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jueves, 18 de septiembre de 2014

Las 12 claves para gestionar con éxito


Es un grandísimo honor participar en el ExpoCoaching Iberoamérica, uno de los mayores eventos del continente, hoy y mañana en Bogotá. Mi gratitud a Carlos Pardo, el DG que ha organizado este maravilloso acontecimiento de desarrollo del talento y del liderazgo, a su socio Ricardo, a sus respectivas esposas y a todo su equipo. Anoche disfrutamos de una exquisita cena dirigida a los conferencistas internacionales (como dicen por aquí) con un delicioso ceviche y carnes del país. Además he coincidido en el vuelo y en el Congreso con mi buen amigo José Pedro García (‘Vivir del Coaching’) y estoy conociendo a ponentes de talla mundial, como Timothy Gallway (‘El juego interior’), Lidia Noemí Muradep (coach argentina introductora de la PNL en España) o Myriam Sánchez (que ha trabajado con las primeras damas de los presidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos). 
Como sabes, cuando viajo cruzando el Atlántico de este a oeste, no duermo prácticamente nada. Me dedico a leer y a ver películas. Ayer, ‘The Million dollar arm’ (A golpe de talento), la historia inspirada en un hecho real en el que un agente deportivo organiza un concurso en la India para captar y desarrollar futuros lanzadores de béisbol). Preciosa y con muchas enseñanzas. Todavía no ha sido estrenada en España, y seguro que será un éxito. También vi ‘X-Men: Días del futuro pasado’ (no la había visto en cines), de estos héroes de Marvel. No muy entretenida, la verdad. Y varios capítulos (hasta 8) de ‘The House of Cards’ en su segunda temporada. Una serie excepcional, con Kevin Spacey en estado de gracia.  
En la revista de Avianca, en la sección de empresas, recomendaban el libro ‘Managing for Success’ (Gestionar para el éxito), de Steven R. Smith (2014). Una llamada de atención hacia la necesidad de capacitarse (de formarse, de desarrollarse, de coaching) de los directivos, en habilidades muy concretas y con una relación bien diferente con sus colaboradores.
Las doce claves de este libro son:
- Si la mayoría de los directivos muestran un nivel de desempeño bajo es porque carecen de un entrenamiento gerencial adecuado.
- Muchos directivos aprenden de sus propios jefes, que tampoco han recibido el entrenamiento necesario.
- Ser un experto en algo no te convierte en un buen gerente, en absoluto.
- La tarea más importante de un directivo es contratar al mejor talento (y no perderlo, me permito añadir).
- El éxito de un directivo depende de los logros de los profesionales que forman parte de su equipo.
- Un directivo es un maestro de la delegación y asesora a los colaboradores que llevan adelante el trabajo.
- Tratar a los colaboradores con respeto produce muchos mejores resultados que microdirigirlos (el micromanagement es una falta de respeto, dicho sea de paso).
- Lo que enriquece y mejora la labor de cada profesional es hacerlo más significativo (propósito) y autónomo (autonomía y responsabilidad), además de proponer nuevos retos (aprendizaje). Daniel Pink nos enseñó en ‘La sorprendente verdad sobre qué nos motiva’ que la motivación no es extrínseca (palo y zanahoria) sino interna, y depende precisamente del propósito, autonomía y maestría.
- Enriquecer el empleo significa en la práctica rediseñar la labor de cada puesto para conseguir que sea más satisfactoria (felicidad) y de mayor responsabilidad (empowerment).
- Es imprescindible pedir las aportaciones de los colaboradores antes de tomar las decisiones que les afecten. La ejecución es el 90% de la estrategia.
¿Sentido común? Muy probablemente, pero no práctica común. Los mejores directivos lo son por los resultados que obtienen (en su gente, en los procesos, en los clientes, en los negocios), y por tanto por lo que hacen (comportamientos habituales) y no por lo que dicen.
‘¿Por qué necesitas un coach?’ ha sido el título de mi conferencia hoy en ExpoCoaching, aludiendo al título de un libro mío muy popular en Iberoamérica. En la primera parte, he tratado si de verdad necesitamos coaches, algo muy evidente en el deporte de alta competición y desgraciadamente no tan claro en otros ámbitos, como la empresa o la política. Me he referido a la ley de Revans de la supervivencia, al verdadero sentido de la Crisis y al Talentismo como era conceptual, conductual y de generosidad. ¿Por qué necesitamos un/a coach? Básicamente, para desarrollar nuestro talento (“El talento que no se aprecia, se deprecia”, “Se juega como se entrena”), para sentirnos más motivad@s (la motivación no es “palo y zanahoria”, sino interna: propósito, autonomía, maestría) y para ser más felices (siguiendo las investigaciones de Sonja Lyubomirsky, somos arquitect@s de nuestra felicidad, mediante 12 actividades deliberadas).
Gracias a los centenares de asistentes al ExpoCoaching Iberoamérica.