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sábado, 7 de febrero de 2015

10 hábitos tóxicos que practicamos sin darnos cuenta


Primer sábado de febrero, con frío (y nieve en gran parte del país). 22 provincias en alerta por aludes y por bajas temperaturas (hasta -10º). Una gran oportunidad para estar a cobijo, disfrutar de la familia y amigos y, sí, hibernar, que es necesario. Hoy se casa nuestra amiga y compañera Araceli, una de l@s mejores profesionales que conozco en esto de la Gestión del Talento. Disfruta, Araceli, de una maravillosa luna de miel en el precioso México, uno de los países que más profundamente está en mi corazón.
Me gusta la web www.lifehack.org, que nos aporta “trucos” para mejorar nuestra vida. Entre ellos, ’10 Toxic Habits We Have That Most of Us are simply Unaware’ (10 hábitos tóxicos que tenemos y de los que simplemente no nos damos cuenta), de Kirstin O’Donovan, la coach de productividad que ha publicado ‘Maximiza tu tiempo y maximiza tus beneficios’. Kirstin se refiere a esos automatismos que empleamos más del 40% de nuestra vida.
Los 10 hábitos tóxicos que podemos practicar sin ser conscientes de ello son:
1. Permitir que el pasado dicte nuestro presente… y nuestro futuro. Ya sabes la historia del elefante al que de pequeño atan a un palo. Cuando crece, su condicionamiento le impide escapar. Así somos también los humanos: prisioneros de nuestro pasado, si no lo evitamos. El presente y el futuro requieren de nuestra libertad y nuestra responsabilidad. Que las malas experiencias pasadas no bloqueen el cumplimiento de tus sueños.
2. Esperar que pase lo peor. ¿Con qué frecuencia pensamos en cosas que NO queremos que ocurran? Parece ser que expandimos, involuntariamente, aquello en lo que pensamos. Es mejor centrarnos en lo que deseamos que ocurra y hacer un esfuerzo consciente por que suceda. Nuestra mente y nuestro cuerpo se sentirán más felices.     
3. Hablar mal de los demás cuando no están. Es una práctica demasiado habitual, por desgracia. Criticar a los ausentes genera una pobre impresión en l@s demás y mina la confianza en nosotr@s. Aunque se haga sin mala intención, el “gossip” (cotilleo) genera más perjucios que beneficios. 
4. No cumplir con lo que dices. ¿Cómo nos sentimos cuando alguien es incoherente? Cancelar los planes, no asumir las promesas, no mantener la palabra nos hace perder valor como personas. Debemos cumplir lo prometido.
5. Practicar el autosabotaje. Probablemente el más retador de los hábitos tóxicos es mantenernos en nuestro parecer y no abandonar a pesar de las circunstancias. El autosabotaje genera frustración. Para perseverar en el cambio que queremos, hemos de encontrar la motivación perdida, reconectar con nuestros valores y ritualizar la transformación. Frente a la resistencia al cambio, la firmeza en el propósito.  
6. Compararte con otr@s (la toxicidad de la envidia). Este es uno de los hábitos con menos sentido, aunque sea más que frecuente. Solo competimos contra nosotr@s mism@s, contra nuestra mejor versión. Nuestras circunstancias, experiencias, capacidades son únicas, por lo que no debemos comparar peras con manzanas. Ni es justo compararse, ni sirve para que seamos felices. Es mejor centrarnos en nuestras fortalezas y oportunidades de mejora, para apalancarnos en aquéllas y aprovechar éstas.
7. Obsesionarte con querer cambiar a l@s demás. Se trata de una expedición, no por habitual, poco valiosa. Las personas solo serán lo que quieren ser (voluntariamente), no lo que queramos que sean. Una variante de ello es la ayuda no solicitada. Estemos a disposición de l@s demás solo cuando nos lo pidan.  
8. Esperar ser más feliz cuando ocurra algo en el futuro. Son los “mitos de la felicidad” según Sonja Lyubomirsky. Seré feliz cuando me case, cuando tenga un buen trabajo, cuando gane mucho dinero… La ilusión es condición necesaria, pero sin la intención (el esfuerzo) genera desilusión, como un boomerang. La felicidad proviene del presente, de lo que construimos, no de los “si tuviera…”   
9. Mantener pautas de pensamiento negativo. Se calcula que diariamente rondan nuestra cabeza unos 60.000 pensamientos. Desgraciadamente, pensar en negativo suele ser más frecuente que en positivo. La negatividad, está comprobado, bloquea la creatividad, la inspiración y las opciones. Así como piensas te sientes. Desde la consciencia podemos modificar nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestro lenguaje, nuestra postura (corporal y ante la vida) y como consecuencia, nuestros resultados. Se trata de una elección libre y personal.  
10. Ser un hipócrita. ¿Practicamos con el ejemplo? Es muy curioso que muchas personas den consejos que no se aplican a sí mismas. O incluso que actúen de forma diametralmente opuesta a lo que sugieren a l@s demás. Ese hábito de disociar (exigencia con l@s demás, complacencia con un@ mism@) es dañino. La hipocresía (aunque sea inconsciente) es irritante y frustrante. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. 
Diez poderosos conceptos que generan hábitos tóxicos: la Melancolía, las Expectativas negativas, la Crítica, la Incoherencia, el Autosabotaje, la Envidia, la Obsesión por cambiar a los demás, la Espera, el Pensamiento negativo,  la Hipocresía. Ser conscientes de estos hábitos es el primer paso para, a través del coaching, establecer un Plan de Acción claro (metas-objetivos-hitos) y modificar nuestros hábitos en positivo. Las consecuencias son mayor felicidad, mejor salud, mejor rendimiento personal y colectivo.
Gracias, Kirstin, por compartir este decano, y a las personas a mi alrededor que habéis contribuido decisivamente en hacer de este sábado un día estupendo.