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miércoles, 23 de abril de 2014

El talento de los personajes de Shakespeare, en el día del libro


Este año he disfrutado de Sant Jordi, el día del libro y de la rosa, en el Principado de Asturias. Taller de Liderazgo en el Club Asturiano de la Calidad con más de 50 profesionales de empresas asturianas por la mañanita y dos procesos de Coaching Estratégico por la tarde, para regresar a Madrid en el vuelo de las 20,30 horas. A diferencia de otros años, no he podido estar en la Ciudad Condal (que hoy estaría bellísima), si bien me queda la alegría de que el libro “Del Capitalismo al Talentismo” ha sido de los más regalados en el día. Centenares de directivos de las principales empresas de nuestro país lo tienen desde hoy gracias a ManpowerGroup. Mi gratitud a Marta, Mariano, Emma, l@s más de 50 directiv@s con los que he trabajado en Oviedo y mis compañer@s de ManpowerGroup.
Hoy se cumple el 450º aniversario del (supuesto) nacimiento de William Shakespeare. Javier Villán hace en El Mundo un análisis de la obra del bardo. “El eje de sus personajes, la razón de su existencia, es el poder, que con frecuencia semeja una patología sin remedio”. Creo, modestamente, que más que el poder, la clave de la obra shakespeariana es la traición, esa estupidez humana de querer ganar a corto para perder a medio y largo plazo (nunca me cansaré de citar al maestro José Antonio Marina y su idea de la ética como “la forma más inteligente de vivir”). Villán nos recuerda a Macbeth y su ansia de acaparar el poder; Falstaff, el bufón, el placer; Hamlet, la locura fingida; Shylock, el judío engañado; Yago, la astucia, el manipulador; Rey Lear, el poder perdido; Ricardo III, la lujuria; las mujeres; Ofelia, Lady Macbeth, Cleopatra, Gertrudis…
“Shakespeare y el Desarrollo del Liderazgo” es uno de los libros de los que me siento más orgulloso de escribir. La historia de un taller (workshop) para directivos, un viernes al mes en distintos Paradores emblemáticos, tras visionar las (versiones cinematográficas) de las obras de Shakespeare. Una reflexión sobre las emociones y la pasión, el poder y la autoridad moral, los equipos, la victoria y los grandes temas humanos.  
En el día del libro han de estar presentes Miguel de Cervantes y William Shakespeare. El humanismo, tanto tiempo después, le debe mucho al mejor dramaturgo de todos los tiempos y al inmortal novelista que plasmó nuestra quijotesca forma de ser como ninguno. Esta noche, después del fútbol, volveré a ver “Miguel y William”, la comedia de Inés París con Elena Anaya y Juan Luis Galiardo. Un divertido relato sobre lo que ojalá hubiera sido pero no fue, el encuentro entre el bardo y el héroe de Lepanto…