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domingo, 19 de octubre de 2014

El talento de Meryl Streep


Ayer por la tarde, al llegar a casa, pude disfrutar inesperadamente de dos programas de La 2: ‘Días de cine’ (que celebraba el 60º aniversario de ‘Sabrina’, con Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, una película deliciosa por el que no pasa el tiempo) y ‘La Mitad Invisible’ (www.rtve.es/television/la-mitad-invisible/) con Juan Carlos Ortega analizando ‘La Regenta’. Todo un regalo para quienes hemos trabajado mucho en Oviedo (la “Vetusta” de la obra de Clarín). Un programa muy interesante sobre la mejor novela del siglo XIX. Mi gratitud a la directora, Blanca Flaquer; al presentados, Juan Carlos y a todo el reparto de esa fantástica versión televisiva de Fernando Méndez-Leite (1995), con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez a la cabeza (y con mi querido y admirado Juan Luis Galiardo, que seguro que se lo pasó genial haciendo esa serie de tres episodios). Si quieres revivirla: www.rtve.es/alacarta/videos/la-regenta/regenta-capitulo-1/445812/ 
Por la noche, estuve viendo de nuevo en DVD ‘Bienvenido Mr. Chance’ (Being There, 1979), dirigida por Hal Ashby, basada en la espléndida novela ‘Desde el jardín’ de Jerzy Kosinsky. Es la historia de un jardinero analfabeto que se convierte en el asesor de confianza de un poderoso hombre de negocios y del presidente de los Estados Unidos. Peter Sellers borda el papel de Chauncey Gardiner (fue nominado al Óscar) y Shirley McLaine es su contrapunto. Una cinta excepcional.
Hablando de cine, he estado leyendo el libro sobre Meryl Streep escrito por Karina Longworth, crítica de cine que también ha escrito sobre George Lucas y Al Pacino, en la colección ‘Cahiers du Cinema’. El texto se centra en diez de los mayores papeles de su carrera:
- Linda, en ‘El cazador’ (1978) de Michael Cimino.
- Joanna Kramer en ‘Kramer contra Kramer’ (1979), de Robert Benton.
- Sophie Zawistowska, en ‘La decisión de Sofía’ (1982), de Alan J. Pakula.
- Karen Silkwood en ‘Silkwood. Reacción en cadena’ (1983), de Mike Nichols.
- Madeline Ashton en ‘La muerte os sienta tan bien’ (1992), de Robert Zemeckis.
- Francesca Johnson en ‘Los puentes de Madison County’ (1995), de Clint Eastwood.
- Miranda Priestly en ‘El diablo se viste de Prada’ (2006), de David Frankel.
- Julia Child en ‘Julie y Julia’ (2009), de Nora Ephron.
- Margaret Thatcher en ‘La dama de hierro’ (2011), de Phyllida Lloyd.
Nacida en 1949 en Missouri, Meryl Streep (su nombre real es Marie Louise Gummer, que es como firma los cheques) es considerada por muchos la mejor actriz viva. Ha sido nominada al Óscar nada menos que 18 veces, y ha obtenido tres estatuillas. Es una perfeccionista en la preparación de sus papeles, ha interpretado numerosos personajes reales (Julia Child, Ethel Rosenberg, Karen Silkwood, Karen Blixen, Roberta Guasppari, Lindy Chamberlain, Susan Orlean, Margaret Thatcher) y estudió drama en Yale.
Ya sabes que el Talento se aprecia o se deprecia. Por ‘El Cazador’ (1978) cobró 35.000 $. Por ‘La mujer del teniente francés’ (1981), 350.000 $. Por ‘Enamorarse’ (1984), 2 M $. Por ‘Los puentes de Madison’, 5 M $ más un % de la taquilla. Por ‘No es tan fácil’ (It’s complicated), 8 M $.
Creo que uno de las claves del éxito de Meryl Streep es que la han dirigido muchas mujeres: Karel Reisz en ‘La mujer del teniente francñes’, Nora Ephron en ‘Julie y Julia’ (es guionista en películas de Mike Nichols como ‘Se acabó el pastel’), Phillida Lloyd en ‘Mamma mia’ y ‘La dama de hierro’...
Más de 50 películas en su haber, entre ellas sus papeles de Molly Gilmore en ‘Enamorarse’ (1984), Roberta Guaspari en ‘Música del corazón’ (1999), Clarisa Vaughan en ‘Las horas’ (2002), Janine Roth en ‘Leones por corderos’, la hermana Aloysius Beauvier en ‘La duda’ (2008) o Violet Weston en ‘Agosto’ (2013). Este año ha rodado tres películas y ya tiene cerradas al menos dos para 2015.
“Puedes tener un día horrible cuando dudas de tu talento”, ha declarado Meryl Streep. “O que eres aburrida y la gente se va a dar cuenta de que no sabes lo que estás haciendo”. Hasta ella puede sufrir, de vez en cuando, del “síndrome del impostor”. Por otro lado, nos ha enseñado que “actuar no es ser alguien diferente. Es encontrar lo similar en lo que es aparentemente diferente y encontrarte a ti misma allí”. Brillante.