantidad de neuronas), dedica un 11% más a la comunicación, tiene un hipocampo mayor (más emotivo), es más empático y menos testosterónico (menor inteligencia espacial, menor agresividad, menos tiempo pensando en el sexo), es más ejecutivo (corteza prefrontal).
Estamos en pleno tsunami, por la convergencia de tres megatendencias: la hiperconectividad (el pasado 2014 se superaron los 7.100 M de suscripciones de móviles, más que personas en el planeta; más de 2.700 M estamos conectad@s a internet), la aceleración tecnológica (crecimiento exponencial), con tres grandes oleadas de biotecnología, inteligencia artificial y robótica; la irrupción de 4.000 M de “nuevos ciudadanos” desde países emergentes, con ganas de vivir en Occidente. En definitiva, es un mundo paretiano por la educación, la innovación y la ambición. Te recomiendo, si quieres profundizar en el tema, el libro ‘El mundo que viene’, de Juan Martínez-Barea, que ya comenté en este blog.
El nuestro es un mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo) al que hemos de responder desde un Liderazgo VUCA (Visión de futuro, Comprensión, Claridad en la ejecución, Agilidad). Es el modelo i4 de un “Liderazgo patas arriba”, en palabras de la Dra. Silvia Damiano: un Liderazgo Inspirador, Integrador, Imaginativo e Intuitivo. ¿Hay, en este modelo, diferencias de género?
Según  ‘Female Leadership’, el estudio de McKinsey (2009) sobre los nueve rasgos del liderazgo innovador, hay tres características en las que las mujeres tienen una importante ventaja: Desarrollo de Personas, Expectativas y Recompensas y Creación de modelos; dos con ligera ventaja del Liderazgo Femenino: Inspiración y Toma de decisiones participativa; hay empate entre hombres y mujeres en Estímulo intelectual y Comunicación eficiente (empate entre hombres y mujeres) ; y ventaja del Liderazgo Masculino en Toma de decisiones individual y Control y corrección. La tendencia hacia el/la líder-coach está clara.
En ‘No hay Marte sin Venus… ni Venus sin Marte’, de John Gray (creador del concepto de “Venus y Marte”) y Barbara Annis (directora del Women’s Leadership Board de Harvard) nos ofrecen un interesante estudio sobre los “puntos ciegos” de ambos sexos:
- ¿Igualdad de oportunidades? El 58% de los varones cree que hay igualdad de oportunidades en el trabajo; solo un 24% de las mujeres piensa lo mismo.
- ¿Aprecian los hombres a las mujeres en el trabajo? El 79% de los varones así lo piensan, y solo el 48% de las féminas.
¿En qué quieran ser reconocidos? Ellos, por sus resultados (89%); ellas, por su esfuerzo (82%).
- ¿Os sentís excluidas las mujeres? Según los hombres, no (92%); según vosotras, sí (82%).
- ¿Tienen que andar los hombres con “pies de plomo” con vosotras? Según las chicas, no (82%); según los chicos, sí (79%).
- ¿Hacen las mujeres demasiadas preguntas? ¡Qué va!, pensáis vosotras (80%); claro que sí, pensáis vosotros (92%).
- ¿Escuchan de verdad los hombres? Evidentemente, responden ellos (82%); para nada, consideráis vosotras (48%).
- ¿Sois las mujeres demasiado emocionales? Resulta que los hombres solo contamos algo negativo si es muy importante y a tres personas de mucha confianza; las mujeres contáis tanto lo positivo como lo negativo a una media de 32 personas.
- ¿Somos los hombres insensibles? Aquí estamos bastante de acuerdo… en que sí (el 72% de las mujeres y el 68% de los hombres opinan eso).
Tenemos que mejorar mujeres y hombres en “Inteligencia de género”, la capacidad de empatizar con el sexo opuesto. La oxitocina (la hormona del cariño) es típicamente femenina y los varones la necesitamos desarrollando la empatía, la orientación a l@s demás y el trabajo en equipo (pasar de agresivos a asertivos). La testosterona, hormona típicamente masculina, la segregáis las mujeres con orientación a resultados, motivación de logro, perseverancia y agresividad (pasar de sumisas a asertivas). Se trata de combinar lo mejor de cada género, como nos enseñña Silvia Leal, mentora de eLeadership del Human Age Institue y autora del imprescindible ‘Ingenio y Pasión’.
Y junt@s, segregar endorfinas (calidad de vida) y los tres “mensajeros alegres”: serotonina (placer), dopamina (atención) y norepinefrina (memoria). Y evitar el cortisol (ira, mal humor). Las personas no queremos cambiar porque se eleva el nivel de ansiedad (adrenalina/epinefrina).
El Liderazgo femenino puede tener ventaja de integración (oxitocina) y de intuición (conexiones de cuerpo calloso). El Liderazgo masculino, de inspiración (testosterona) y de imaginación (atrevimiento).