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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aprende a presentar como le gustaría a Billy Wilder


Es muy ilusionante cuando formas parte de un grupo empresarial que tiene un proyecto, un reto, un futuro más que deseable. Hoy hemos tenido Business Board (el Comité Comercial) y otras reuniones con planes evolutivos esenciales. “El futuro empieza hoy, no mañana” (Juan Pablo II).
Jaime Guibelalde y un servidor hemos ido a almorzar a ‘Kilómetros de Pizza’, la propuesta gastronómica de Jesús Marquina, cuatro veces campeón del mundo de pizza. Un local muy sugerente de la Avenida de Brasil diseñado por el interiorista Luis Galliusi y el publicitario Fernando Godoy (el señor Goldwing), con Laura Panizo de anfitriona. Hemos disfrutado de una pizza campeona. De momento, el restaurante lleva 28’5 Km de pizza. Gracias, Jaime, por la iniciativa.
Esta tarde, después de la oficina, he ido a ver ‘El juez’, con Robert Downey Jr., Robert Duvall y la inolvidable Vera Farmiga. Hank Palmer es un abogado triunfador que vuelve a su pueblo en Indiana debido al fallecimiento de su madre. Allí su padre, juez durante 44 años y con el que no se habla, es acusado de asesinato. No le queda otro remedio que defenderle, con lo que deben restablecer lazos. Excelentes interpretaciones y un guión muy interesante.
He estado leyendo, en el blog de Garr Reynolds (uno de los mayores expertos en presentaciones eficaces), una entrada suya de junio sobre Billy Wilder (1906-2002) y 10 trucos que nos enseñó. Este genio de la comedia fue el primero en ganar el Óscar simultáneamente como productor, director y guionista; su obra maestra ‘El Apartamento’, es una de las mejores cintas de la historia y una de las más inteligentes críticas al capitalismo. El cineasta Cameron Crowe, biógrafo de Wilder (‘Conversaciones con Wilder, 1999), le considera el rey de la simplicidad, claridad y el relato divertido. 
Las diez claves, para Garr, son:
1. Todo por la audiencia. Las audiencias son impredecibles. Las presentaciones no son para nosotr@s, sino para ella. El gran axioma es: Conoce a tu audiencia. “De los diez mandamientos, nueve son ‘No aburrirás”.
2. Engánchate a la garganta y no les sueltes. No pierdas el tiempo con inicios aburridos; lanza un pistoletazo (¡Bang!). Gánate la atención y mantén el interés. En el documental ‘Billy Wilder speaks’ (que te recomiendo), nos recuerda: “Empieza con fuerza”.
3. Desarrolla un argumento claro para tu personaje principal. La historia ha de tener un protagonista con el que la audiencia se identifique. Wilder lo llamaba “el arco del cambio”.
4. Has de saber hacia dónde vas. La historia debe llevarnos a algún sitio. ¿Te ha pasado eso de escuchar una charla y no saber cuál es la meta? No basta con que lo sepa el/la ponente, sino el público. En el teatro hay un principio valioso, “el rifle de Chejov”: “Elimina todo lo que no sea relevante para el relato. Si dices en el primer capítulo que hay un rifle en la pared, en el segundo o tercer capítulo debe desaparecer. Si no se va a usar, para qué lo cuentas”.
5. Cuanto más sutil y elegantemente ocultas la trama, mejor escritor eres. Un punto de giro lleva a la acción a una nueva dirección. La típica película en tres actos suelen tener dos giros. El primero, al final del primer acto. El segundo, al final del segundo acto, da la ocasión para el tercero. Como ponentes, hemos de tener clara la estructura, con un marco que no sea demasiado evidente para la audiencia. Debemos fomentar la curiosidad, la sorpresa, el “enganche”. El público está demasiado ocupado escuchando y observando como para saber qué es lo próximo que viene. “Confía en tu instinto; mejor que tus errores sean tuyos que de otros” (Billy Wilder).
6. Si tienes un problema en el III Acto, el verdadero problema está en el Acto I. El tercero es la conclusión climática, por eso es tan importante. Lo que más recuerda el público es el principio y el final. La conclusión debe merecer la pena. Muchos ponentes tienen dificultades con el cierre, y eso ocurre porque no han sentado las bases en el inicio.
7. Un truco de Lubitsch (mentor de Billy Wilder): Cuando digas “dos más dos”, deja que el público calcule el resultado. Trata a la audiencia con respeto y no les impongas tu mensaje. Los mejores guionistas adaptan su material al público para que participen. Muéstrales, pero no se lo expliques.
8. En las explicaciones, ten cuidado de no leer lo que el público está viendo. Añade, suma, no repitas.
9. Lo que ocurre en el Acto II lanza el final de la película. Debe haber algo inesperado que incremente el tempo para el final de la charla. En la preparación, incluye un momento sorprendente que genere una nueva dirección.
10. EL Acto III debe construirse una y otra vez en acción y tempo para el último evento. Y ahí acaba. El tempo provoca que el final enganche. “Si vas a decir la verdad, divierte o el público te matará”.
Estos diez mandamientos, Garr Reynolds los condensa en dos: “No se te ocurra aburrir a la gente” y “Cuanta más complicada sea la historia, más visual debe ser”.
Gracias a Garr, a Billy Wilder y a todos los genios creativos que nos cuentan fabulosas historias.