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miércoles, 15 de octubre de 2014

Las ventajas que te aporta la Generosidad


Jornada entre Madrid (por la mañana), Badajoz (por la tarde) y Barcelona (por la noche, en cena corporativa).
En Badajoz he tenido el honor de participar en las 32ª Jornadas de Gerencia Universitaria, organizadas por EBS, para hablar ‘Del Capitalismo al Talentismo: Selección, Captación y Fidelización del Talento en la Gerencia’. Creo firmemente que en esta nueva era, en la que el Talento es más escaso y valioso que el Capital, hay tres organizaciones sometidas a la “ley de hierro” de la jerarquía, que deben transformarse especialmente si desean sobrevivir: los partidos políticos, los medios de comunicación y las universidades.
Ante los 70 gerentes de las universidades públicas españolas, hemos hablado de Talentismo, de lo que es realmente el Talento como “buen uso de la Inteligencia” (Marina), como Inteligencia triunfante, de qué lo compone, del Liderazgo como tipo de talento (para influir decisivamente en l@s demás), de la atracción del talento, de la fidelización, de la motivación (¿extrínseca?, ¿intrínseca?), de la felicidad y cómo generarla… Mi agradecimiento a Carlos Ongallo y su equipo de EBS por esta oportunidad.
He estado leyendo el número de este mes de la revista Psicología Práctica, con un informe sobre la Generosidad. Ya sabes que en el Talentismo la Generosidad (así, con mayúsculas) es la cualidad más importante, la competencia esencial para atraer talento.
“¿Merece la pena ser generos@?”, se preguntan los autores del informe. “La postura de dar, ofrecer y compartir es mucho más vital que la de retener, guardar, encogerse y cerrar lo suyo por si acaso”, responde José Mª Doria (psicoterapeuta). “Sí, pero ojo con los trepas”, matiza Lola Mayo, también psicoterapeuta.
Dar y recibir es una ley universal. “La generosidad es la manifestación natural del principio de interacción dinámica que rige el universo”. Por ello, las personas generosas viven una vida más plena, porque lo que se entrega retorna aumentado. En el informe se recoge aquella película, ‘Cadena de favores’, con Kevin Spacey y Jaley Joel Osment.
L@s altruistas siempre ganan. La generosidad nos acerca a los demás, nos hace felices al compartir, nos ayuda a vencer las resistencias. Por el contrario, el egoísmo es la cara más fea del ser humano. El informe recoge una tipología de tacañ@s: el/la egoísta crónic@, el/la aprovechad@, el/la pedigüeñ@, el/la calculador/a, el/la dilapidador/a, el/la autosuficiente. Y finalmente, dónde situar los límites de la generosidad. Nos pasamos de generos@s cuando necesitamos de aprobación continua, nos quedamos cort@s cuando damos de mala gana, podemos ser generos@s sin dinero elevando la autoestima de l@s demás. Ojo con el control y la manipulación, con l@s hij@s, con l@s amig@s, con la pareja.
Me ha gustado también en la revista el test sobre nuestros intereses (si somos más de Comodidad, de Superioridad, de Control o de Agradar) y el artículo del economista Joaquín Valls, autor de ‘Emocional Mente: reeduca tu carácter para no amargarte la vida’ y el más reciente ‘Genial Mente’. Tras 36 años enseñando matemáticas a universitarios, ha constatado que “la genética tiene poco o nada que ver en el rendimiento escolar”. La educación recibida y las técnicas de estudio son mucho más relevantes. Valls cita a Karl Anders Ericsson y sus famosas “10.000 horas” de práctica deliberada. “Todo parece indicar que 10.000 horas es el umbral de tiempo necesario e imprescindible para llegar a la élite en cualquier disciplina, es decir, el periodo de entrenamiento que requiere nuestra mente para interiorizar cualquier habilidad y llevarla a cabo con una enorme naturalidad y facilidad o, si se quiere, de forma incosnciente”. Como se dice en inglés, “la práctica hace al maestro”.
Joaquín Valls sabe muy bien que lo marca la diferencia son las ganas. Como dice nuestro buen amigo el profesor Santiago Álvarez de Mon, “con ganas, ganas”. En términos neurológicos, en lugar de aprender con el neocórtex (como se pretende en la escuela clásica), debemos activar los ganglios basales (el piloto automático) y entonces liberamos la corteza cerebral para racionalizarlo y comprenderlo.
Mi gratitud a Rosalía Fernández, Directora de la revista ‘Psicología Práctica’, y a su equipo.