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miércoles, 29 de octubre de 2014

VUCA. El Cerebro musical y la increíble historia de Talento de Sixto Rodríguez


Esta mañana he tenido el honor de participar en la jornada de APD en Barcelona sobre ‘Gestionar el Talento en un entorno de crecimiento. ¿Cómo nos afecta el VUCA World?’. Me ha gustado mucho la presentación de Albert Buxadé (Vodafone) y el caso práctico de Damm a través de Marcial Navarro, director de Servicios Corporativos y Ainhoa Fornos, jefa de Recursos Humanos. Damm  es una empresa “human age” que afronta la transformación digital con una perspectiva sobre el Talento sumamente interesante. Sus ideas de separar la gestión del desempeño de la retribución variable, que la formación deje de ser predominantemente presencial para convertirse en voluntaria y online, contar directamente con el talento (e involucrar a los jefes, porque el liderazgo no es negociable), el mapa de talento como matriz entre agilidad y actitud, la diferenciación entre sistemas ágiles y sistemas tradicionales… El éxito no es por casualidad, y por ello en Damm el Talento es la Estrategia. Mediterráneamente talentos@s.  
Mi gratitud a Mercè Faixes, DG de APD Zona Mediterránea, y a todo su fantástico equipo. El próximo 11 de diciembre, en el Palau de Congressos de Catalunya, el VI Afterwork APD Barcelona con un@s invitad@s realmente espectaculares. More FUN… More IDEAS… More MANAGEMENT… More CORNERS DE NETWORKING. ¿No cometerás el error de perdértelo?  
El Talento ya no es lo que era. Como preámbulo, ayer en el AVE de Madrid a Barcelona estuve viendo de nuevo en DVD ‘Searching for Sugar Man’, el maravilloso documental de Malik Bendjelloul, Óscar 2013 y galardonado en Sundance, Tribeca, Los Ángeles, Dock of the Bay e In-Edit. La historia, absolutamente real, de Sixto Rodríguez, un cantante de Detroit que grabó un par de álbumes en 1970 y 1971 con los mejores productores de Motown, no tuvo ningún éxito (su nombre hispano le perjudicó, a pesar de ser un cantautor a la altura de Bob Dylan) y que en la Sudáfrica del apartheid logró un éxito mayor que Elvis Presley. Un relato sobre el Talento que, si no lo has visto, no te puedes perder bajo ningún concepto. Hazme caso, como yo le hice a Juanjo en Bilbao cuando me la recomendó el año pasado (muchas gracias, Juanjo, por una sugerencia tan valiosa). Una delicia de menos de hora y media con 18 entrevistas y 14 canciones primorosamente hilvanadas. A mi hija y a su clase se la ha puesta su profesora de música en clase, en el SEK Ciudalcampo, lo que dice mucho de su carácter pedagógico. Que el mundo pueda reconocer tus talentos es, como podemos comprobar en este documental, un momento mágico.
Siguiendo con el valor de la música, canalizadora de emociones, he estado leyendo ‘El cerebro musical’ (en el original, ‘The world in six songs’, El mundo en seis canciones) del neurocientífico  y músico Daniel Levitin.
Para el autor, “la música es un elemento crucial en la historia del pensamiento”. Tras años de investigación, Levitin considera que todas las canciones de la historia se clasifican en seis categorías básicas por las emociones y contenidos que transmiten.
- Amistad. “Cuando nuestros movimientos se coordinan con los de otros, la sensación de que el grupo tiene vida propia o de que formamos parte de una conciencia colectiva es algo más que un sentimiento maravilloso” (Jamshed Baruscha, psicólogo cognitivo). Se crean vínculos sociales al luchar en la guerra, defenderse de los ataques, cazar y formar grupos de trabajo.
- Alegría. Sting y otros creen que las primeras canciones humanas expresaban alegría. “La música produce un tipo de placer del que la naturaleza humana no puede prescindir” (Confucio). Alegría en los oyentes y en los creadores: musicoterapia. Es una “agradable sacudida neuroquímica”.
- Consuelo. La sexta sinfonía de Beethoven o el “Night and day” de Stan Getz. A Daniel su padre le regaló ‘El factor X’ de George Plimpton, sobre las personas de éxito. Fracasan más que las otras, pero nunca se dan por vencidas. El éxito es fruto del optimismo inteligente, tal como lo define Seligman: no culpabilizarse de la derrota, no darla por permanente, extraer lecciones, aprender y perseverar hacia el objetivo. “En muchos de los lugares donde he trabajado, la música ha sido como una banda sonora que ayudaba a los empleados a superar la jornada”. En todas las culturas hay canciones de cuna, consoladoras y predecibles. “Cuando estamos tristes liberamos prolactina, una hormona tranquilizante”. La música triste para “engañar” al cerebro y que libere prolactina (también se libera tras el orgasmo y en las mujeres tras el parto y durante la lactancia). “Las canciones tristes (el blues, por ejemplo) nos hacen sentir, por este orden, que alguien nos comprende, que estamos menos solos, que también nosotros podemos salir adelantey que es maravilloso que algo tan bello haya surgido de algo tan triste”.
- Conocimiento. “Las posibilidades de supervivencia solo aumentan cuando logramos distinguir lo verdadero de lo falso” (David Huron). Las canciones de conocimiento codifican información vital para la supervivencia de los miembros del grupo. El discurso de Gettysburg, la Tora o el Corán tienen ritmo y armonía. El conocimiento es emoción.
- Religión. Los rituales implican movimientos repetitivos. No hay prácticas religiosas que la música no acompañe. La música desempeña una función catalítica, sintética y decisiva. Desde el Cantar de los Cantares y el Mesías de Haendel hasta el ‘Amazing Grace’, mucha de la mejor música ha sido religiosa.
- Amor. “El hecho de que el amor romántico pueda describirse como una serie de transformaciones a nivel sistema neuroquímico no lo vuelve menos real”. El amor suele ser ciego (Maugham), pero no sordo. Las canciones de amor nos ayudan a expresar nuestros sentimientos. El amor es un “instrumento de compromiso” (Martie Haselton).
“Muchos científicos han buscado la sede de la consciencia en el cerebro. Creo que nunca la encontrarán, no porque no exista la consciencia, sino porque es ilocalizable. Si no esperamos encontrar la “gravedad” en algún punto del centro de la Tierra, no deberíamos encontrar la consciencia en algún punto de la cabeza”. Es la idea de Mario Bunge (McGill University), Paul y Patricia Churchland o Daniel Dennett. “La experiencia a la que llamamos consciencia no es el resultado de procesos inmateriales, vitalistas o sobrenaturales, sino un producto del funcionamiento normal de las neuronas en el cerebro humano”.
Excelente libro, plagado de vivencias personales, reflexiones valiosas y lo último en Neurociencia aplicado a la música. Gracias, Daniel, por tus aportaciones.
Como sabes, si no hubiera dirigido mi talento a lo que he hecho, probablemente me habría gustado ser “show-runner”. Por eso me ha dado alegría comprobar que nuestra compatriota Teresa Fernández-Valdés (creadora de ‘Gran Hotel’, ‘Hispania’, ‘Gran Reserva’ o ‘Velvet’) ha sido elegida por The Hollywood Reporter en el Top 5 de esta profesión en Europa. Teresa estudió periodismo en Madrid y cursó un Máster en gestión y producción audiovisual en La Coruña. En su Galicia natal fundó la productora Bambú junto con su pareja, Ramón Campos, al que conoció en aquel Máster. “En EE UU la ficción es una industria y se ve como un vehículo para exportar cultura”, ha declarado Teresa.
Buena música, buenas series y buenas jornadas de aprendizaje como la de esta mañana en Barcelona gracias a la APD.