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jueves, 15 de enero de 2015

El truco de motivación de Olazábal y el emprendedor quesero Albert Pons


Por una circunstancia del día, he tenido la ocasión de recordar a José María Olazábal, el gran jugador de golf.
Esto me ha recordado nuestro libro (de Jorge Carretero y un servidor) ‘Atrévete a motivarte’, en el que Olazábal comparte con los lectores sus “trucos de motivacion”. En su caso, es una Capacidad de superación encomiable. Este es el fragmento:
“José María Olazábal (Txema, para sus amigos) es uno de los mejores golfistas de la historia. Nacido en Fuenterrabía en 1966, como jugador aficionado ganó el británico Amateur Championship a los 18 años. Tiene dos “chaquetas verdes” (Masters de Augusta) por sus victorias en 1994 y 1999. Ha participado siete veces en la Ryder Cup y ganado en cuatro de ellas con el combinado europeo (1987, 1989, 1997 y 2006) formando junto a su mentor, Severiano Ballesteros, la pareja de más éxito de la historia del torneo. Como capitán de la Ryder Cup obtuvo en la edición de 2012 un gran éxito fruto de una remontada histórica, que dedicó a Seve como inspirador. Ha obtenido 19 trofeos en el circuito europeo, 5 en la PGA y 4 en otros continentes (en Japón, Hong-Kong y Dubai). Miembro del World Golf of Fame desde 2009 y Premio Príncipe de Asturias del Deporte en 2013 (el liderazgo es un tándem: Olazábal sucedió en este premio a Iker Casillas y Xavi Hernández).
Olazábal ha recibido el Príncipe de Asturias por el llamado “milagro de Medinah”, una épica formidable. Para el jurado, presidido por Arantxa Sánchez Vicario: “Digno sucesor del espíritu de Severiano Ballesteros, José María Olazábal ha demostrado en su larga carrera un espíritu de superación encomiable, un talante competitivo y unas cualidades humanas admiradas por todos”. Severiano obtuvo este galardón en 1989; Olazábal es el segundo en conseguirlo.
“Es un orgullo sobre todo por Severiano, por recibir el mismo premio que él. La relación que tuvimos durante tantos años fue una auténtica maravilla. Ya me dijo que este galardón es algo grande”, declaró el golfista guipuzcoano.
A mediados de los 90, Olazábal sufrió una artritis reumatoide que casi le lleva a la silla de ruedas de por vida. Se repuso, ganó de nuevo el Masters de Augusta, y años después tuvo otra grave dolencia, también reumática, que le apartó de los campos de golf. Todo corazón, Nespresso le convirtió en “embajador de la marca” por ser la viva imagen del sacrificio, la honestidad y la madurez. Olazábal ha declarado: "Aquí no hay atajos. Se trata de trabajar duro y ganártelo. En cuanto a la honestidad siempre he aprendido desde pequeño que hay unas reglas en golf y hay que cumplirlas. Muchas veces jugamos solos o no hay nadie que nos está mirando y alguien puede tener la tentación de mejorar la posición de la bola u otras cosas. En ese sentido siempre he sido estricto y es lo que he aplicado. Además, el respeto a los demás". Y añade: “El deporte me lo ha dado todo. Me ha enseñado a apreciar las cosas de la vida y, por qué no, también la fortuna de tener una vida más holgada. Pero lo que más amo es el reto del propio deporte. Cada día es diferente. Cada vez que me pongo en el 'tee' del uno sé que es otro capítulo, que no sabes lo que va a ocurrir.”
En su capacidad de superación, le gusta que sus caddies sean golfistas profesionales: “Me gustan los 'caddies' que sepan jugar al golf. Que entiendan de golf. Que sepas lo que estás diciendo. Es como tener la misma graduación en las gafas. Con Seve no hacía falta que estuviésemos cinco minutos discutiendo sobre qué golpe pegar. Era llegar a la bola y veíamos el mismo golpe.” Un diálogo provechoso.
Severiano Ballesteros (1957-2011) publicó una autobiografía en 2008 en la que podemos comprobar en su vida su fe, pasión y trabajo constante; rasgos que le convirtieron en una leyenda del golf. Su discípulo y compañero de Ryder, José María Olazábal, es también un ejemplo de esas virtudes, para el golf y para la vida.”

También he tenido la ocasión de conocer a un interesante emprendedor, Albert Pons i Segarra, que dejó la banca y se ha dedicado a su gran pasión, los quesos, en Mas del Sisco, Girul (Meranges) Girona. Ha recuperado tipos que se habían perdido 20 o 40 años y ha fundado Formatges Vall de Meranges. Ganó el tercer premio en la categoría de quesos singulares del Concurso de Quesos Artesanos del Pirineo. Su especialidad es l’estringoll (de oveja, pasta blanda, corteza natural, maduración de un mes, aspereza fuerte,
vino Pinot Blanc, Sauvignon Blanc o Cava Catalán).
El queso se fabrica con leche cruda de ovejas de su propio rebaño, que esta formado por unas 350 ovejas, de varias razas, entre ellas la xurra, la lacoune y la ovimed. El Mas del Cisco está situado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, rodeado de montañas, donde las ovejas apacientan libremente mientras el clima lo permite, por los parajes naturales ricos en hierbas aromáticas, que le dan a la leche una gran variedad de matices que luego se trasmite al queso.
La coagulación del Estringoll es de tipo ácida, es un queso con una corteza natural rugosa, de pasta blanda y blanca, textura granulosa, algo yesosa en el centro. El sabor es intenso, ácido lechoso y con un toque picante al final.
El queso madura un mes aproximadamente, a esa edad ya es un queso con carácter y fuerte personalidad, pero según Albert, si se deja madurar más, el queso puede llegar a licuarse en su interior y adquiere un sabor muy fuerte, tan intenso que solo es apto para los paladares más atrevidos. Es un queso estacional, que solo se elabora de finales de septiembre a principios de abril.
Es exquisito, acompañado de frutos secos tostados, y una rebanada de pan recién horneada.
Mi gratitud a emprendedores como Albert.