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viernes, 10 de octubre de 2014

Coaching y el arte de la Serenidad


Viernes lluvioso en Madrid, con un tráfico especialmente denso por el extra de quienes utilizan el coche como paraguas y quienes aprovechan el último día de la semana laboral para salir de la oficina a la hora de comer.
Esta mañana he tenido la última sesión de Coaching Estratégico con la Directora Comercial de una empresa muy importante. Se trata de una directiva intuitiva, audaz e impulsiva, que ha mejorado en estos meses en Serenidad (algo que ahora lleva muy presente) y en perspectiva, entre otras. Ella misma reconoce que se acerca a la mejor versión de sí misma y por eso, tras un breve paréntesis, vamos a seguir con el Coaching a principios del 2015.
Se da la circunstancia de que con la Directora General con la que he terminado el proceso de acompañamiento el martes pasado ocurre lo mismo: que desea continuar con el Coaching Estratégico, lo que me invita a un par de reflexiones. La primera es que el Liderazgo Femenino es más práctico y está ahondando en las posibilidades del Coaching, lo que es una magnífica noticia. La segunda es la responsabilidad del coach en no caer en “coach-dependencia”, en el llamado técnicamente “síndrome de Svengali”. Svengali es un personaje de ficción de la novela de George du Maurier, ‘Trilby’ (1895), que fue muy popular a principios del siglo XX. Svengali era un judío de la Europa del Este que seduce, orienta y explota a la joven británica Trilby, hasta convertirla en una gran cantante. El término ha quedado en inglés como sinónimo de persona manipuladora y maquiavélica. ‘Trilby’ fue llevada al teatro en Londres por Herbert Beerbohm Tree y en Estados Unidos por Wilton Lackaye. Se han producido versiones cinematográficas en 1927 (cine mudo alemán, por Paul Wegener), 1931 (por el gran actor John Barrymore), 1954 (ya en Techicolor, con John Wolfit), 1983 (para la televisión, con Peter O’ Toole y Jodie Foster) y 2012 (por Derren Brown).
Ya sabes que el Liderazgo es en más de un 90% pura Inteligencia Emocional, la capacidad que tenemos de gestionar nuestras emociones y la relación con las emociones de l@s demás. La Inteligencia Emocional (y la Inteligencia ejecutiva, como diría el maestro Marina, la capacidad de poner en valor lo que sabemos, queremos y podemos) se debe cultivar, desde la semilla del deseo. Por eso el Coaching es insustituible para desarrollar el Liderazgo.
Ray Williams escribió en ‘Psychology Today’ el artículo ‘Por qué todos los CEOs necesitan un coach’: www.psychologytoday.com/blog/wired-success/201208/why-every-ceo-needs-coach. El trabajo de un/a Consejer@ Delegad@ es más estresante que nunca. “Nadie necesita más que él/ella escuchar la verdad, y la obtiene menos de sus emplead@s; nadie está más en el foco de las críticas cuando las cosas van mal; nadie más es el/la decisor/a en las decisiones difíciles; y por último, nadie más recibe el estatus y reconocimiento de celebridad y de casi-héroe”, escribe Williams.
Por eso, el 30% de l@s CEOs dura menos de 3 años (hace 20 años, duraban en el cargo, de media, 9’5 años; hoy, 7’6 años). El 40% de l@s nuev@s CEOs fracasan en los primeros 18 meses (investigación publicada en la Harvard Business Review). Su fracaso no tiene mucho que ver con la competencia, la experiencia o los conocimientos técnicos, sino con el ego, la soberbia y un estilo de dirección trasnochado. El 82% de l@s nuev@s CEOs que fracasan, lo hacen por una mala relación profesional/personal con sus colaboradores y sus pares. Sydney Finkelstein, autor de ‘Por qué los ejecutivos fracasan’, analizó durante 6 años multitud de casos para concluir que el denominador común es un ego desmedido. David Dolich y Peter C. Cairo, en su ‘Los 11 comportamientos que pueden descarrilar tu camino a la cumbre y cómo gestionarlos’, nos hablan de soberbia, ego y falta de inteligencia emocional (“creer que no necesitan ayuda de nadie, que lo saben todo”).
La diferencia entre el éxito y fracaso de la Dirección, como demostraron Kelly See, Elizabeth Wolfe Morrison y Naomi Rothman en un estudio publicado en ‘Organizational Behavior and Human Decision’, está en la Autoconfianza, pilar de la Inteligencia Emocional. El problema es cuando l@s lideres no desean ayuda ni feedback (paradójicamente, eso es falta de seguridad en un@ mism@). El estrés suele producir ansiedad, miedo y debilidad física.
La crisis del Liderazgo es la disonancia entre cómo l@s líderes se ven a sí mism@s y cómo les ven los demás. Cuanto mayor sea la distancia, mayor es la resistencia al cambio. Por eso la auto-consciencia (self-awareness) es esencial… y el Coaching ayuda mucho.
Sí, l@s grandes líderes son apasionad@s, comprometid@s, hosnest@s, fiables. Y eso hay que construirlo día a día frente a las presiones diarias.  Un estudio de Right Management de 2004 constataba que el 86% de las empresas utilizaba el Coaching en sus programas de desarrollo del Liderazgo (diez años después, en España el dato está en el 40%).
Eric Schmidt, CEO de Google, ha dicho que el mejor consejo que puede dar a sus colegas es que cuenten con un coach. Como Barack Obama, como los deportistas de élite.  Jonathan Schwartz, que fuera CEO de Sun Microsystems, está en la misma línea. Steve Bennet, ex CEO de Intuit, ha declarado: “Al final, los que logran mejores resultados, que siguen aprendiendo y mejorando, necesitan coaching”.
Mi gratitud a quienes, como tú y como las dos líderes de esta semana, lo tenéis claro.