Páginas vistas en total

miércoles, 13 de agosto de 2014

Por qué el Carisma es un mito. Lecciones prácticas para ser más influyentes


Este verano también ha fallecido Lauren Bacall, a los 90 años. Nacida Betty Joan Perske en El Bronx, de padres judíos (polaco y rumana), fue portada de Harper’s Bazaar y Vogue. A los 17 años tomó clases en la American Academy (fue compañera de clase de Kirk Douglas) y, gracias al consejo de la esposa de Howard Hawks, Nancy, le propusieron el papel protagonista de ‘Tener o Tener’ (1944) con Humphrey Bogart. “La mirada” fue la Marca de LB. Se casó con Bogey y con él hizo otras grandes películas: ‘El sueño eterno’ (1946), ‘La senda tenebrosa’ (1947) y ‘Cayo Largo’ (1948).  En total, participó en 72 cintas. La última que recuerdo (aunque estuvo rodando hasta el final), ‘El amor tiene dos caras’, en la que hacía de madre de Barbra Streisand. Rose (Barbra Streisand) le pregunta: “¿Vas a hacer café?”. La Bacall contesta: “He enterrado a un marido. He hecho crecer a dos hijas. Ya he hecho bastante café”. DEP.
He estado leyendo ‘El mito del carisma. Cómo cualquier persona puede perfeccionar el arte del magnetismo personal’, de Olivia Fox Cabane. La profesora Fox, estadounidense y francesa, ha dado conferencias en Stanford, Harvard, el MIT y Yale.  Columnista de Forbes, ha escrito en The New York Times, Wall Street Journal y Business Week.
En ciertas ocasiones, cuando hablo de Liderazgo, me gusta poner un fragmento de ‘Invictus’ en el que Nelson Mandela se dirige a la Federación Sudafricana de Rugby, que acaba de eliminar al equipo nacional (los Springboks) por unanimidad, les invita a que vuelvan a votar y gana la votación por 12 votos de diferencia. Y entonces pregunto a los participantes: ¿Creéis que Mandela tenía Carisma? Todos asienten, absolutamente convencidos. “No, el Carisma no existe. El Carisma es un don, un magnetismo inexplicable. Lo que Mandela tenía, y todos los grandes líderes tienen, era Presencia”.
Olivia Fox va en la misma línea. Tenemos que desmitificar el Carisma. Es fundamental en los negocios y en la vida, pero “no es magia; son conductas aprendidas”. No es una cualidad intrínseca sino Presencia + Poder + Cordialidad. Carisma = PPC.
La autora cita las elecciones británicas de 1886, entre Gladstone y Disraeli. Una joven cenó con cada uno de ellos la semana previa, y los comparó: “Gladstone es el hombre más inteligente de Inglaterra. Disraeli te hace sentir la persona más inteligente de Inglaterra”. Todos sabemos quién ganó. Como “tips”, Olivia nos ofrece bajar el tono de la voz al final de la frase, reducir la rapidez y frecuencia con la que asentimos, y tomar 2’’ antes de empezar a hablar.
Conductas carismáticas: Presencia (atender a lo que está pasando) significa que los que están a nuestro alrededor sienten que los escuchamos, respetamos y valoramos. Debemos generar una “mentalidad ganadora” para que nuestra comunicación no verbal transmita presencia, poder y cordialidad.
Obstáculos al PPC. El malestar físico y el malestar mental: la ansiedad causada por la incertidumbre, la insatisfacción por comparaciones, la autocrítica excesiva y la duda de uno mismo (síndrome del impostor). Para superar los obstáculos: 1. Eliminar el estigma del malestar (la vergüenza es funesta), 2. Neutralizar la negatividad, 3. Reescribir la realidad. Estar cómod@ en la incomodidad.
Para crear estados mentales “carismáticos”: Visualización, Gratitud, Benevolencia, Compasión, Autocompasión (no sé si la palabra más apropiada en castellano es precisamente eso; en realidad, es la cordialidad ante nosotros mismos tras un momentos difícil). Como hacen los deportistas y los artistas, hace falta un precalentamiento. El cuerpo influye en la mente.
Estilos de carisma: De focalización (presencia y confianza), como el de los introvertidos que comunican respeto; De visión (convicción y confianza), como Steve Jobs; De bondad (cordialidad y confianza), como el Dalai Lama; De autoridad (estatus y confianza), como Mandela. El carisma acertado depende de la personalidad, las metas y la situación.
Primeras impresiones. Se producen en el cerebro reptiliano. La regla de oro es ser similar para gustar. Depende del atuendo, de un buen apretón de manos, de una agradable conversación (haciendo sentir bien a otra persona) y sabiendo abandonar la conversación con elegancia.
La escucha “carismática” es la escucha atenta (no interrumpir, tomarse 2’’ para responder). El habla “carismática” consiste en evitar asociaciones negativas, ser gráfico, optimizar las palabras, hacer sentir bien, potencia vocal, ritmo pausado, dejar caer la entonación al final, sonreir (o imaginar que sonríes).
Lenguaje corporal. Contagio emocional, mimetismo consciente, espacio personal y nada de “ojos vagabundos”. Para proyectar poder, “ser el Gran Gorila” (ocupar espacio) y quedarnos quietos (postura regia).
Situaciones difíciles: abordar a las personas individualmente, expresar agradecimiento para racionalizar, en las malas noticias emanar compasión y cordialidad, en la crítica mostrar benevolencia, en las disculpas escuchar hasta el final.
Presentaciones. Mensaje sencillo, limpio y claro como el agua. Respaldar cada punto con una anécdota entretenida. Postura aplomada y equilibrada, sin gestos distractores. Hablar como si compartiéramos un secreto. Contacto visual de 1-2’’ y pausas frecuentes y deliberadas.
Carisma en una crisis. Estado interno tranquilo y confiado, altas expectativas y visión audaz (confianza y decisión).
Desventajas: la envidia y el resentimiento, que nos cuenten demasiadas cosas, la soledad del poder. Debemos transferir los elogios y la gloria, decir “yo también” y mostrar vulnerabilidad.
Como el Carisma (en realidad, Presencia) es una herramienta poderosa, Olivia Fox nos aconseja utilizarla con responsabilidad.
Buen libro, muy práctico (con 23 ejercicios) y fuentes relevantes: Bob Cialdini, Viktor Frankl, Jonathan Haidt, Fisher & Patton (Conversaciones difíciles), Steven Hayes (Manejar tu propia mente), Christopher Germer (Mindfulness), Jon Kabat-Zin (Depresión).
Mi gratitud hacia Olivia Fox, a la que espero conocer en algún momento (su web www.charismamyth.com está repleta de recursos), hacia sus principales fuentes, y hacia Lauren Bacall, una gran dama.