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miércoles, 14 de enero de 2015

Sapiosexualidad, coaches sexuales y los 7 rasgos de l@s crónicamente infelices



He estado leyendo sobre ‘Sapiosexualidad, el nuevo trending, una verdadera delicia’, de Natalia Montero.
La autora apunta: “Los metrosexuales se han ido porque la sapiosexualidad llegó para quedarse. La etimología de la palabra se deriva del inglés ‘sapiosexual’ que parte del latín sapiens (sabiduría).
Es una forma de orientación sexual caracterizada por una fuerte atracción por la inteligencia de otro, independientemente del género o de lo que físicamente nos atraería convencionalmente.”
Natalia nos pone un ejemplo: “Recientemente tomaba el café con una pareja que se conocieron en un grupo de lectura ‘para gente inteligente’, ahora están a punto de casarse, ambos son sapiosexuales confesados. En una charla con ambos ella dijo: ‘Usar el cerebro es sexy; el cerebro es como un músculo, como todo músculo que no se ejercita, se atrofia, pasa que conoces a alguien que ejercita su mente tanto como cualquier otra persona ejercita su cuerpo, y eso es exquisito.’ (Está bien, tal vez la última palabra la dije yo, ¡Pero lo es!). Él, hizo eco en el mismo sentir y agregó algo como: ‘Hay tanto misterio en ella, siempre hay algo para adentrarse, algo que exponer, algo sobre qué hablar…’ Y es que la sapiosexualidad está comenzando con el pie derecho y ganando terreno rápidamente, no sólo en la vida real sino en series de televisión como ‘The Big Bang Theory’, ‘Criminal Minds’ o ‘The Mentalist’, haciendo que el espectador ahora prefiera una pareja con un alto IQ (cociente intelectual) a un cuerpo o cara bonitos.”
La Montero añade: “Y es que un comentario acertado, una conversación interesante, un amplio conocimiento de algún tema, una reacción apropiada, son factores que no sólo conquistan, sino que excitan a una persona sapiosexual. La explicación de cómo y porqué sucede esto está directamente relacionado a la función cerebral y a las necesidades que deseamos cubrir al buscar una pareja. El Dr. Lister Rossel, psiquiatra en la Universidad Clínica de Las Condes lo explica de ésta manera: ‘A diferencia de lo que se cree actualmente, el principal órgano sexual es el cerebro, seguido de la piel y por último los órganos genitales… No es nada extraño que nos resulte atrayente, desde un punto de vista sexual, una persona que tomo el nivel mental como punto de partida de la seducción. La evolución humana ha provocado cambios en nuestro comportamiento, sobre todo en el cerebro. El sapiosexual, aunque inconscientemente, es parte de éste proceso de evolución, porque toma como principal atracción un vínculo mental.”
Respecto a ella misma, Natalia concluye: “Por mi parte, me gusta alguien que represente un reto mental, que me desafíe la mente, lo que más ‘me pone’ es una mente incisiva, inquisitiva, perspicaz e irreverente. Quiero alguien que pueda convertir una discusión filosófica en nuestro juego previo, una mente maestra con un sentido del humor profundo y sarcástico, alguien que me canse el cerebro y después de todo esto… quedarme dormida en sus brazos. Supongo que todo esto me hace a mí y a muchos más sapiosexuales.”
En la misma línea, la revista Tiempo (que lleva a su portada a Esperanza Aguirre y Susana Díaz, de las que se espera mucho este año) trata el caso de l@s coaches sexuales: ‘Alegrías renovadas en el dormitorio’. “Lo que hacen estos sex coach es un entrenamiento presencial durante el acto sexual diciendo qué se hace bien, qué se hace mal y qué se debe cambiar, como en el gimnasio”, así lo explica a Tiempo la psicóloga clínica y sexóloga Núria Jorba. Antes de nada, hay que matizar la diferencia entre el trabajo del sexólogo y el del coach. Mientras que el primero se encarga de arreglar problemas que afectan a la salud –como la eyaculación precoz o el vaginismo–, el segundo trabaja las emociones y ayuda a mejorar las partes del juego erótico y la seducción.” Como he publicado en este blog en alguna ocasión, en este campo hay coaches de referencia, como Herminia Gomà Quintillà, directora del Institut Gomà y organizadora del Congreso Nacional de Coaching y Liderazgo. La V edición se celebrará los días 15 y 16 de mayo en Barcelona.
Y por otro lado, en el Huffington Post Tamara Star ha escrito sobre los siete hábitos de las personas crónicamente infelices:
1. Piensan que la vida es dura.
2. Creen que no se puede confiar en la mayoría de la gente.
3. Se concentran en lo que va mal, no en lo que va bien.
4. Se comparan con otros por envidia.
5. Ansían controlar su vida.
6. Piensan en el futuro con miedo y preocupación.
7. Siempre hablan de cotilleos y quejas.
Los siete rasgos de la Infelicidad son Creencias negativas, Desconfianza, Negatividad, Envidia, Control, Desesperanza y Quejas.
Mi gratitud y reconocimiento a las personas sanamente positivas y felices. 

1 comentario:

Ana Suárez dijo...

Nunca había oído hablar de sapiosexualidad, pero no me parece una idea nada descabellada. Creo de hecho que las mujeres solemos ser más sapiosexuales que los hombres y que es el disfrute de las conversaciones lo que marca la diferencia y hace que una pareja no tenga fecha de caducidad.
Saludos