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viernes, 7 de marzo de 2014

el EFECTO LUNA DE MIEL. El arte de crear el Paraíso en la Tierra


Impresionante la jornada de hoy del Challenge 2014 entre Jerusalén y Belén. 12 pruebas por la mañana, desde las distintas puertas de la ciudad. En la puerta de Damasco, he tenido el privilegio de pasar varias horas conversando con el gran Jansi Escobar, un orgullo para nuestros tod@s nosotr@s tener en Jerusalén un compatriota que defienda los intereses de España como él: culto (50 artículos especializados sobre Oriente Medio), sensible, cercano. Un líder que ha aprendido de grandes líderes. Almuerzo en Notre Dame y por la tarde, Jansi nos ha llevado a Mario Alonso Puig y a un servidor al American Colony hotel, donde hemos tomado un cafelito y visitado la mejor librería de esta zona del mundo. Gracias a Munter Fahmi, el dueño de esta espléndida librería. Nacido en Jerusalén en 1954, no posee la ciudadanía por ser palestino. Su causa ha sido apoyada por los escritores israelíes Amos Oz y David Grossman y por los autores británicos e irlandeses  Ian McEwan, Roddy Doyle, John Banville y Simon Sebag Montefiore (de éste último he comprado “Jerusalén: una biografía”, un libro imponente; y además “After the prophet”, sobre los suníes y los chiitas.
Por la tarde/noche, salida a Jerusalén a cenar en el valle de los pastores de Belén. Allí, según la tradición, estaban los pastores a los que el ángel anunció el nacimiento de Jesús. Anwar Somali, emprendedor que lleva la empresa líder en viajes de Tierra Santa, su esposa Amal, sus hijos, hijas, nueras y alguna de sus niet@s (la pequeña Elena) han sido unos anfitriones inmejorables. Nunca olvidaremos su enorme generosidad y hospitalidad.
Entre los libros que he estado leyendo esta semana, quisiera destacar “el EFECTO LUNA DE MIEL. El arte de crear el Paraíso en la Tierra”, del Dr. Bruce Lipton (autor de “La biología de la creencia”). Lipton define este efecto como “un estado de bendición, pasión, energía y salud que resulta de un enorme amor. Tu vida es tan hermosa que estás impaciente por levantarte y empezar un nuevo día, por agradecerle al universo el hecho de estar vivo”.
Han sido muy recientemente grandes libros para desarrollar el talento de pareja, como los últimos de Rubén Turienzo (“Smile 2”) y Patricia Ramírez. Sonja Lyubomirsky, la gran experta en felicidad, considera que para la gran mayoría la pasión dura un par de años. Sin embargo, para un 13% (casi paretiano), el amor y la pasión pueden prolongarse durante décadas. ¿Cuál es el secreto? Bruce Lipton lo comparte con nosotr@s.
Y para ello cuenta su experiencia personal. Él estaba “programado” por sus padres en la idea de que “el matrimonio es un negocio” y el amor, un mito. En opinión de Lipton: “No son tus hormonas, tus agentes neuroquímicos, tus genes ni tu educación los que te impiden conseguir la relación que dices que quieres. Son tus creencias las que evitan que experimentes esas elusivas relaciones de amor. Si cambias tus creencias, cambias tus relaciones”.
Los seres humanos no estamos diseñados para vivir solos. Somos como las hormigas, como las alamedas. En EE UU en 2010, las parejas casadas con hijos son el 20%. Lipton nos habla de relaciones (de alejarnos, instintivamente, de las personas que emiten malas vibraciones, como debía haber hecho él con un vecino). “El mundo que una vez creímos material es en realidad pura energía”. La física cuántica sobre la newtoniana. El amor es una “interferencia constructiva”, “buenas vibraciones”. Hemos de evitar la interferencia destructiva.
Para nosotr@s, generar buenas o malas vibraciones depende de nuestro pensamiento. El entrelazamiento vibratorio es lo que llamamos “ley de la atracción”. La víctimas proyectan miedo o distracción. Las personas protagonistas, responsabilidad. “El universo es inmaterial; mental y espiritual. Vive y disfrútalo” (Richard Conn Henry, físico de la Universidad John Hopkins).
Hemos de ser conscientes de lo que deseamos, para modificar positivamente nuestras propias vibraciones, y por tanto las relaciones.
El “efecto luna de miel” es una adicción química, y su falta genera síndrome de abstinencia. La bioquímica del amor no es como un diapasón que vibra, sino como un conjunto de hormonas: estrógenos y testosterona (apareamiento), dopamina (placer y anhelo), vasopresina (unión y agresividad), oxitocina (vínculos), serotonina (obsesión). Son los ingredientes de esta pócima de amor.
En nosotr@s y nuestra pareja hay una mente consciente (apenas una millonésima parte) e inconsciente. La primera controla la actividad cognitiva; es sabia y creativa. La segunda (el 95%; en realidad, más) es rutinaria y repetitiva. Estamos programad@s, pero podemos (si queremos), mejorar la programación. Puedes imaginar que el coaching sirve para eso.
Para reprogramar la mente subconsciente, Bruce nos da una serie de consejos:
1. Sé consciente de lo que pides.
2. Revisa tu programación subconsciente.
3. Inicia la reprogramación.
4. Comunica a un nivel profundo.
5. Ten paciencia
6. Practica (un hábito es un comportamiento que practicas hasta que se te graba en el cerebro).
Los “gases nobles”, como en la física, extienden el amor. Son las personas preparadas para un amor desinteresado. Un láser es un tubo lleno de átomos de gases nobles excitados por la energía.
El libro acaba con un epílogo que explica la secuencia de relación de Bruce Lipton con su pareja. Una maravilla, que no siempre ha sido fácil.
Estupendo libro. Mi agrdecimiento al autor, y por supuesto a Anwar Somali y su familia, a Munter, Jansi y a Carlos Ongallo y su equipazo del Challenge.    

1 comentario:

Patricia dijo...

“un estado de bendición, pasión, energía y salud que resulta de un enorme amor. Tu vida es tan hermosa que estás impaciente por levantarte y empezar un nuevo día, por agradecerle al universo el hecho de estar vivo”.

A esto es a lo que hemos de aspirar, aunque no siempre sea fácil. Me apunto en la lista tanto éste, como el de Jerusalem.

Gracias Juan Carlos.