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domingo, 11 de mayo de 2014

Economía colaborativa, cocineros y youtubers, el fenómeno Piketty


Domingo de entrenamiento (el de mi hija Zoe esta mañana, en la Academia de Tecnificación AR10 que está poniendo en valor como nadie el fútbol femenino), de almuerzo familiar y de lecturas.
En la prensa de hoy, varios artículos que han despertado mi interés:
El maestro José Antonio Marina comenta en “Ideas” el debate sobre el futuro de Europa desde la educación en el que ha participado con el filósofo Giovanni Reale y monseñor Vanzi en la Embajada de España ante el Vaticano: “Lo importante es si la tradición nos da ánimo y lucidez para inventar un proyecto válido para todos. La UE es un brillante proyecto de convivencia elaborado por naciones que se dedicaron durante milenios a destruirse mutuamente. Las naciones han ido a la guerra para reforzar su identidad. Y la única manera de que se mantengan en paz es que busquen su identidad de otra manera. Europa puede ser el método. Frente a un proyecto “anglosajón” que piensa que la eficiencia del mercado es la mejor solución a los problemas sociales, el modelo “europeo” pretende unir la eficiencia con altos niveles de prestaciones sociales. ¿Tendremos talento para llevarlo a cabo?”. La lucidez de JAM contrasta con la pesadez de muchos políticos al uso, y por ello la opción mayoritaria en las próximas europeas me temo que será la abstención. Es el sentido del sinsentido.
C. Fresneda nos presenta a Rachel Botsman, figura de la Economía colaborativa. Publicó en 2009 ‘El ascenso de la economía colaborativa’ con Roo Rogers. Esta londinense de 36 años afincada en Sydney tiene un par de vídeos TED muy interesantes, ‘El ascenso del consumo colaborativo’ (www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_case_for_collaborative_consumption#) y ‘La nueva divisa es la confianza’ (www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_currency_of_the_new_economy_is_trust). El concepto es poderoso. Botsman habló en el Ouishare Fest de París sobre el papel de las comunidades conectadas como las instituciones conectadas. Los “cuatro jinetes” de la transformación son la ruptura de la confianza en el modelo convencional, la complejidad, la redundancia (“¿para qué necesitamos intermediarios?”, se pregunta Rachel) y el acceso (de consumidor/a a prosumidor/a). Sí, el VUCA World. De los superorganismos, la generosidad y la colaboración hemos hablado en ‘Los mosqueteros de Guardiola’ y en ‘Del Capitalismo al Talentismo’.
Gran ejemplo de colaboración es la que se da entre nuestros mejores cocineros. XL Semanal ha reunido a “los ocho magníficos” que cuentan con tres estrellas Michelín: Joan Roca (“nuestro país seguirá marcando vanguardia por muchos años y la cocina se afianzará como reclamo para generar riqueza”), Juan Mari Arzak (“los premios llegan, no se buscan”), Pedro Subijana (“hay que ser humildes y no llamar creatividad a cualquier cosa”), Martín Berasategui (“cada uno se centrará en lo que mejos se le da”), Quique Dacosta (“en España la creatividad no ha tocado techo, ni mucho menos”), Eneko Atxa (“apuesto por restaurantes con personalidad, que no miren a tendencias ni a modas, que sean honestos y comprometidos con su entorno y con lo que éste le aporta al cocinero”), Carme Ruscalleda (“hay que apostar por los productos naturales que han sido nuestra fuente de inspiración y placer. Nosotros añadimos nuestro trabajo de investigación, para sumar a la cocina valores de emoción y placer”) y David Muñoz (“La crisis ha abierto el camino a gente joven con muchas ganas”). Está por escribir el libro sobre cómo trasladar la innovación gastronómica española al resto de nuestras empresas. Borja Bas, en El País Semanal, compara a Joan Roca con René Redzepi (Noma). Los dos son hijos de chófer y cocinera, aprendieron en El Bulli (Joan es alumno predilecto de Ferrán Adrià, René no le tiene aprecio), han creado una gastronomía diferente (vanguardia desde las raíces) y les encanta la materia prima (al de Noma, las plantas autóctonas; al de El Celler, el pescado fresco comprado en Palamós).
Me ha interesado también el artículo sobre Youtubers como JPelirrojo (450.000 followers), Enzo Vizcaíno (800.000 visitas a su vídeo), Clipset (350.000 seguidores), Isasaweis (250.000 followers y 2’5 M de visitas mensuales), Elrubius (6’7 M de followers, líder indiscutible). Hacen marketing y crean comunidad de formas asombrosas.
‘El córner inglés’ de mi amigo John Carlin hoy trataba de los éxitos del Liverpool, el Manchester City, el Sunderland, el Atlético de Madrid… ¿Denominador común? El Liverpool tiene al uruguayo Luis Suárez el mejor jugador de la temporada (“olvídense de Bale y Neymar, Suárez es el jugador que más seriamente amenaza con romper el duopolio futbolístico de Messi y Ronaldo”); el entrenador del Manchester City es el chileno Manuel Pelegrini, en su primera temporada en Inglaterra; el coach que ha rescatado al Sunderland es el uruguayo Gus Poyet; qué decir de Diego Simeone, “entrenador y alma del Atlético”. Carlin concluye: “queda por ver su el Barcelona del entrenador accidental y argentino humilde Tata Martino acaba ganando la Liga. Todo depende de si el mejor jugador del mundo decide salir de su letargo y demostrar en los dos partidos que quedan lo que realmente es. Se trata, por supuesto, de otro sudamericano cuyo nombre todos conocemos”. Brillante.
El fenómeno Piketty. Ya sabes, su libro ‘El Capital  en el siglo XXI’ (696 páginas) lleva más de 50 días como número uno en Amazon. Su primera edición (50.000 ejemplares) se agotó en un mes. Este parisino formado en L’École Normale Supérieure, London School of Economics y el MIT, interesado en las desigualdades, ha merecido el elogio de Joseph Stigliz y Paul Krugman. Su concepto de “capitalismo patrimonial” (los ricos se hacen más ricos) al parecer reta a la meritocracia de los neocon, según la cual las riquezas se ganan y se merecen.
En El País Negocios, J. Bradford DeLong (ex secretario adjunto del Tesoro de EEUU) resume el pensamiento de Piketty en cinco puntos: la relación entre renta y riqueza de una sociedad tiende a situarse en un nivel igual a la tasa de ahorro neto dividida por la tasa de crecimiento, el tiempo lleva a la concentración de la riqueza en unos pocos, los ricos tienden a serlo cada vez más, “una sociedad donde los ricos poseen un alto grado de influencia económica, política y sociocultural es en muchos aspectos una sociedad indeseable”, la riqueza se transmite hereditariamente (heiristocrazy, gobierno de los herederos).
Juan Manuel Bellver, en la Crónica de El Mundo, se pregunta si Piketty es el Marx de este siglo. Invitado a la Casa Blanca y al FMI, se ha dicho que su libro es el más influyente en EEUU que viene de Francia desde ‘La democracia en América’ de Alexis de Tocqueville. Martin Wolf (FT) lo ha llamado “ensayo de extraordinaria importancia”.
En realidad, creo que no es para tanto. Sí, el libro cuenta con referencias literarias de Jane Austen, Balzac o Henry James, pero me parece que el funcionalismo americano (tan eficaz siempre) crea un “pop star” para desviar la atención. Piketty, 43 años, detenido en 2009 por maltratar a su novia (hoy ministra de cultura), admite que no ha leído a Marx más allá del ‘Manifiesto comunista’ (se nota que no ha leído ‘El Capital’). Ha coqueteado con la política (Villepin le encargó fundar una institución que rivalizase con la LSE; fue asesor económico de Segoléne Royal contra Sarkozy, con los resultados conocidos por todos). Y sí, habla de los ricos, para proponer que se les impongan más impuestos a los patrimonios (¿en un mundo globalizado, con el actual movimiento de capitales?).
Modestamente, creo que el debate sobre la desigualdad debería cobrar más altura. La desigualdad (creciente) es un hecho, en un mundo paretiano y no gaussiano al que llamamos Talentismo. Que la ingeniería financiera haya multiplicado el capital disponible hasta un número de veces desconocido ha alimentado la codicia (y viceversa), pero también ha dado más valor al talento, individual y colectivo, por escaso. El talento no es hereditario como la riqueza tangible, afortunadamente. Es cuestión de capacidad por compromiso en el contexto adecuado, y se desarrolla con buen@s entrenadores/as.
También he estado reflexionando sobre el triunfo de Austria en Eurovisión. La “mujer barbuda”. Todo un caso de Marca Profesional. Ha apelado a su tribu (que es internacional, no nacional) y con una balada de banda sonora de James Bond, ha ganado. Podemos aprender valiosas lecciones de este festival tan hortera.
Mi gratitud, una vez más, a José Antonio Marina, John Carlin, Rachel Botsman, a los ocho magníficos cocineros, a los Youtubers y, por qué no, al afamado Piketty. En este VUCA World, sus reflexiones estimulan las nuestras.